viernes, 11 de noviembre de 2011

Javiera Mena: Flamante estrella de los ochenta

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

11 de noviembre, 2011 / Función única / 
1:20 hrs. de duración / Promotor: Armando Valencia Torres 

Alejandro González Castillo
“Estoy muy feliz, nunca había tocado así, para tanta gente”. Javiera Mena no oculta su sorpresa una vez que descubre el lleno absoluto que su nombre ha provocado y tal vez por ello no pierde el tiempo; sin ofrecer respiro, estrena los temas que integran su segundo álbum, Mena, un catálogo de canciones pop fundamentadas en el uso de sintetizadores y cuyo objetivo más preciado es llenar de parejas la pista de baile. 

Para conseguirlo, la chilena se ayuda de un baterista, un percusionista y un guitarrista, quienes le permiten pasar del teclado a la guitarra mientras relata historias donde el flirteo y las confusiones que de él se derivan se asoman como algo más que accidentes esporádicos, sino como tropiezos recurrentes y gozosos, tal como se escucha en “Primera estrella”. 
“Tengo que confesarles algo: me cuesta mucho trabajo hablar en público, pero me han dicho que tengo que hacerlo más. Así que les voy a platicar de las siguientes dos canciones de amor: una habla de cuando sí, y otra de cuando no”. De esta forma, la cantante se queda sola en el escenario para ejecutar “Un audífono tú, un audífono yo” y “Está en tus manos”. Y es precisamente con la segunda que arranca el repaso de las composiciones con las cuales se dio a conocer en el mundo, gracias a su álbum debut, Esquemas juveniles (2006). 
En ellas, se encuentra a una chica confundida que no dista demasiado de la que se confiesa en el siguiente volumen; la diferencia entre ambas radica en que la primera se debatía entre atender sus ansías por bailar con su compañero de clase o sentarse a reflexionar a solas con su guitarra acústica. Hablando del estado meditabundo, “Sol de invierno” es el tema más esperado de la noche junto a otros pertenecientes a la misma camada, como “Al siguiente nivel” y “Esquemas juveniles”. 
Tras atender las visitas de Natalia Lafourcade y Torreblanca en el escenario, la sureña se frota las manos para despedirse con un tema prestado por Daniela Romo, uno de sus más preciados ídolos de adolescencia. “Yo no te pido la luna” llega entonces, y lo hace con un oleaje multicolor de globos que hace sentir viejos a quienes escuchan dicho tema con los prejuicios propios de haber crecido durante los años ochenta. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Ante la insistencia de su regreso al escenario, “Piensa en mí”, original de Grupo Mojado, es interpretada sentidamente con guitarra y voz. Con un final de ese calibre, Javiera se consolida como una intérprete y compositora sin prejuicios y de paso invita a su público para que al volver a casa recicle sonriente los contenidos de programas como Estrellas de los 80’s y Siempre en domingo.





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