jueves, 23 de febrero de 2012

Mijares: Los reyes de la noche

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Mijares 25 / 23 de febrero, 2012 / Función única / 
2:20 hrs. de duración / Promotor: Ocesa Promotora S.A. de C.V.

Rosalinda Palomeque
Meticuloso, detallista, cuando Mijares está en el escenario se reduce al máximo la posibilidad de error, pero no por perfeccionista carece de pasión. Los veinticinco años de trabajo que lo respaldan, se notan en su propuesta artística, plena de oficio y glamour. 

Generoso, no se conforma con compartir su voz, pues para cada interpretación crea un ambiente. El sonido acústico para retornar al pasado, el despliegue coreográfico para los ritmos acelerados y la sensible interpretación para las canciones románticas. 
Luces, música, bailarines y acción. Casi todo lo que sucede en escena responde a un plan meticuloso; le gusta tener todo bajo control, pero no renuncia del todo a la improvisación. 
El joven sereno, discreto y enamoradizo que imprimió su sello a los años ochenta, es hoy un artista maduro que sonríe, dirige la vista al piso y menea la cabeza cuando escucha las voces femeninas, lejanas, que le prometen entrega y amor… y además lo cumplen, porque ya quisieran muchos ese coro que nunca lo abandona. 
Mijares coquetea, interpreta, baila. No imagina que, además de él, hay otro rey de la noche. Es un hombre anónimo, alegre, de figura espigada, que alcanza casi dos metros de estatura; destaca sobremanera entre las decenas de parejas y grupos de amigas que desde un balcón desfogan sus emociones con gritos. Todos ellos hacen un viaje al pasado de la mano del artista. 
El segundo rey de la noche es un tipo cuyo entusiasmo lo lleva a replicar cada uno de los temas. Canta sin pena en su propio escenario, uno imaginado, en el que muestra sin vergüenza los sentimientos que se agolpan en su mente. 
Algo similar le sucede a cientos de hombres y mujeres; ellos se atreven a cantar entre dientes; ellas, siempre más osadas, incluyen ademanes y coreografías. Los recuerdos provocan abrazos, manos que se unen en un apretón y uno que otro beso robado. 
Con gran voz, estilo y parsimonia, Mijares pelea contra pocos por el título de baladista romántico más importante de México. Dueño de la situación, transformado en bailarín, genera gritos con sus brinquitos, que repite con el apoyo de un grupo de bailarinas en “Buena fortuna” y “Soñador”. 
Las notas marciales de “Soldado del amor” ―aderezadas con una banda de guerra escolar, el despliegue del cuerpo de baile y un video con imágenes militares― contrastan con el romance, pero dan paso a un festejo generalizado. 
El público, conocedor de toda la discografía del intérprete, recibe como recompensa a un artista emotivo, que reacio a compartir sus momentos personales, esta vez hace una excepción. Toca el piano al interpretar “You are so beautiful” y la dedica a “las dos personas que más amo en el mundo”. No tiene que decir nombres, pues en la enorme pantalla, al fondo del escenario, se ven decenas de imágenes de vida en familia con sus hijos Lucero y José Manuel. 
Otro detalle deja ver más al hombre que al artista; es su dueto con el cantautor peruano Gian Marco, en el que muestra a un ser sensible, compartido y entusiasta. Ambos interpretan “No hace falta”, del argentino Alejandro Lerner, y dos temas del invitado, “Si me tenías”, que ya le pidió para incluir en su próximo disco y “Sentirme vivo”, que en México convirtió en éxito Emmanuel. 

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Las despedidas y los regresos se dan en más de una ocasión; Mijares toca la guitarra para interpretar “No podrás”; renacen entonces las declaraciones de amor incondicional con “Para amarnos más” y “El privilegio de amar”. Regala al público otro dueto, esta vez casi virtual, con un Ricardo Arjona en video y el anfitrión en vivo: “Mujeres”. 
Pero como en todo fin de fiesta el baile no puede faltar, el merengue se hace presente con “Bonita” y “A pedir tu mano”, ambos éxitos de Juan Luis Guerra que dan término a una dinámica velada. 
El personaje de figura espigada abandona el recinto con la mirada en el horizonte y una sonrisa en el rostro. Muy orondo, sabe perfectamente que es el otro rey de la noche. 

Uno entre mil 
La gran oportunidad le llegó un poco tarde, pues tenía casi treinta años cuando grabó Soñador, su primer disco como solista. El éxito fue inmediato y así se cumplía el anhelo por el que tanto luchó José Manuel Mijares Morán. 
Él ya había estado en el festival Valores Juveniles, donde debutó en 1981 como corista de Emmanuel; también había vivido en Japón, donde se ganó la vida cantando en centros nocturnos. Su propósito era convertirse en artista, pero no dejó de cumplir con el deseo familiar y logró terminar la carrera de Administración de Empresas. 
Una voz potente, aunada a temas de los compositores más importantes de los ochenta y noventa, fincaron las bases para que se convirtiera en una reconocida figura. El tino de combinar canciones románticas y bailables, le dieron la oportunidad de acercarse a un público más amplio. La consolidación llegó con temas de telenovela como “Corazón salvaje” y “El privilegio de amar”. 
Mijares también fue uno de los cantantes favoritos de María Félix, para quien grabó “María Bonita”. Pero tal vez una de las canciones más importantes de su repertorio sea “Uno entre mil”, que suele dedicar a su padre, y que sintetiza lo que ha sido su carrera, según lo ha dicho él mismo: una larga lucha sin tregua ni descanso. (R.P.)


Programa 
No se murió el amor / Si me enamoro / Buena fortuna / Corazón salvaje / Tan solo / Me acordaré de ti / Siempre / Soñador / Baño de mujeres / El breve espacio / Nube azul / Popurrí de los ochenta: Poco a poco, Nunca sabrás amar, A corazón abierto / El amor no tiene fronteras / Soldado del amor / Entre el cielo y el suelo / Mentira / Soy un buen perdedor / Cielo / You are so beautiful / Con Gian Marco: No hace falta, Si me tenías, Sentirme vivo / Bella / Uno entre mil / El rey de la noche / No podrás / Para amarnos más / El privilegio de amar / Mujeres / Bonita / A pedir tu mano.



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