sábado, 26 de mayo de 2012

Fernando Delgadillo: La libreta y otra cosita

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Concierto itinerante / 26 de mayo, 2012 / Función única / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: Ernesto Vargas Mancilla


Julio Alejandro Quijano
En una mano trae veintiséis años de canciones. En la otra, su guitarra. Fernando Delgadillo llega así, ligero de equipaje, a una parada más de un itinerario que asombraría a cualquier viajero frecuente: de Coahuila a Tamaulipas, de Tamaulipas a Guatemala, de Guatemala a Naucalpan, y de Naucalpan al Lunario. 

En menos de un mes, unos cinco mil kilómetros, los cuales, sin embargo, no mellan al inventor de la canción informal: lo primero que hace es presentarse como el líder del Movimiento por la Libertad Masculina: “Los hombres que integramos este movimiento, nos unimos para realizar actividades como ir por el mandado, lavar la ropa, tenderla… un montón de quehaceres que nos hacen libres”. Y tras la broma, los versos de “Luna en lunes”. 
En febrero de 2012, Delgadillo se convirtió en trovador itinerante. “¿Cuándo vienes a San Luis?”, le preguntaban en su página oficial. ¿Por qué no visitas Ecatepec?, le posteaban en Facebook. Decidió entonces que iría con los potosinos, los ecatepequenses y los guatemaltecos… 
Como buen viajero, la instalación de su planeta es simple. En un atril pone los veintisésis años de canciones ―una libreta engargolada que de lejos parece más una tarea de secundaria que un cuarto de siglo de inspiración y talento―, y junto a él se colocan tres músicos itinerantes: Juan Duarte, Yuri Nilo y Manolo Rodríguez. Es todo. No hay, ni hace falta, escenografía. Sólo un lienzo blanco sobre el que cada fernandodelgadillense dibuja a la mujer de sus sueños en “Hoy ten miedo de mí”, los labios con sabor a jardín de cerezos en “Ensayo de una boca”, el México violento de la actualidad en “Gente armada”.
Por hora y media, le da vueltas y vueltas a su libreta para no repetir “las mismas de siempre”. Pero los fans se empeñan y le piden “Julieta”. Y él, como si nunca la hubiera cantado, como si no la hubiera escrito desde 1993 en recuerdo de la niña que lo enamoró con una frase de amor eterno, como si desde entonces no la hubiera interpretado en cada uno de los cincuenta conciertos que ofrece cada año, incluyendo los dos que hizo en 2011 aquí mismo en el Lunario, como si fuera todavía el trovador debutante en El Sapo Cancionero de hace un cuarto de siglo, comienza a buscar “Julieta” en su libreta de canciones.


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

“No la encuentro”, dice con una sonrisa socarrona. Pero la encuentra. Si no en su libreta, sí en su memoria. Y si le falla, para eso están los quinientos fernandodelgadillenses que la han cantado no cincuenta veces al año, sino cada vez que se acuerdan de su propia Julieta. El coro es tan monumental que Fernando termina por aplaudirles. 
Hacia la medianoche, Delgadillo levanta su planeta: toma sus veintiséis años de canciones, su guitarra y se va con su música a otra parte. A San Luis Potosí y luego a Ecatepec, para ser exactos.

Programa
Llueve / Retocador de calles / Luna en lunes / La bañera / Conclusiones en rag / Jardín de invierno / Ensayo de una boca / La isla / Trino / Insomnio / Cómo te extraño / El deseo de Clara / Hoy ten miedo de mí / Entre pairos y derivas / Julieta / Amor de voceador / La casa sin puerta / Momentos pendientes / Bajo tu pisada / El abordaje / Tu prisa / Quizás / De los amores peregrinos.




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