sábado, 11 de febrero de 2012

Alejandra Guzmán y Moderatto: Rock apto para todo público

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional


Tour 20 años de éxitos en vivo / 11 de febrero, 2012 / Función única / 
2:05 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V 


Julio Alejandro Quijano
Alejandra Guzmán se quita la blusa. Desde la segunda fila, su madre Silvia Pinal (bisabuela de Michelle Salas), aplaude de pie. 
La Guzmán se quita la falda. Desde el balcón, un joven le grita, le silba, le mira los muslos y le pide más; es decir, menos ropa. 
Alejandra, ya en bikini, se toca desde el cuello hasta el vientre y presume sus pechos. En el balcón, los adolescentes Víctor y Josué enmudecen. 
Víctor y Josué son primos, roqueros, fans de la eternamente bella, y no recuperan el habla sino hasta que ella termina “Quemándome de amor” y “Hey, güera”. Entonces, voltean a verse y coinciden: “¡Chido!”. Lo vuelven a decir al ver la actuación de las dos coristas a bordo de un par de tubos durante “Hacer el amor con otro”. 
“Esta balada es que la más me gusta. Fue la primera que me quisieron prohibir y por eso la canto más”, dice Alejandra antes de saborear los versos en los que añora el toro en el pecho de un amante antiguo. Tras ella, las coristas refuerzan el mensaje no con su voz (el micrófono lo dejan al pie de su respectivo tubo) sino con el vigor de sus piernas, suficientemente fuertes para, en bikini, hacer evoluciones de 9.5 en escala gimnástica. 
Muchos chavitos encuentran en el líder de Moderatto, Jay de la Cueva, a un gurú al cual admirar antes de conocer a The Velvet Underground, Led Zeppelin o Aerosmith. Cuando Jay mira hacia el balcón, encuentra a decenas de fans maquillados con una estrella negra alrededor del ojo izquierdo. “Me gusta tu maquillaje”, le dice a uno de ellos. Luego arenga “a los que están allá arriba”, y le responde un agudo coro que lo saluda con los dedos meñique e índice de la mano derecha en alto. Cariñosamente, el vocalista los llama La generación Moderatto. 
Algunos jóvenes ven en Alejandra Guzmán a una heroína que grita en la noche para liberarse, y otros encuentran en ella la culminación de sus deseos, mientras que las jovencitas miran a la Reina de Corazones que quisieran ser. 
En sus intervenciones, Moderatto invita frecuentemente a la locura. Amadeus anuncia “una canción perfecta para convertir el Auditorio Nacional en un hospital siquiátrico”. Los papás respiran tranquilos al escuchar que se trata de una versión ligera de “Autos, moda y rock and roll”, que es ilustrada en las pantallas con caricaturas de la segunda parte de la película de Pixar, Cars. Lo locura llega, ciertamente, cuando el Rayo McQueen le gana la carrera a Francesco con la ayuda de Mate. 
Gente de todas las edades disfruta de la mancuerna Guzmán-Moderatto. “La Plaga” es una prueba irrefutable. Una docena de niños sube al escenario y reciben de Alejandra unas guitarras inflables y un consejo: “Pueden golpearlas, romperlas… todo lo que sus papás les dicen que no hagan, pueden hacerlo”. 
Entonces, Jay de la Cueva llama a su papá, Javier de la Cueva, un pionero del rock and roll, para tocar el piano. Están, pues, los niños tocando sus guitarras inflables; detrás de ellos, Guzmán y Moderatto como acompañamiento, y al fondo Javier de la Cueva cerrando la brecha generacional, con la legendaria Silvia Pinal aplaudiendo desde la segunda fila. 

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

En esa imagen, un historiador vería el pasado: medio siglo de rock. Un periodista atisbaría el futuro, pues entre los niños está Emilia, sobrina de Alejandra y, por su habilidad para el baile, posible heredera de la dinastía Pinal. Los niños, por cierto, sólo ven la oportunidad de, efectivamente, desobedecer a sus padres y ponchar las guitarras. 

La pareja perfecta 
Su secreto es que no hay sexo de por medio: “Nosotros, en lugar de resolver los problemas en la cama, los resolvemos en el escenario”, dijo Jay de la Cueva cuando la prensa comenzó a reproducir versiones de que tenía serios pleitos con Alejandra Guzmán. En el escenario son lo que en las telenovelas se llama “el uno para el otro”. Ella, voluptuosa. Él, sereno. Ella, capaz de dar la espalda y empinarse para mostrar lo que piensa de las güeras. Él, tranquilo. 
En el show llegan a tocarse durante “Llama por favor”. Jay de la Cueva le recorre la cintura con las manos y al final se dan un beso. Es un beso, para citar a los clásicos, entre hermanos. El círculo de la perfección se cierra el mismo día de su concierto en el Auditorio Nacional: reciben Disco de Oro + Platino por su álbum en vivo. Como buen “matrimonio”, lo único que hay son halagos mutuos: “Alejandra es una reina”, dice Jay. “He aprendido mucho de todos los Moderatto”, corresponde ella. 
Y vivirán felices por el resto de la gira. (J.A.Q.

Programa 
Verano peligroso / Mírala, míralo / Muriendo lento / Mala hierba / Ten cuidado con el corazón / Llama por favor / Dime de verdad / Sentimental / Quemándome de amor / Hey, güera / La plaga / Ya lo veía venir / Hacer el amor con otro / No hay otra manera / Soy sólo un secreto / Zodiaco / Reina de corazones / Volverte a amar / Eternamente bella / Mil demonios / Día de suerte / Un grito en la noche.




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