jueves, 12 de enero de 2012

Liran’ Roll: Paisaje después de la batalla

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

20 Aniversario / 12 de enero, 2012 / Función única / 
2:35 hrs. de duración / Promotor: Armando Valencia Torres 


David Cortés
“Gracias banda, gracias por acompañarnos en vivo, porque este rock and roll tiene muchas cosas que decir”, dice Antonio Lira, cabeza de Liran’ Roll; a su lado, David Lerma El Guadaña, líder de Banda Bostik, esboza una gran sonrisa. A lo largo de la noche, Lira reiterará el discurso, pero éste, lejos de ser retórico, se erige en grito, en exigencia de la respetabilidad que por años se le ha negado al rock urbano. 

Hoy la agrupación que sube al escenario del Auditorio Nacional (Antonio Lira, voz, guitarra; José Luis Rosas, batería; Daniel Ulises Lares, guitarra, coros; Nicolás Velasco, bajo; Saúl Moreno, guitarra) celebra veinte años de existencia. Al mismo tiempo presenta el álbum Siguiendo la línea, cuya portada ―una vía de tren tendida en línea recta, en medio de un paraje casi desértico― puede leerse como una metáfora de la tozudez y empecinamiento que han caracterizado a una vertiente del rock hecho en México, que ha existido por más de treinta años a pesar del esfuerzo de una historia oficial por hacerla menos. 
También la noche se presta para reafirmar la naturaleza poliédrica de nuestro rock. No hay alfombra roja, ni lentejuelas, pero el desfile de invitados para festejar el onomástico del grupo es un recordatorio de la resistencia. Cecilia Toussaint no comenta nada, pero al cantar rememora sus años con Arpía y, junto con ello, la brecha que se encargó de desbrozar para la participación femenina en el rock. 
La guitarra de Rod Levario y sus imprecaciones nos recuerdan que si bien estamos en el principal centro de espectáculos del país, éste es un concierto de rock urbano y ellos han venido a presentarse como son, sin afeites, maquillajes o dobleces. La música podrá sonar básica por instantes, muy directa y afincada en el rhythm and blues y el boogie; pero la expresividad y el nivel interpretativo han crecido significativamente. Liran’ Roll es una banda que toca continuamente y ello se refleja en la interacción de sus integrantes, en el empaque del sonido, en los diálogos entre las guitarras, en el brillo que aporta la sección de alientos que pinta de grasa y mugre una música rebosante de sonidos negros. 
Y esa sensualidad también la explota Charlie Monttana, El novio de México, que sube a cantar y ser él mismo. Su voz de lija, sus go go girls y su atuendo hablan de excesos, pero también del apego a sus principios. Sin embargo, uno de los momentos más emotivos de la noche se da cuando José Cruz, ex Real de Catorce, es llevado en una silla de ruedas y acompaña a la agrupación, con su armónica, en un par de temas (“El pianista”, un cover a la composición popularizada por Billy Joel, y “Charly Brown”). 
Antonio Lira dirige todo con la mano de quien ha aprendido a domar a la bestia, incluso en las adversidades. Jala la rienda cuando es necesario, afloja el mando y deja que sus músicos entreguen solos que, además de provocar el frenesí entre los asistentes ―Saúl Moreno, invocando la tradición, pero al mismo tiempo distanciándose de ella, toca su guitarra con los dientes y la lengua―, muestran el alto nivel que poseen. Y es que podrán ser bandosos, pero difícilmente cerrados; como señala el baterista José Luis Rosas: “No es mentira que nuestra principal influencia es el blues, cómo negarlo; pero ya brincamos esa barrera y nuestro público también lo ha hecho, ya no está casado con el viejo sonsonete de siempre. Hemos cambiado sin transgredir nuestra esencia y la gente lo ha aceptado bastante bien”. 
Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Cómo no lo va a aceptar el respetable si hoy la música de su grupo favorito suena con una potencia inusitada y está rodeada de una producción lejana a la realidad de los domingos en la periferia. Pero también lo disfruta porque la atmósfera es de una hermandad que se antojaba lejana, extinta. Hay aquí una declaración de principios. Sí, es el concierto de Liran’ Roll, pero también la dignificación del rock urbano, liberado de estigmas ―naco, mal hecho, corriente― arrastrados durante años, tal como lo constatan los invitados que han desfilado esta noche y que alcanza el clímax cuando Álex Lora se apodera del micrófono para cantar “El perdedor”. 
No hay encore, la despedida es una versión de “ADO” en donde la agrupación, más la sección de metales y todos sus invitados (un par de solos de armónica, el primero de Rafael Salgado, de El Tri, el segundo de José Cruz), clausuran el festejo. Una fiesta especial, una conmemoración histórica. 




El corazón de la banda 
Liran’ Roll cumple veinte años de trayectoria, pero el camino que los trajo al Auditorio Nacional no ha sido fácil. El corazón de la agrupación es Antonio Lira, quien en 1990 inició su carrera profesional con la agrupación Blues Boys, con la cual grabó tres discos; sin embargo, su inquietud lo llevó a formar su propia banda y para ello conjuntó un par de devociones: la guitarra y el rock and roll. Aprovechó que su apellido es igual al sinónimo popular utilizado para nombrar el instrumento de seis cuerdas y, con la última palabra del ritmo que lo apasiona, fundó Liran’ Roll, banda cuyo debut se dio con el disco Quiero cambiar
Su principal influencia es el blues de The Animals, Canned Heat, Muddy Waters y B.B. King. Con esa base se ha dedicado a cantar al amor en sus diferentes etapas, sin dejar de lado la realidad de la vida urbana marginal. En dos décadas de trabajo continuo ha llevado su música allende las fronteras de este país, siempre bajo la máxima: “La banda marca nuestro camino”. Su amplitud de miras lo ha llevado a incorporar instrumentos prehispánicos (Chamán), y luego de una exitosa presentación registrada en las placas Liran’ Roll Teatro Metropólitan Live Vol. 1 y Vol. 2, en donde añadió una sección de metales, la incorporación de ésta a su música se hizo permanente, como se advierte en Va por ti, su producción de 2007. 
Con una amplia discografía a cuestas y más de doscientas canciones, Lira se cuenta entre los iconos del rock urbano que, sin traicionar su esencia, lo han llevado a espacios que hace dos décadas eran impensables. Dice el compositor: “Actualmente estamos expandiéndonos, viviendo una madurez como músicos, pero no nos olvidamos de la raza, seguimos haciendo música bandosa, por llamarla de alguna manera, para que la raza fiel se divierta y baile. Es cierto que la gente relaciona el sonido urbano con tocadas en hoyos funky y terrenos baldíos apartados de la civilización, pero nosotros también tocamos en otra clase de lugares; años atrás llenamos dos veces el Metropólitan y también el Blanquita”. Hoy hicieron lo mismo en el Auditorio Nacional. (D.C.)

Programa 
Escándalo / María / Kisiera / Fúgate conmigo / Memorias / Parado en la calle / La batalla / Josefina / Esta vez / California / Neza / Los recuerdos / Quiero cambiar / Tengo frío / La flaca / Cuarto para las dos / Dulce Ivonne / El grito / Una oportunidad / No puedo más / Nunca pensé / El pianista / Charly Brown / Boogie / Popurrí / El perdedor / ADO.





2 comentarios:

DIEGO HERNANDEZ dijo...

::: EL MAS GRANDE EXPONENTE DEL ROCK MEXICANO :::

Anónimo dijo...

muy buena redacción pero, un detalle, el bajista se llama Alberto Almeida no Nicolas Velasco.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.