sábado, 2 de junio de 2012

Austin TV / San Pascualito Rey: Rock al parque

Austin TV. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


2 de junio, 2012 / Función única / 
2:40 hrs. de duración / Promotor: Sinaí Pantoja


Alejandro González Castillo
Quienes esta noche colman el Lunario, seguramente conocen aquel juego que consiste en trazar con un gis una serie de cuadros en el suelo, cada uno conteniendo un número, para que unidos formen una especie de avión. A continuación, de a cojito, hay que pisar cada uno de los nichos hasta completar el fuselaje de la nave. Bien, pues Fando, el guitarrista líder de Austin TV, parece divertirse con ese juego mientras toca y salta sin control, y sus colegas lucen felices de acompañarlo.

Once años atrás, cuando el quinteto decidió unirse para hacer música, ignoraba que sería erigido como el ejemplo a seguir por una generación que decidió que hacía falta alguien que mantuviera el micrófono apagado para que el público llenase los huecos melódicos con gritos. Con tres álbumes editados, esta vez el combo instrumental invita a sus seguidores a tomar la mano de quien se encuentre a su lado, “aunque no lo conozcan”, a cerrar los ojos y recapacitar que lo más importante no es el rostro, sino la consistencia de las entrañas. Paradójicamente, los músicos se advierten especialmente pendientes de sus disfraces, esta vez similares a los de una pandilla de superhéroes de la calaña de los Power Rangers.
Luego de repasar piezas como “Más que a nada en el mundo”, “Quedarse es morir”, “Caballeros del albedrío” y “Roy Rogers”, el conjunto de enmascarados detiene sus referencias a Mogwai y At The Drive In, cada una acompañada con brincos sobre el tablero de ese avión imaginario, para cederle el escenario a San Pascualito Rey, quien prefiere cambiar de paraje para dirigirse a los juegos mecánicos que suelen producir vértigo en los parques.
Con Pascual Reyes al mando, el quinteto que hermana a la canción ranchera con Bristol apenas comparte con los teloneros el afán de presentar su discografía ―tres álbumes a la fecha― de manera independiente. Más allá de su ánimo indie, ningún lazo sonoro los entrelaza, pues si bien Reyes y sus compinches iniciaron su andar con el sello sónico de La Barranca como guía, actualmente han definido sus propias leyes con prestancia. “Todo se cae”, “Caemos o volamos” y “Salgamos de aquí” son buenos ejemplos de ello. 

San Pascualito Rey. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

“¡Qué buen público, carajo!”, grita Reyes antes de visitar “Flush” y, en medio del éxtasis de la distorsión, arrojarse a los brazos de una audiencia que lo recibe con el cuidado que una madre atiende la salida de su hijo del colegio. Parece un brinco inofensivo, pero podría asemejarse a saltar de la resbaladilla a la mitad del viaje, a abandonar el columpio justo cuando la altura acaricia su punto climático. Mas qué importan los raspones en las rodillas y el olor a óxido en las palmas cuando el sudor delata una sesión de plena alegría. Que mi brazo sea suficiente para protegerte de los espantos del tiempo, reza el tema final de la noche, y así, cual si hubiese sido un buen día en el parque, a la salida del recinto se descubre cómo se han hecho trizas barreras estilísticas y generacionales, apenas con la música como mazo.



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