domingo, 4 de diciembre de 2011

Rodelinda: Madre Coraje y su rey

Foto: Metropolitan Opera.

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York / 4 de diciembre, 2012 / 
Función única / 4:20 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. 

Fernando Figueroa
A Georg Friedrich Häendel (1685-1759) se le relaciona popularmente con el Mesías, la Música acuática y Música para los reales fuegos de artificio; sin embargo, también es autor de más de medio millar de conciertos, oratorios, sonatas y suites, además de cuarenta óperas. Haydn lo llamó “el maestro de todos nosotros”; Bethoveen: “el más grande compositor que haya existido jamás” y “dueño de la verdad”; Gluck: “el gran inspirador de este arte”. 
A pesar del reconocimiento de colegas y eruditos, las óperas de Häendel no son de las más representadas a nivel mundial. Basta con decir que el Met de Nueva York montó por vez primera una de sus óperas en 1984 (Rinaldo), es decir, un siglo después de su apertura. 
Rodelinda, reina de Lombardía, se estrenó en Londres, en febrero de 1725, y se presentó en el Lincoln Center en 2004 y 2006, con la misma producción de ahora, aunque con algunos cambios en el elenco. Por supuesto que en las tres temporadas ha estado presente Renée Fleming, pues el montaje se pensó siempre en torno a su carismática figura. 
Fleming encara el reto con gran presencia escénica y magistral técnica, sobre todo en la ornamentación de los pasajes repetitivos y en la coloratura. Al ser entrevistada en el primero de dos intermedios, se declara enamorada de esta ópera barroca por la claridad de la música y porque su personaje está cargado de coraje para defender sus ideas y sentimientos. También considera a Rodelinda como su más grande reto físico en dos décadas de carrera artística, pues aparece en la mayor parte de las cuatro horas de duración. 
Como Bertarido impacta Andreas Scholl, considerado por Le Monde como el mejor contratenor de la actualidad; en el mismo registro, Iestin Davies interpreta con gran solvencia al asistente real Unulfo. Durante la charla previa en el Lunario, Sergio Vela comentó que originalmente estos papeles eran representados por castrati, y que en la actualidad se asignan “a cantantes que no tienen ningún problema hormonal sino una gran técnica para conservar un falsete constante”. 
Scholl comenta que fue integrante de un coro juvenil de los trece a los dieciséis años, época en que sus compañeros cambiaron de voz, igual que él, pero fue capaz de seguir cantando con los mismos tonos agudos. Con buen humor señala: “De niño quería ser un policía contraterrorista y terminé siendo contratenor. 
En Rodelinda se cuenta la historia de un rey (Bertarido) que ha sido depuesto por el traidor Grimoaldo (Joseph Kaiser, tenor), quien además desea casarse con la reina. Ella se juega el todo por el todo cuando propone que su hijo sea asesinado por el usurpador, pues no estaría dispuesta a ser la esposa del nuevo rey sabiendo que el trono le pertenece legalmente al niño. Grimoaldo duda porque, en el fondo, no es un hombre tan perverso. Bertarido, a quien casi todos creían muerto, regresa de su escondite, es apresado, huye y finalmente reconquista todo lo que le pertenece. 
La orquesta está dirigida por Harry Bicket, quien también toca uno de los dos clavicordios que exige la partitura; él comenta que en una ópera seria, como Rodelinda, lo más importante es mantener el ritmo, pues de lo contrario se pierde el interés del espectador. Una tiorba y un laúd complementan el sonido exquisito que caracteriza a esta obra repleta de arias. 
Sería injusto no señalar que el bajo-barítono Shengyang (Garibaldo), el tenor Joseph Kaiser (Grimoaldo) y la mezzosoprano Stephanie Blythe (Eduige) completan un elenco donde todos obtienen calificaciones sobresalientes. La escenografía recrea con sobriedad calles y recintos de Milán y sus alrededores al inicio del siglo XVIII, aunque lo destacable es la rapidez con la que cambian los espacios, gracias un juego de plataformas móviles. 
El productor es un genio llamado Stephen Wadsworth. Cuando la conductora Deborah Voigt le pregunta si se requiere mucho valor para llevar una ópera barroca al Met, Wadsowrth dice: “Más bien es un alivio, porque crecí viendo este tipo de obras; yo diría que mi domicilio es el siglo XVIII”. 

Diva hiperactiva 
En reciente entrevista con Euronews, Renée Fleming se mostró satisfecha de que las grandes producciones de ópera sean accesibles al gran público: “Este género nació para divertir a los reyes y sus cortes, pero en el siglo XXI puede ser visto en pantallas de cines de todo el planeta”. La diva estadounidense sabe lo que dice porque no sólo es la cantante consentida del Lincoln Center, sino también la principal presentadora del proyecto The Metropolitan Opera HD Live, cuyas producciones llegan a mil seiscientas salas en cincuentaicuatro países. 
En el repertorio operístico de Fleming hay más de medio centenar de personajes, y además ofrece conciertos como solista en las principales ciudades de su país y del mundo. Actualmente está nominada al Grammy (Mejor Álbum de Ópera) por su participación en La Traviata, que fue grabado con la Orquesta de la Royal Opera House, bajo la conducción de Antonio Pappano. En 2010 obtuvo ese galardón en la categoría Mejor Álbum Clásico Vocal, gracias al disco de arias Verismo. Ese mismo año sorprendió a la crítica al lanzar Dark Hope, con canciones de Leonard Cohen (“Hallelujah”), Peter Gabriel (“In Your Eyes”), Tears For Fears (“Mad World”), entre otros compositores del pop y rock. (F.F.)
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