sábado, 5 de noviembre de 2011

Siegfried: ¿Quién dijo miedo?

Foto: The Metropolitan Opera


Ópera en vivo desde el Met de Nueva York / 5 de noviembre, 2011 / 
Función única / 5:25 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Ni el propio Richard Wagner (1813-1883) creería la historia que hay detrás del papel protagónico de este montaje neoyorquino, tercera parte del ciclo El anillo del nibelungo
Inicialmente, el tenor Ben Heppner fue anunciado como Siegfried, pero un buen día lo pensó mejor y dijo, embargado de sinceridad: “Me resulta un trabajo muy difícil y poco gratificante; en este momento no es algo adecuado para mí”. Entonces entró al quite Gary Lehman, quien participó en la mayoría de los ensayos y apareció en las campañas publicitarias de la temporada 2011-2012 del proyecto HD Live. 

Sin embargo, un virus dejó fuera a Lehman y el compromiso recayó en Jay Hunter Morris, un cantante nacido en París, pero no precisamente en la capital francesa sino en un pequeño pueblo de Estados Unidos, el mismo que sirvió de inspiración a Wim Wenders para su película París, Texas (1984). Los padres de Hunter Morris se encargaban de la música en un templo baptista; cuando Jay vio de niño una Traviata en Dallas ―según le cuenta a Renée Fleming en uno de los intermedios― supo que se convertiría en cantante profesional. 

Para sobrevivir, el texano vendió patines en el Central Park de Nueva York y repartió toallas a los clientes en un gimnasio; también vivió en casa de alguno de sus maestros, pues no tenía dinero para rentar un departamento o una habitación en casa de huéspedes. Ahora, él mismo no puede creer que esté en el Met sacando adelante uno de los papeles más difíciles en la historia de la ópera, por lo que agradece infinitamente la oportunidad “a Dios o al universo”. Y agrega algo importante: “No tengo miedo de interpretar a Siegfried porque llevo cuatro años preparándolo” (ya lo había hecho con gran éxito en San Francisco). 

La palabra miedo es básica en la trama de Siegfried porque al héroe nunca le enseñaron el significado del término; gracias a eso fue capaz de acabar con el dragón Fafner, quien vigilaba el ansiado anillo. Finalmente, conoce el temor cuando descubre la belleza femenina, encarnada en Brünnhilde (Deborah Voigt, soprano). 
Esta obra en tres actos dura casi cinco horas y media (incluyendo dos largos intermedios), y Siegfried aparece en casi todas las escenas. Según The New York Times, Hunter Morris “no tiene una gran voz, pero su canto es limpio, honesto y capaz de cambiar de tono con facilidad”. Además, “sí parece en escena un matador de dragones”, tal como lo consigna The New York Post. Deborah Voigt sólo aparece durante la última media hora, pero eso es suficiente para que el Post califique su actuación como “la mejor en veinte años de su carrera en el Met”. 
Der Wanderer (Bryn Terfel, bajo-barítono), Erda (Patricia Bardon, mezzosoprano), Alberich (Eric Owens, bajo-barítono) y Mime (Gerhard Siegel, tenor), también fueron interpretados con maestría, destacándose la presencia actoral de Siegel como un creíble enano, deforme y chantajista que en el cine ganaría un Óscar y, en el teatro, un Tony. En las entrevistas dice que la mejor escuela de actuación es observar con detenimiento la vida diaria en las grandes ciudades, como Nueva York en su caso. 
La producción de Robert Lepage vuelve a utilizar la espectacular máquina de 45 toneladas de peso, que en esta ocasión hace posible que el público vea un bosque plagado de alimañas en movimiento, un arroyo que corre y un cerco de fuego en torno a Brünhilde. La verosimilitud falla con un feroz dragón que provoca risas, aunque el pájaro virtual que guía a Siegfried compensa con creces, sobre todo porque su dulce canto proviene de la soprano Mojca Erdmann. 
Fabio Luisi dirige en el foso y ya se anuncia que también tendrá la batuta el 11 de febrero de 2012, supliendo a James Levine, cuando concluya el ciclo con Götterdammerung (El ocaso de los dioses). Había duda acerca de si regresaría Gary Lehman como Siegfried, pero ya se anunció que repetirá Jay Hunter Morris porque habrá DVD de la tetralogía y es lógico que aparezca el mismo intérprete.



El scherzo del Anillo 
En la plática introductoria, el maestro Sergio Vela señaló que Siegfried es la ópera menos popular de El anillo del nibelungo, pero también la más íntima y humana. Comentó que el ciclo posee una estructura similar al de una sinfonía, y que la tercera parte sería el scherzo, para dar paso al gran final de El ocaso de los dioses

Vela destacó el espíritu revolucionario de Wagner, poseedor de una sólida cultura musical y literaria que le permitió escribir tanto las partituras como los libretos de obras monumentales, y que en el caso del Anillo se propuso crear una especie de tragedia griega a partir de la mitología nórdica. 

Un dato interesante: Wagner tardó veintiséis años en componer El anillo del nibelungo, pues empezó en 1848 y finalizó en 1874, incluidos doce años de interrupción. Siegfried se estrenó el 16 de agosto de 1876, en el Teatro del Festival de Bayreuth. 
William Berger, autor del libro Wagner without Fear, comentó en uno de los intermedios que el papel de Siegfried en la tercera parte de la tetralogía “es realmente imposible; el simple hecho de interpretarlo ya es un mérito, pero si alguien lo hace bien, merece una estatua en el salón de la fama”. (F.F.)
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