viernes, 13 de abril de 2012

Sonido San Francisco / Tropikal Forever: Puro baile gozoso

Sonido San Francisco. Foto: Nerea Basterretxea / Colección Auditorio Nacional


13 de abril, 2012 / Función única / 2:45 hrs. de duración / 
Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. 



Alejandro González Castillo
Anuncian que vienen desde Xonacatlán, Estado de México, y así, sin miramientos, los integrantes de Sonido San Francisco se arrancan con una versión tropical de “Ice Ice Baby”, originalmente firmada por Vanilla Ice, quien a su vez tomó prestada la célebre línea de bajo creada por Queen para “Under Pressure”. Llevar a un contexto distante del original ciertos compases, para así dotarlos de una personalidad más ligera, es el único requisito de esta noche. 
Rapeando sobre cumbias y ataviado con sombreros de palma y gafas oscuras, el cuarteto mexiquense goza de los ritmos urbanos conforme el fraseo de “Intergalactic”, de los Beastie Boys, gana terreno; aunque cuando La Sonora Dinamita arremete con el coro de “Que nadie sepa mi sufrir” se llega al momento cumbre de la noche, según el propio cantante, Sebastián Cárdenas, quien baja del escenario para formar tras de sí una larga fila de asistentes que, sin dejar de agitar la cadera, se pasea por cada rincón del Lunario. 
Hace apenas dos años que José de Jesús en la batería, Seth Tse en el bajo, y Flavio Díaz en las percusiones, al lado de Cárdenas, comenzaron a tocar juntos, sin embargo ya viajaron al festival South By Southwest en Estados Unidos y se presentaron en el Vive Latino, así que están acostumbrados a provocar zapateados masivos donde sea que se paren. “Se pone caliente el asunto, se acelera el corazón”, recalca el dueño del micrófono mientras recibe los aplausos del público para así cederle el escenario al segundo acto de la cita: Tropikal Forever. 
Con el cambio de músicos, la temperatura, efectivamente, se eleva; puede notarse en las gotas de sudor que perlan el cuello de una chica presentada como “McLovia”, quien baila provocadoramente en medio de Edson Gómez (guitarra y voz) y Álvaro Lamadrid (teclado y voz). A espaldas del trío, un sujeto envuelto en un traje de cebra se sacude aparatosamente mientras manipula una guitarra inflable y una breve sección de alientos imita sus movimientos. Como si desconociera la historia ocurrida antes de su arribo, Tropikal Forever comenta que “ya llegó la hora de bailar” y ofrece la bienvenida “al ritual tropical”. 
Siendo estrictos, cuando el dúo hace referencia a la música del trópico, en realidad alude únicamente a un ritmo: la quebradita. Es con su frenético trote que el combo adopta canciones como “Square Rooms”, “Your Love”, “Live Is Life” y “Enter Sandman”, de Al Corley, The Outfield, Opus y Metallica respectivamente, para regirlos bajo las leyes de Banda Machos. ¿Un atrevimiento? Considerando la respuesta de los presentes, aferrados a la cintura de sus parejas y coordinando vueltas entre risas, más bien debería llamársele todo un logro.

Tropikal Forever. Foto: Nerea Basterretxea / Colección Auditorio Nacional

Influenciados por Alfredo y sus Teclados, Van Halen, Los Vázquez y Kiss, a partir de 2007 Álvaro y Edson decidieron evitar la solemnidad para faltarle al respeto a temas cuyo único punto en común es ser considerados clásicos a nivel mundial, algo similar a lo ocurrido con el primer grupo de la noche. Hoy, la insolencia se erige como arma infalible si de de incitar al baile se trata y al mismo tiempo las figuras de Eugenia León, Caballo Rojas, Chico Che y Verónica Castro se postulan como iconos para una generación nacida en los años ochenta. El ritmo de los tiempos se impone a punta de taconazos: los denominados “gustos culpables” no figuran más en el diccionario.




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