jueves, 8 de diciembre de 2011

Enrique Maroto / Rhose: Por los caminos del pop

Enrique Maroto. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Con-cierta Independencia / 8 de diciembre, 2011 / Función única / 
2: 35 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. 

David Cortés
La frontera entre el virtuosismo técnico y la expresividad es tenue, frágil, cual si se tratara de hielo quebradizo. Deslizarse por esa delgada superficie requiere más que buena voluntad porque a menudo suele confundirse el uno con la otra. 
Rhose es un cuarteto con un álbum bajo el brazo y hoy lo presentan orgullosos. Las canciones se inscriben en una vena pop que echa mano del rock para ganar fuerza; en ocasiones también recurren a los ritmos latinos y funk a la Jamiroquai. La mezcla funciona, porque las más de las veces los cuatro (más percusiones, teclados y corista invitados), a pesar de contar con una técnica privilegiada, dejan la perfección a un lado para darle salida a la expresividad. 
Sus interpretaciones son límpidas, cristalinas, pero también, cuando así lo ameritan, arrebatadas. La guitarra predomina, es un instrumento que dota de nervio a la música; pero entre sus trazos se escuchan detalles igualmente atractivos, bajo y teclados no necesitan hacer un solo para aportar brillo a la canción. Su paso por el escenario es un aperitivo; son debutantes liderados por John Rose, pero en su futuro se avizora una interesante trayectoria. 
Enrique Maroto y su grupo (guitarra, bajo y batería) dejan aflorar la experiencia de inmediato. Él hace rock pop —su álbum debut se llama Estrella eléctrico amarilla—, pone más el acento en el primero y deja que sea su música el canal adecuado para expresarse, y arrincona las palabras en el armario. 
El guitarrista (ex Tónica) acopla muy bien todos los elementos; no hay duda de que con su instrumento puede guiar la embarcación a cualquier confín —hay destellos varios de hard rock en su set—, pero su talento en el instrumento, advertible en los solos que desperdiga a lo largo de la noche, está puesto al servicio de las canciones y no en regodearse en el virtuosismo onanista. 
Maroto también sabe de las bondades de replegarse. No sólo concede espacio a sus acompañantes; deja a sus coristas, de hermosa voz, que impriman más brillo a sus composiciones. Incluso, si la canción así lo demanda, deja la intensidad de su flamígera guitarra en el fondo para ceder a los embelesos de un par de temas acústicos. 

Rhose. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Maroto y Rhose franquean con solvencia esa capa de hielo sin caer. Son la clase de músicos que pueden tocar cualquier cosa, pero cuya apuesta se ha inclinado por las canciones. Su técnica es envidiable, pero ésta no opaca sus ganas de decir las cosas. Ambos aprovechan el lugar y el momento para expresar algunas de ellas y decirnos quiénes son. 

Programa 
Rhose: La vida es un círculo / Duele / Kilómetros de aquí/ Fusión / Eres / Podría / Vuelvo a comenzar / En la guerra / Tiempo pasado / Dime por qué / Sin ti / Otra vez / Mis sentimientos por ti 
Enrique Maroto: Cápsula de tiempo / En qué momento / Todo a mi favor / Desafío / Rienda suelta / Wait Down Inside / Cae el sol / Zoom / Vive junto a mí / No hay más / Parece / Llévame a lo alto / Antes de que amanezca / Gracias.



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