domingo, 12 de febrero de 2012

Laura Pausini: Rebeldía en plena madurez

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Inédito World Tour / 12 de febrero, 2012 / Función única / 
2:25 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V. 



Rosalinda Palomeque

Primero contonea la cadera, más tarde echa a volar la cabellera en actitud rockera, luego toca la guitarra. Laura Pausini es ahora la intérprete de actitud desinhibida… está revolucionada. 
¿Y dónde quedó la artista romántica? La respuesta la da ella misma en un español muy aceptable: “Cuando empecé, yo no era muy lista, ni muy madura, ustedes me dieron la posibilidad de sentirme así, sin reposo”. 
Dos años y cuatro meses de ausencia en México provocan que el reencuentro sea amoroso, incondicional, pero el tiempo no pasa en vano. Pausini muestra un cambio, una personalidad más extrovertida, que lejos de desconcertar al público, logra consolidar la empatía de siempre. 
Se nota en Laura una madura rebeldía. Lejos de incitar a la tristeza por amores perdidos o romances frustrados, confiesa sentir rabia “por algunas personas que no merecían haberse topado en mi camino”. 
Cinco músicos, tres coristas y tres bailarines acompañan a Laura y guían al público en un concierto donde el romanticismo, a pesar de estar trastocado, es el invitado de honor. 
Las mismas canciones, con un renovado concepto, dan por resultado un concierto explosivo, con luces que generan un ambiente discotequero, toques de música electrónica, coreografías, y un segmento festivo con DJ. 
Laura está aquí para divertirse. Como una niña traviesa que desea convivir con sus amigos, aparece cantando entre las butacas, saludando, sonriendo. Quiere sorprender y resulta sorprendida al palpar una calidez que posteriormente agradece. “Qué bueno fue verlos tan cerquita”, dice al responder a los piropos que antes le regalaron a ras de suelo. 
La Laura renovada da paso a la mujer de siempre, a la romántica que inició su carrera a los dieciocho años, la casi adolescente que en una época cantó al sentimiento “Inolvidable”, a los “Amores extraños”, a “La soledad”. Con “Se fue”, su primer éxito, el romance con los mexicanos de carne y hueso se torna potente, con saltos, alegría y euforia compartida. 
Se acerca la despedida, pero ella se niega a irse. “No quiero que este concierto termine sin una fiesta”, dice antes de que suenen tambores como preámbulo a “Y mi banda toca el rock”, conocida en Latinoamérica por la versión que hizo en los ochenta el grupo puertorriqueño Menudo, tema del italiano Ivano Fossati, a quien Pausini rinde homenaje. 

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Los acordes de “Conga” contribuyen a alimentar el espíritu alegre de una mujer feliz, versátil e incluso bailadora, quien concluye interpretando un fragmento “The Greatest Love of All”, hit de la recién fallecida Whitney Houston, a quien dedicó el concierto. 
Mientras el público avanza para abandonar el recinto, la intérprete italiana vuelve a pisar el escenario, descalza, ataviada con una bata de descanso. No se trata de cantar algo más sino de estrechar manos y recibir regalos de un público que queda asombrado hasta el último momento. 

Devorada por el éxito 
Tenía ocho años cuando empezó a cantar en piano bares, acompañada de su padre; tres décadas después, a punto de cumplir treintaiocho años, Laura Pausini es una artista internacional. Su historia profesional inicia en 1993, cuando participa en el Festival de San Remo y obtiene el primer lugar de la sección Nuevas propuestas, por su interpretación al tema “La soledad”. Vuelve al mismo escenario en 1994 y obtiene el tercer lugar con “Amores extraños”. 
Apenas dos años después de cosechar su primer éxito en italiano, graba la versión en inglés de “La soledad”, con letra de Tim Rice (Evita, Jesucristo superestrella). Casi al mismo tiempo graba un álbum en español con los éxitos de sus dos primeros discos, convirtiéndose en una de las mayores vendedoras de discos de los noventa en América Latina. 
Pausini hizo clic con un público juvenil y romántico, que ha crecido con ella y celebrado la aparición de los once álbumes que la mantienen vigente, pero que la alejaron de su vida familiar, razón por la que en 2009 decidió hacer una pausa, la primera en toda su carrera. 
El descanso lo aprovechó para disfrutar los pequeños acontecimientos que ponen sal y pimienta a la vida diaria, convivir con su madre, con quien suele andar en bicicleta, platicar con su padre y convivir con su hermana y sus sobrinos. 
Sin embargo, parece vivir en una contradicción permanente, pues apenas disfruta lo cotidiano y empieza a extrañar la vida artística; en broma dice que tiene once hijos, que son sus discos, aunque reconoce que desea formar una familia. 
A finales de 2011 inició el Inédito world tour, que la mantendrá otra vez un año fuera de casa. (R.P

Programa 
Bienvenido / Yo canto / Tu nombre en mayúsculas / Con la música en la radio / Bastaba / Emergencia de amor / Hace tiempo / Menos mal / El valor que no se ve / Surrender / Único / Volveré junto a ti / Inolvidable / Amores extraños / La soledad / Lo exacto opuesto de ti / Inédito / primavera anticipada / Si no nos hubiéramos amado / Dispárame, dispara / Se fue / Así celeste / La geografía de mi camino / No somos ángeles / Víveme / Entre tú y mil mares / En cambio no / Y mi banda toca el rock / Jamás abandoné.




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