jueves, 31 de mayo de 2012

Emmanuel: Noche desenchufada de baile y buen canto


Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Emmanuel acústico / 31 de mayo, 1, 23 y 24 de junio, 2012 / Cuatro funciones / 
1:35 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Ethel Álvarez
Dice el viejo adagio que “Para ser torero, primero hay que parecerlo”. Y por lo visto esta noche de espectacular concierto acústico en el Auditorio Nacional, bien vale la pena seguirle haciendo caso a la sabiduría popular.


Aunque ciertamente han pasado más de treinta años de sus ya legendarias proezas en el Festival OTI; el estilo, el arte y la presencia, no han mermado en lo absoluto. Basta con que Emmanuel se plante en el escenario, tome el micrófono y entone la primera del set list, “Corazón de Melao”, para que todos sepan que él, el que canta, el que baila, el que gesticula… es diferente, singular, artista… es ni más ni menos que el entrañable y admirado Bola.
Teniendo como marco un ambiente con esencia ochentera (¿se acuerdan de Bandasha, Magic Circus, Vogue, News, etc?), Emmanuel esta noche le sale al toro con esa especie de “hambre” que tienen los grandes que, aunque lo han ganado todo, siguen afanándose por conseguir el mejor aplauso, el apabullador coro monumental, así como el grito eufórico de su público femenino, aunque, incluso, ¡qué más da!, por ahí llegue a atravesarse un ronco “te quieeero”, proveniente de un masculino y desbordado admirador.
Al sonar algunas de las ya clásicas como “Bella señora”, “La Chica de Humo” o “Toda la vida”, queda evidencia de que el tiempo ha respetado su voz y los kilos no han mermado su figura, que una vez vistió de luces. Así, después de tantos años de andar y andar por el mundo, Emmanuel sigue estando a la altura de la exigencia que implica acompañar cada melodía con una buena voz y con sus clásicos movimientos ¿pasos de baile?, que a ratos parecen provenir de una estética disciplina oriental, de un ancestral arte marcial o, tal vez, sin mayor profundidad, de unos mal aprendidos pasos de mambo, zumba y break dance.
No muy dado a diálogos extensos con un público claramente proveniente de todas las edades, este cantante, célebre por abollar el recuerdo de las progenitoras de ciertos integrantes de un jurado OTI de finales de los setentas, se sigue dando el lujo de innovar y demostrar a los que empiezan que no es necesario hacer cosas exóticas para mantenerse en el ánimo de la gente.
Hoy al apreciar el buen canto de Emmanuel, queda claro que aquel Rey azul tiene mejor color que nunca; que ese Pobre diablo continúa necio y sin redimirse; que, por otra parte y después de tres décadas, ella siga siendo, ¡maldita sea!, Insoportablemente bella.
Claro, el cantante no está solo, con él, un conjunto de músicos que ejecutan, además de con destreza, con particular sensibilidad y alegría, un racimo de melodías que les permiten estar a gusto alrededor de un Emmanuel que mostrando una excelente disposición para ser compañero, festeja, disfruta y le da su “lugar” al talento de más de una decena de maestros de sus respectivos instrumentos, entre los que destacan excelsos clarinetes, percusiones y piano.
Hoy, para aquellos cuarentones que se han llegado a sentir incómodos por querer poner “su música” en alguna fiesta de la oficina, la luz ha aparecido al final del túnel. Con este Emmanuel acústico, desenchufado, las canciones de hace treinta años suenan como si fuesen un lanzamiento, como si apenas las estuvieran programando… Pareciera que de tanto cantar y bailar en el recinto, nadie se entera de que “Tengo mucho que aprender de ti”, ha transitado de ser un canto al amor pasional, una evocación al amor del cuerpo, a ser uno al amor etéreo, al amor trascendente, al amor franciscano.

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Esta noche fue de baile y baile, Emmanuel enfundado en ese saco gris y camisa espectacular. Ese detalle amarillo en la solapa distingue a un cantante de esos que ya no hay muchos. Uno, que lo será por muchos años.

Hacedor de éxitos
Hablar de la carrera de Emmanuel es hablar necesariamente de Manuel Alejandro, el Rey Midas de las composiciones románticas en español de un sinnúmero de artistas de su generación tales como José José, Raphael, Rocío Jurado, José Luis Rodríguez “El Puma”, Isabel Pantoja , Julio Iglesias y Hernaldo Zúñiga, por mencionar sólo a algunos.
A Manuel Alejandro, Jesús Emmanuel Acha Martínez le debe la realización de dos discos que fueron fundamentales en su carrera, pues no sólo fueron un rotundo éxito comercial sino que en ellos está prácticamente basado el prestigio y vigencia de su carrera artística.
Esos discos son Íntimamente, lanzado en 1980 convirtiéndose en el disco más vendido de habla hispana para el cantante mexicano y el compositor español hasta ese momento; además de haber sido también el álbum más vendido en la historia de México con más de 7 millones de copias; el otro álbum es Emmanuel, editado en 1984, del cual se vendieron más de 4 millones de copias, siendo el más vendido del año en el habla hispana.
Doce años después, Emmanuel y Manuel Alejandro volvieron a trabajar juntos en el álbum Amor total (1996), del que se desprenden éxitos como el nombre que da título al disco y la canción “Es mi mujer”.
Canciones como “Quiero dormir cansado”, “Todo se derrumbó”, “Insoportablemente bella”, “El día que puedas”, “Esa triste guitarra”, “Este terco corazón”, “Tengo mucho que aprender de ti”, “Pobre diablo”, “Hay que arrimar el alma” y “Detenedla ya”, entre muchas otras, son los temas de catálogo que no pueden faltar en sus conciertos.
Cabe mencionar que los tracks que conforman el antes citado Íntimamente son co-autoría de Purificación Casas Romero, alias Ana Magdalena, segunda esposa de Manuel Alejandro. Las incluidas en el álbum Emmanuel son co-autoría de María Alejandra.
En su faceta pop, y adecuándose a la efervescencia de este género musical a finales de la década de los 80 e inicios de los 90, se puso literalmente en la pluma de compositores italianos como Mauro Malavasi y Lucio Dalla para continuar escribiendo con letras de oro el éxito de su carrera artística. (E.A.)

Programa
Corazón de melao / Tengo mucho que aprender de ti / Si ese tiempo pudiera volver / En otra vida / Bella señora / Este terco corazón / El rey azul / Popurrí / El día que puedas / Con olor a hierba / La vida caminaba sola / Sentirme vivo / Tengo mucho que aprender de ti / Al final / Solo / La chica de humo / Vida / La última luna / Sentirme Vivo.



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