viernes, 1 de junio de 2012

Abominables: Cuando el futuro nos alcance

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


1 de junio, 2012 / Función única / 
2:10 hrs. de duración / Promotor: Sinaí Pantoja


Alejandro González Castillo
Da lo mismo tomar prestada una sucesión de acordes de Iggy Pop que algún coro de Los Locos del Ritmo, siempre y cuando éstos funcionen correctamente en el imaginario abominable, lo cual significa que el público extravíe sus estribos por unos cuantos minutos. Porque “Veneno” es un homenaje a “The Passenger” tal como “Lazer Gun” lo es a “Haciéndote el amor”, y los aplausos de los presentes deben ser traducidos como signo de aprobación hacia el trabajo que Aboo, Zette, Monny, Rbk y Rack llevan a cabo sobre un escenario cuidadosamente decorado para esta ocasión, como si de una nave espacial se tratase.

Aunque no sólo ciertos rasgos sonoros del pasado son emulados por los músicos; también la facha advierte que el quinteto ha repasado minuciosamente el desempeño escénico de Roxy Music y, muy especialmente, David Bowie y sus caracterizaciones para los álbumes de 1972 y 1973. Párpados con brillantina, botas cubriendo las espinillas, cabellos erizados y tinte al por mayor portan las chicas, todas con los hombros al descubierto y una mirada tan retadora como un gruñido; mientras, el cantante presume su gusto por las acrobacias propias de la lucha libre y las dislocaciones del break dance, todo sin extraviar el aliento en temas que van del español al inglés con el amor de pareja como núcleo temático inalterable.
Abominables y Recuerdos del futuro conforman la discografía del grupo que a últimas fechas se las ha arreglado para hacerse de una excepcional rotación en la radio roquera del país, sin embargo, la obra de Six Million Dollar Weirdo ―el combo previo del dueño del micrófono, quien a la vez hace la función de líder en Victimas del Dr. Cerebro― cuenta con hits que difícilmente podrían hacerse a un lado, como “Love transmissions” y “Horror amor”. Es la segunda la que consigue que el suelo del Lunario adquiera la consistencia de un catre gracias a la audiencia, quien improvisa una coreografía ante la sorpresa del cíclope de afilada dentadura que opera como maestro de ceremonias y de Vince Monster (cantante y baterista de Rebel Cats), el invitado especial de la noche.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Motor, un grupo cuyo combustible proviene de las cenizas de Guillotina (“grunge mexicano”, dijeron de él en su momento), se encargó de abrir la presentación de los autores de “Diamantes”. Del rock duro, atento a la fórmula que Soundgarden patentó hace veinte años, se pasó a ese futuro viciado y andrógino que, de pronto, los más jóvenes encuentran atractivo. En la carretera hacia el pasado, los hambrientos de música que hoy abandonan el foro se toparán con Lou Reed y Jimi Hendrix, por ejemplo, y agradecerán a los músicos que sudaron esta noche el haberles garabateado el mapa de tan gozoso territorio.



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