sábado, 25 de febrero de 2012

Ernani: La consagración de Angela

Foto: The Metropolitan Opera


En vivo desde el Met de Nueva York / 25 de febrero, 2012 / Función única / 
3:40 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. 

Fernando Figueroa
En la segunda década del siglo XXI, las producciones operísticas en varios países buscan no sólo grandes voces sino también artistas que sean verosímiles en sus personajes. En ese sentido, casi podría hablarse de una regla que sólo acepta excepciones con figuras consagradas o en proceso se serlo. 
A sus treintaicuatro años, Angela Meade es capaz de romper esquemas y paradigmas porque su talento está más allá de cualquier tendencia. The New York Times la ha definido como una “soprano excepcionalmente dotada, poseedora de voz penetrante cuyo poder y riqueza se manifiestan sin esfuerzo aparente”. 
Con esa carta de presentación, no es de extrañar que Meade se convierta en una convincente Elvira, ajena a estereotipos contemporáneos de belleza, capaz de provocar disputas amorosas entre una tercia de hombres poderosos y de distintas edades: el joven Ernani (Marcello Giordani, tenor), el maduro Don Carlo (Dmitri Hvorostovsky, barítono) y el anciano Ruy Gómez de Silva (Ferruccio Furlanetto, bajo). 
Basada en una pieza dramática de Víctor Hugo, esta ópera temprana de Giuseppe Verdi narra la historia de un paria (Don Juan de Aragón transformado en Ernani), quien trata de impedir la forzada boda de su amada Elvira con De Silva, aunque en su lucha también tenga que enfrentarse con Don Carlo, rey de España, un ser que vacila entre la búsqueda del amor y el poder. 
Se trata de una obra ―tal como lo mencionó el maestro Sergio Vela en la charla introductoria― enmarcada en el cenit del romanticismo, y que por ello exalta con brutalidad emociones descarnadas (es común que los protagonistas arriesguen la vida por el amor o el honor y que, incluso, el suicidio sea visto con normalidad). El libreto estuvo a cargo del poeta Francesco Maria Piave y del propio Verdi, quien al momento de componer esta ópera se perfilaba ya como el sucesor natural de los grandes monstruos de la línea belcantista italiana. 
La producción es la misma que presentó el Met en 2008, a cargo de Pier Luigi Samaritani. Curiosamente, en aquella ocasión Angela Meade sustituyó temporalmente y de emergencia a Sondra Radvanovsky, subiendo al escenario con apenas unos cuantos ensayos. Ahora es la estrella principal de Ernani, sin importar que el título aluda al personaje que interpreta Marcello Giordani, quien también desarrolla una labor destacada, pero más sobria. 
Aunque Dmitri Hvorostovsky es un especialista en Verdi, interpreta por vez primera el papel de Don Carlo y da la impresión de que el papel hubiera sido escrito para él. Ferruccio Furlanetto completa el cuadrángulo amoroso y de voces excepcionales, en su caso con tonos que parecen surgidos de ultratumba. 
En uno de los intermedios, Furlanetto hace hincapié en que Verdi exige una técnica vocal impecable para alcanzar notas altas y bajas, pero que el principal requisito para salir avante consiste en “vivir lo que se está diciendo”. Hvorostotvsky agrega que con la respiración resuelve gran parte del problema técnico, pero le resulta más complicado meterse realmente en la piel de su personaje. 
Donald Palumbo, director del coro, afirma que Ernani es una de las óperas más difíciles porque la dicción (en italiano) tiene que ser muy fiel; Giordani coincide en ese punto pero dice ―con un tono pícaro, dado su origen― que para él “es un poco más fácil”. Palumbo menciona un elemento interesante: “Los miembros del coro no se limitan a cantar cuando les corresponde, ellos tienen que estar siempre dentro de sus personajes, sobre todo cuando se trata de una función que se transmite a través del video, pues la cámara puede posarse en cualquiera de sus rostros, en el momento menos esperado”. 
Hasta el jefe de tramoya cumple un papel en la transmisión, pues se le ve dirigiendo las maniobras que hacen posible que la acción transite con rapidez de un campamento de rebeldes en el campo a un elegante castillo medieval español. Es un hecho que la magia del Met tiene que ver con el profesionalismo de todos los que ahí trabajan, desde el gerente general (Peter Gelb) hasta la mujer que en el intermedio repara una leve fractura en una escalinata. 

Arias medicinales 
Angela Meade nació y creció en un hogar estadounidense donde jamás se escuchaba música de concierto ni, mucho menos, ópera. Ella estudiaba medicina en Washington y por las tardes participaba en un coro de su comunidad, donde el director le sugirió que tomara clases de canto. En cuanto entró en contacto con un par de arias, supo cuál era su verdadera vocación. 
En contra de los deseos de sus padres, Meade abandonó la Facultad de Medicina para estudiar canto en la Universidad Luterana del Pacífico, en Washington; posteriormente, asistió a la Academia de Artes Vocales de Filadelfia. En 2005 participó en las Audiciones Nacionales del Met y quedó eliminada, pero un nuevo intento en el 2007 le abrió las puertas del Lincoln Center, convenciendo al jurado con una interpretación magistral de “Casta diva”. 
A finales de enero de 2012 ganó el Premio Artístico Beverly Sills, que otorga el Met, dotado de cincuenta mil dólares. Una semana después debutó en plan estelar como Elvira y ahora la conoce el mundo gracias a las transmisiones en alta definición. 
El mayor temor de sus progenitores y de ella misma siempre estuvo relacionado con la dificultad de sobrevivir económicamente como cantante. Esa preocupación ha quedado atrás, pero los padres de Angela siguen sin ser amantes de la ópera; “ellos sólo asisten a una sala si yo los llevo arrastrando”, dice Meade con buen humor. (F.F.)
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