viernes, 18 de noviembre de 2011

Camila: Tres que son Uno



Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional


Tour Dejarte de amar / 18 al 21 y 26 y 27 de noviembre, 2011 / 6 funciones / 
2 horas de duración / Promotor: Westwood Entertainment S.A. de C.V. 



Ethel Álvarez
¿Se imaginan una primavera que sólo durase un mes, un sistema solar de apenas cuatro planetas, o una Última Cena con ocho y no doce comensales?... ¿no, verdad?... Todo tiene su razón de ser. 

Pues así Camila, ese exitoso trío de artistas mexicanos que en el Auditorio Nacional muestra un singular equilibrio, en el que no sobra esa especie de mística sensibilidad que aporta a cada momento Samo Parra, tocado con cualquiera de sus sombreros; en el que no falta ese conocimiento profundo de música y producción que le inyecta el coahuilense Mario Domm —una especie de druida contemporáneo— y el punto de apoyo, sereno y constante, que aporta el potosino Pablo Hurtado. 

En medio de un espléndido juego de luces y sombras, de profundas notas graves y altísimos agudos, el equipo de producción detrás de esta agrupación de pop rock, levanta la mano para decir a los presentes “Aquí estamos”. Por ello, no es extraño que en varias ocasiones a lo largo del concierto, sea evidente el reconocimiento que el trío le profesa a su equipo de trabajo. 
Lo mismo al escuchar “Mientes” que “Abrázame”, “Me da igual” o el socorrido “Todo cambió”, motivo de culto de cualquier wedding planner que tenga ganas de abrirse paso en este mundo, los sonidos se perciben diferentes, maximizados, renovados. Y si bien la iluminación testimonia que el Coloso de Reforma da para mucho, al talento nada lo suple. 
Vistos desde el balcón, de frente o desde arriba, aparece ante los miles de fanáticos de Camila una gama de rojos profundos, blancos y negros que contrastan a la perfección, así como espectaculares amarillos que semejan un espacio natural para el cuarteto de cuerdas o el piano de cola. 
Es evidente el sello que cada uno de los integrantes del grupo se ha esforzado por imprimirle al sexto de los conciertos en el Auditorio Nacional. Estas dos horas de música no se sustentan en excesos tecnológicos, ni es un duelo a muerte entre poseedores de voces con tesituras propias del bel canto; no necesita Camila de alguna exquisitez impostada o un exceso de populacherismo; es, simplemente, una fiesta en la que el buen gusto prevalece. Se nota que el trío cuenta con las tablas que da el haber picado piedra en ese tipo de conciertos multitudinarios, propios de las radiodifusoras, pero también es cierto que al tocar el piano, o en el contenido de sus letras, en Mario Domm se reconoce un amplio bagaje de recursos culturales. 
Entusiastas bailarines, virtuosos del violín, el bajo y las percusiones, complementan un tiempo en el que miles de personas de todas las edades, hombres y mujeres, jubilosos le han sabido responder a Camila que “sí creen en el amor”, sí creen en la igualdad entre las personas, y son una audiencia pletórica de eso a lo que le llaman fe. 
Durante casi dos horas transcurren “Entre tus alas”, “Bésame”, “U got my love”, “Aléjate de mí”, “Coleccionista de canciones” y otros temas con los que Camila deja tranquilas las ansias de una fanaticada dispuesta a cantar, bailar, pero también a atestiguar el crecimiento de un proyecto que goza, pero no se sustenta, en el hecho de que cada vez más intérpretes buscan a este trío para que les brinden éxitos: Kalimba, Alejandra Guzmán y Thalía son sólo un ramillete de estas estrellas que hoy recrean el talento de Mario, Samo y Pablo. 

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

¿Verdad que es cierto? En Camila no falta técnica ni maestría, para eso está Mario Domm; en Camila no se extrañan momentos de sensibilidad y feeling, ya que el buen Samo tiene para eso y mucho más y, en Camila, esta noche ha quedado claro que el ancla que los mantiene ajenos a cualquier excentricidad vacua suele ser el taciturno Pablo, ése que orienta un momento en el que diez mil personas se toman de la mano y le cantan al talento, al amor y a la vitalidad. 

Con bagaje para todas las estaciones 
Alrededor de los millones de copias vendidas de sus dos álbumes de estudio, amén de las extensas giras internacionales que registran localidades agotadas en cada plaza que pisan, el éxito de Camila estriba en el oficio y formación cultural y musical de cada uno de sus tres integrantes. 
Cabe enfatizar que el éxito es un estado que, comprobado está, no depende de talento, esfuerzo o compromiso… viene y se va y no responde a una fórmula lógica, mas Camila tiene éxito porque cuenta con talento y recursos. 
Mario Domm estudió música clásica en el conservatorio y conoce las bases para hacer que un sonido sea atractivo a oídos de todos los segmentos poblacionales; Samo perteneció a un coro religioso en el que recibió instrucción al menos de arte sacro y Pablo estudió su carrera en una academia musical, donde se codeó con gente de ideas variadas que le permitieron ser plural y un tanto cosmopolita. 
Es evidente que gracias a sus vivencias, Camila posee un área de oportunidad muy grande y gusta a gente que acoge a su repertorio sin mayor complicación porque ya lo han interpretado Thalía, Paulina Rubio, Kalimba, Alejandra Guzmán y Reily. (E.A.

Programa 
Mientes / Bésame / Coleccionista de canciones / Todo cambió / Aléjate de míi / Entre tus alas / De qué me sirve la vida / Abrázame / De mi / Nanga Ti Feo / U got my love / Me da igual / Yo quiero / Sin tu amor / Restos de abril / Perderte de nuevo / Nada / Me voy / Maya / Me bastó / Dejarte de amar.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.