sábado, 4 de febrero de 2012

Hiperboreal: Caballo mecánico desbocado

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional




Nortec Collective / 4 de febrero, 2012 / Función única / 
3:00 hrs. de duración / Promotor: Sinaí Pantoja 

David Cortés
Hace más de diez años, cuando Nor-tec Sampler (1999) cimbró la escena electrónica mundial, Hiperboreal estaba allí. Cuando esa fusión entre redova, banda norteña, samplers y beats inició su peregrinaje por el mundo con el disco Tijuana Sessions Vol. 1 (2001), el proyecto no faltó a la cita. 

Hoy, PG Beas, aka Hiperboreal, estrenan Border Revolver, su primer disco y lo presentan ante una audiencia ansiosa que sobrevive íntegra a cuatro bandas abridoras. Entonces la noche se torna milagro cuando el dueto, ya sobre el escenario, se multiplica y de bambalinas salen dos trompetas, dos trombones, acordeón, guitarra, clarinete-tuba y cantante, hasta completar la decena de músicos. 

Nortec sobrevive como concepto, pero en el camino ha necesitado de infusiones de vida y este concierto es una muestra clara de ello. Un teclado, un iPad y una lap top, bien podrían ser artilugios suficientes para montar la fiesta; pero sin el calor de los alientos, la prístina claridad del acordeón y los rasgueos de una guitarra, el calor no sería el mismo. 
Hiperboreal construye su sonido a partir de la mixtura entre los beats de la música electrónica y el empuje de la banda norteña, pero el brillo, el detalle de distinción llega vía la voz de una corista que imprime un poco de soul al sonido. Los bronces, deseosos de robarse la noche, son contenidos en más de una ocasión, pero eso no les impide entregar notas en donde las reminiscencias del mambo de Pérez Prado son advertibles. En ocasiones, el desbocamiento de trompetas y trombones, sostenidos por la grave y amenazante voz de la tuba, remiten a los salvajes sonidos acuñados por la orquesta de Duke Ellington. 
Es una noche irrepetible, única, porque la puesta en directo de esta fusión no siempre se da en esta forma. A las texturas y atmósferas sonoras hay que añadir las imágenes que se proyectan en las pantallas laterales, escenas de la vida cotidiana en la fronteriza Tijuana, en donde habla ese híbrido de ciudad que para algunos es el último resquicio del mundo y para otros la entrada a un nuevo orbe. 
Beas y Pichardo lo saben y hacen énfasis en esa transculturación mediante una amalgama de sonidos, en la cual es difícil descubrir el condimento esencial. El amarre entre la música del pueblo y los sonidos futuristas es un todo abigarrado, un caballo mecánico espoleado por los alientos, pero con un pie en el repetitivo sonido de la electrónica germana de la mitad de los setenta. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Esa mezcla, naturalizada como el sonido Nortec y que en otros momentos ha dado visos de agotamiento, encontró en las manos de Hiperboreal un argumento para afirmar que la tan vaticinada muerte del colectivo aún habrá de esperar. 

Programa 
Border Pleasures / Mexican Madness / Primero fue cantina / The Clap Trap / Dandy del sur / Wonderful Life / Get On Your Knees / This is Tijuana / Mujer fatal / Sastre del diablo.






2 comentarios:

Víctor Pichardo dijo...

Muy perceptiva reseña. Efectivamente, los arreglos pueden remitir a un Duke Ellington, de repente se buscó un sonido de Big Band mezclado con tambora. Saludos - Víctor (VG) Pichardo

Bitácora del Auditorio Nacional dijo...

Víctor, gracias por tu visita y tu comentario.
¡Saludos cordiales!

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