domingo, 6 de noviembre de 2011

Barry Ivan White: Cancionero sin fronteras

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Noche de soul / 6 de noviembre, 2011 / Función única / 
2:40 hrs. de duración / Promotor: Miguel Banda 


Alejandro González Castillo

Lo intenta durante los primeros cinco temas de su listado, sin embargo, Barry Ivan White no consigue resistirse por más tiempo y ya baja las escaleras para pasearse entre las mesas, estrechando manos, repartiendo sonrisas y abrazos. Apapachado por una mujer distinta a cada paso, puntualiza que ahí, al nivel del suelo, es donde se siente más cómodo. Y se nota que es cierto porque incluso se da el lujo de hacer a un lado el micrófono para, sin amplificación de por medio, presumir la potencia de su voz, como si en una discreta fiesta entre amigos se encontrase. 

“Vengo de Miami, Florida, y quiero que le den un aplauso a esta banda preciosa”; Barry se refiere a los ¡diecisiete! músicos que lo acompañan bajo los reflectores, un combo que se mantiene atento a cada una de las inflexiones que el cantante manifiesta porque ellas son las que trazan la ruta que debe seguirse. Es decir, resulta complicado medir cuánto tiempo le toma a cada damita acomedida secar el sudor de la frente del intérprete, quien paga el favor dedicando un par de estrofas o algún brindis. 
Para él, su público es primero, por eso lo ha atendido sin medida desde su primera presentación en público, la cual tuvo lugar a los tres años de edad para ser secundada por su debut discográfico, a los diecisiete. Y es que el hombre nació con la música corriendo paralela a su torrente sanguíneo, pues aprendió de modo autodidacta a tocar piano, guitarra, batería y bajo, además de desarrollar un estilo vocal tan redentor como el góspel y descarnado como el soul. 
Consciente de las infinitas posibilidades que una voz como la suya es capaz de ofrecer, Ivan pasa de “Proud Mary” a “My Girl” para luego dirigirse a “My Way”, aunque su movimiento más osado sucede cuando llega el turno de repasar “Entra en mi vida” (Sin Bandera) y así dar el salto de los clásicos del cancionero mundial a los himnos del pop nacional. La maniobra acentúa su carácter valiente cuando viene acompañada de la aparición de Kalimba en el escenario para que éste recuerde “El triste” y así encamine a la audiencia a la ruta hiriente de “Volver, volver” y “Sabor mí”, ambas interpretadas en perfecto español por el estadounidense. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Con la barrera del escenario destrozada desde el arranque del espectáculo, la despedida se posterga como ocurre siempre que “la bohemia” ―el robusto intérprete califica así la parte final de la cita con su público― se instaura. Sobreviene entonces “Sixteen Tons” y “Unchained Melody”, y con ellas la ovación más estrepitosa de la noche, una que ni siquiera alcanzó “Only You”, el tema que The Platters popularizara a nivel mundial hace décadas y que White interpretó durante treinta años, justamente al frente de aquel célebre grupo vocal.



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