sábado, 9 de junio de 2012

Alejandro Filio: Amor y humor

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

9 de junio, 2012 / Función única / 2:55 hrs. de duración / 
Promotor: Lundra Producciones S.A. de C.V.

Rosalinda Palomeque
Un hombre, una guitarra y muchos camaradas. Él es Alejandro Filio y los escuchas son un público variado que en una típica noche de sábado deciden formar parte de una velada en la que el anfitrión los conduce por decenas de anécdotas, algunas las canta y otras las cuenta.
Filio es un buen usuario del doble sentido, ríe y hace reír: “Me preguntan por ahí si me siguen gustando las viejas, clarooo, después de las historias y de los discos en que han estado”; habla, por supuesto, de canciones, ¿alguien lo duda?
Su actitud jocosa contagia; para Filio éste no es un concierto más y su discurso así lo manifiesta: “Estas reuniones en Chilangolandia se ponen cada vez mejor”.
Entre canciones, como si estuviera solo, el cantautor se dedica a afinar su guitarra; tranquilo y ensimismado escucha la lluvia de peticiones, las voces se atropellan, no dan tregua, hasta que de nuevo se vuelve a escuchar la música.
Filio conoce la dirección que quiere seguir, aunque también se da tiempo para complacer a los ansiosos que no dejan de gritar y suplicar la interpretación de ese tema especial. “Ya no sé qué hacer con tantas canciones que tenemos aquí”, dice al consultar su lista; la respuesta es inmediata: “¡Canta todas!”.
Esta vez no da cabida al pasado, opta por estrenar y revela: “Esta canción tiene un defecto; a mí, todos mis amigos me consideran un personaje sumamente alegre, pasado de simpaticón y a veces pasado de mamuco. Debo reconocer que tengo un grado de amargura grave”.
Amargo o no, hay un detalle que sobresale en su repertorio, tiene muchas canciones con nombre de mujer: “María”, “Eugenia”, “Romina”; sólo interpreta la primera pero sus historias inspiradas en féminas levantan pasión entre los asistentes.
Hijo de Tilín, El Fotógrafo de la Voz, recuerda el ambiente familiar, con diez hermanos y cientos de amigos heredados, a uno de ellos escribió “Pepe Treviño”, y adelantándose al día del padre interpreta también un tema para su progenitor.
Filio es un cantautor de largo aliento; con su guitarra va del ambiente sentimental que generan canciones como “Cuentos compartidos” o “Brazos de sol”, a la risa provocada con sus bromas a veces improvisadas, otras muy bien planeadas. En ese aspecto, el artista no tiene límite: “Todos los yucatecos tenemos características muy claras: somos chaparritos, cabezoncitos y muy guapos”. La reacción es un incrédulo “aaaahhhh”.
Involucrado en la realidad del país, dedica a los jóvenes “Comandante” y más adelante dice: “Hay un México grande, que ha soportado mucho, que puede soportar más y que está preparado para un cambio”.

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Para Alejandro Filio el Lunario es como su casa; son tantas las veces que ha contado historias en este lugar que ya trabaja en la edición de un disco en vivo que recrea esas vivencias. Mientras tanto, para cerrar el encuentro, al dar la medianoche, con una pluma en la mano se dispone a plasmar firmas en un papel o intercambiar anécdotas con sus camaradas.

Programa
Es todo / Ése soy yo / Ojos verdes / Tu corazón en la frente / Para robarte un beso / Medio abrazo / Del perdón / Venía por la calle / Por el puente / Dónde guardo / Pepe Treviño / A mi regreso / María / Pregunto / Cuentos compartidos / Brazos de sol / Comandante / Te quiero tanto / Mujer que camina / Había que creer / Antes de la distancia y el olvido/ Si me haces caso / Dicen / Despierta / No te cambio.


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