sábado, 14 de abril de 2012

La Traviata: Amor prohibido

Foto: The Metropolitan Opera

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York / 14 de abril, 2012 / 
Función única / 2:40 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. 


Fernando Figueroa
Tanto el estreno ―6 de marzo de 1853, en el Teatro de la Fenice, de Venecia― como la primera temporada de La Traviata, fueron un rotundo fracaso, según platicó el maestro Sergio Vela en el Lunario, durante la tradicional charla introductoria. El compositor italiano Giuseppe Verdi tomó las cosas con calma y predijo que la suerte de esa ópera cambiaría, tal como sucedió al año siguiente en la misma ciudad de las góndolas, aunque en un teatro distinto (San Benedetto) y con otro elenco. 
Un siglo y medio después, La Traviata (La extraviada) sigue siendo extremadamente popular, tal como lo demuestra un público entusiasta que llena todas las localidades disponibles en el Auditorio Nacional. En el intermedio, Deborah Voigt comenta que la transmisión está rompiendo récord de audiencia a nivel mundial, y le pregunta a Matthew Polenzani por qué es tan atractiva esta ópera. El tenor estadounidense, quien interpreta a Alfredo, responde: “Es un cuento eterno estar enamorado, perder a tu amor, encontrarlo otra vez y perderlo de nuevo. Todo el mundo ha tenido esa experiencia”. 
Vela también había dicho que La Traviata es “un ejemplo de buen gusto, con una redacción musical muy lograda, sutileza en la orquestación, imborrables melodías, tensión dramática incesante y gran profundidad sicológica”. Hizo énfasis en el hecho de que, atrás de la historia de amor entre una cortesana y un joven bien intencionado, hay una crítica social a la doble o triple moral burguesa, que acepta el trato ocasional con esas damas pero no el enamoramiento. 
La producción de Willy Decker muestra a una protagonista contemporánea, en un espacio casi vacío donde reina un reloj enorme, símbolo de la fugacidad de la vida. Violetta Valéry (Natalie Dessay) porta un sencillo vestido rojo que la marca de antemano como una mujer no grata a las buenas conciencias, y su enfermedad y muerte pueden ser vistas como el cobro que le aplica la sociedad a su comportamiento previo, sin importar que su amor sea verdadero y la haya llevado al retiro de la vida licenciosa. 
El coro aparece ataviado con trajes modernos, como de oficinistas gerenciales que por las noches asisten a los salones en busca de placer. Los signos de actualidad en el montaje de Decker resaltan el elemento subversivo que Verdi quiso manifestar desde el primer momento, aunque a él le impusieron un vestuario antiguo para matizar la crítica social. 
En cuanto al duelo de talentos vocales e histriónicos en el Met, inicialmente se produce entre Dessay y Polenzani, pero a final de cuentas se erige como vencedor el tercer protagonista, Dmitri Hvorostovsky, quien ha recibido las mejores críticas por su desempeño como Giorgio Germont, y aplausos en vivo tan largos y efusivos como los que se tributan a la pareja de enamorados. 
Obviamente, La Traviata fue creada para que el mayor lucimiento recayera en la cortesana, y Natalie Dessay está a la altura del compromiso. Su afición temprana por la danza y la actuación le ayudan a crear una Violetta verosímil y dinámica, y su voz sigue siendo de elite, a pesar de cirugías para eliminar pólipos de las cuerdas vocales, hace casi una década. No es gratuito el hecho de que su agenda esté comprometida para los próximos cinco años, únicamente como cantante de ópera, pues odia los conciertos y recitales. 
Al ser entrevistada en el intermedio, Dessay tuvo el valor civil de ofrecer una disculpa por haber perdido una nota alta del primer acto, falla que sólo habrán captado un puñado de conocedores en el Lincoln Center, y algunos más alrededor del mundo a través de las pantallas. 
La batuta de Fabio Luisi, como es costumbre, delicada y dominante sobre una orquesta flexible, fiel y pasmosamente eficaz. Los críticos se muestran casi unánimes al decir que Luisi ha llenado por completo el hueco que dejó James Levine como director principal. 

Realidad y fantasía 
El personaje protagónico de La Traviata, Violetta Valéry, tiene su origen en una mujer de la vida real: Marie Duplessis, una cortesana que tuvo relaciones amorosas con Alejandro Dumas hijo, quien la convirtió en Margarita Gautier dentro de la novela La dama de las camelias
A manera de guiño, el nombre del principal personaje masculino de La dama de las camelias, Armando Duval, tiene las mismas iniciales que las del autor francés de la novela. El propio Alejandro Dumas hijo creó una versión teatral de su historia, texto en el cual se basó Francesco Maria Piave para escribir el libreto en italiano de La Traviata
En su charla, Sergio Vela comentó que un hecho real tardó muy poco tiempo en convertirse en una ópera conocida, apenas seis años, pues el amorío entre Dumas hijo y Marie Duplessis tuvo lugar en 1847; La dama de las camelias fue escrita en 1848, la versión teatral en 1849 y La Traviata se estrenó en 1853. 
La plática de Vela finalizó con una entrañable referencia. Según Marcel Proust, La dama de las camelias alcanzó el estatus de obra de arte gracias la existencia de La Traviata. (F.F.)
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