martes, 27 de marzo de 2012

The Comedy of Errors: Shakespeare juguetón

Foto: National Theatre de Londres


National Theatre de Londres / 27 de marzo, 2012 / Función única / 2:50 hrs. de duración / 
Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. – Embajada Británica 

Fernando Figueroa 
Es difícil creer que The Comedy of Errors (La comedia de las equivocaciones), haya sido una de las primeras obras de William Shakespeare, pues en ella ya hay un manejo magistral de situaciones, a partir de una anécdota por demás descabellada. 
El comerciante Egeón y su esposa Emilia procrean a unos mellizos y bautizan a ambos con el nombre de Antífolo; lo mismo sucede con una pareja de esclavos, quienes llaman Dromio a sus dos bebés idénticos y los ceden para que sirvan de por vida a los hermanos ricos. 
Un naufragio separa a Egeón y Emilia, quedándose cada uno de ellos con un hijo y un esclavo en ciudades diferentes. Cuando se convierten en adultos, Antífolo y Dromio de Siracusa viajan por el mundo en busca de sus hermanos; al llegar a Éfeso, son confundidos con el Antífolo y el Dromio de esa ciudad, generándose una delirante sucesión de divertidas equivocaciones. 
Para Shakespeare, The Comedy of Errors fue una especie de divertimento argumental, pues tomó como base Los iguales, de Plauto, y le dio una audaz vuelta de tuerca al convertir a los esclavos en un segundo par de gemelos. El efecto es un doble juego de espejos que provoca vértigo y multiplicación de carcajadas. 
Por si todo esto no fuera suficiente, el director Dominic Cooke eligió actores afrodescendientes para interpretar a los gemelos ricos (el famoso comediante Lenny Henry y Chris Jarman), quienes en la obra tienen parejas de origen anglosajón, las hermanas Adriana y Lucina, interpretadas con mucha gracia y voz chillona por Claudie Blakley y Michelle Terry. 
En este montaje, la historia se desarrolla en la época actual, “en un mundo realista, concreto, pero al mismo tiempo ilusorio, dualidad que crea una ciudad encantada”, según lo ha explicado con acierto Michael Billington en The Guardian. El mismo crítico también escribió que, “en su debut con el National Theater, Dominic Cooke tal vez quiso utilizar todos los recursos del teatro, lo que resulta un tanto extenuante”. 
Resulta prescindible que un grupo de músicos callejeros aparezcan cantando “Mad World”, “People are Strange” y “Goin’ Out of My Head”, entre otras canciones, cuyas letras aluden burlonamente a lo que sucede en el cierre de cada escena. 
Antes de iniciar la transmisión, Cooke fue entrevistado y señaló que esta comedia explora lo que sucede cuando algunas personas pierden el contacto con su verdadera naturaleza, además de mostrar la desagradable sensación de ser extranjero en un sitio inhóspito. 
En entrevista con medios mexicanos, el actor Chris Jarman señaló que trabajar en The Comedy of Errors, específicamente en la función transmitida a través del video, “es una grata experiencia porque tenemos lo mejor de dos mundos: la reacción inmediata del público en la sala y la posibilidad de que alguien te esté viendo a distancia en un close up”. 
En efecto, la transmisión llega a setecientos cines y teatros, en veintidós países. No está nada mal.
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