viernes, 10 de febrero de 2012

Hermanos Martell y Álvaro Carrillo: Hijos de tigres

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Amor añejo con sabor a mí / 10 de febrero, 2012 / Función única / 
2:15 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. y Raúl Martell 

Fernando Figueroa
Bajo advertencia, no hay engaño: “Esto no es un concierto, tampoco un recital, sino una noche de bohemia”, dice de entrada Raúl Martell, quien está acompañado de su hermano Enrique y de Álvaro Carillo hijo. Raúl y Enrique son retoños del fallecido compositor Héctor Martell, líder del Trío Santo Domingo, mientras que Álvaro heredó el nombre del autor de “Se te olvida”. 
La mecánica del espectáculo consiste en ofrecer temas de ambos compositores, interpretados por sus respectivos descendientes, quienes además narran algunas anécdotas. Los Hermanos Martell no sólo cantan, también tocan la guitarra con maestría y cuentan con el apoyo de José Luis Carballo en el requinto y de Lucio Jiménez en las percusiones. 
Aquí hay un ambiente oaxaqueño que explota cuando Álvaro Carrillo hijo interpreta “Pinotepa Nacional”, una chilena que impulsa al público a agitar pañuelos blancos y servilletas, convirtiendo al Lunario en sede momentánea de la Guelaguetza: Bonito Pinotepa / no soy coplero y te estoy cantando / porque nació en tu suelo / la morenita que estoy amando. 
Raúl Martell anuncia “Mi Oaxaca hermosa”; señala que la música fue escrita por su papá, y la letra por alguien que está en una de las mesas, aunque no revela el nombre. La gente quiere saber de quién se trata, pero el trovador posterga la respuesta. El misterio se devela cuando Martell dice que su padre compuso “Como de 30” pensando en el amor de Alfredo Harp Helú y su esposa María Isabel, y que “Amor añejo” es una de las canciones favoritas de esa pareja. Se encienden las luces para que el empresario, filántropo y letrista de “Mi Oaxaca hermosa” se ponga de pie y salude a la concurrencia. 
Álvaro Carrillo hijo cuenta: “Mi padre estudió agronomía en Chapingo. Los domingos eran de asueto y les daban cinco pesos a los estudiantes para que pudieran viajar en camión a la ciudad de México y pasear. Para ahorrar, mi papá y sus amigos hacían el viaje caminando, y en el trayecto iban tocando la guitarra y cantando. En una vecindad de La Soledad, mi papá se enamoró de una mujer que rondaba por los cuarenta años de edad; tuvieron una hija que nació de forma prematura y requería estar en una incubadora. Se necesitaban mil quinientos pesos para cubrir ese gasto, pero no los tenían; él se fue a cantar a las cantinas y reunió el dinero en una semana. Cuando regresó, la niña ya había muerto; fue entonces que compuso ‘El andariego’: Perdona mi tardanza, te lo ruego… y se la fue a cantar a su tumba
“Cancionero” la escribió Álvaro Carrillo para ayudar a un amigo tímido, compañero de banca en Chapingo, que no se atrevía a declarar su amor por una joven de clase alta de Texcoco. El compositor consideraba que “Sabor a mí” era una amable venganza porque, en las noches, luego de haber estado con su novia Ana María (futura madre de sus hijos), él percibía a solas el sabor del bilé que ella había dejado en sus labios. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Entre las mesas, otros hijos de tigres ―José Alfredo Jiménez, Tomás Méndez, Chava Flores― disfrutan la velada, y seguramente recuerdan pasajes de sus vidas al lado de quienes dieron voz a los sentimientos de los simples mortales. 

Programa 
Eternamente enamorado / El andariego / Déjenla / Pinotepa Nacional / Nací para ti / Cancionero / Sangre caliente / Luz de luna / Mañana / Seguiré mi viaje-Dos horas / Mi Oaxaca hermosa / Amor mío / Un poco más / La vuelta / Se te olvida / La barca de paso / La señal / Como de 30 / Sabor a mí / Amor añejo / Orgullo / Tuyo / Noche triste / Pinotepa Nacional (bis)




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.