domingo, 16 de octubre de 2011

Pablo Milanés: Oda a la nostalgia

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Gira Proposiciones / 16 de octubre, 2011 / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. 

Fernando Figueroa
La mayoría de las canciones de Pablo Milanés se guardan en la memoria con su voz y, generalmente, con el acompañamiento de un piano que les otorga inusitada profundidad. Esto tal vez se deba a que él estudió ese instrumento desde muy joven e incluso pisó un conservatorio antes de zambullirse en el Grupo de Experimentación Sonora y la Nueva Trova Cubana. 
Cuando grabó con Chucho Valdés el álbum Más allá de todo (2007), Milanés dijo con buen humor y admiración: “Chucho no es un piano acompañante sino acojonante (intimidante), está en primer plano en todos los temas”. Algo parecido sucede esta noche con Miguel Núñez en los teclados, quien además es el director musical de un sexteto de muy altos vuelos. 
La paleta de Núñez aporta múltiples colores y texturas. Desde su trinchera, marca el derrotero a seguir en cada uno de los temas, recorriendo pavimentos seguros y confortables en éxitos como “Yolanda” y “El breve espacio en que no estás”, y caminos de terracería o brechas jazzísticas en “Yo no te pido” y “Diario de Mauricio”. 
Aunque Miguel Núñez ha acompañado a Pablo Milanés en muchas batallas, éste último voltea a verlo con frecuencia, como agradeciendo su presencia y en pleno disfrute de su accionar. Con frecuencia, Núñez inicia los temas con paseos libres y solitarios, y luego muestra la reconocible línea melódica, provocando muestras de júbilo en el público. 
Germán Velasco (saxofón, flauta), Dagoberto González (violín, órgano), Sergio Félix Raveiro (bajo), Edgar Martínez (percusiones) y Osmany Sánchez (batería), completan un trabuco que está a la altura de la carrera artística de Milanés, quien siempre ha sabido vestir sus composiciones con trajes a la medida y de gala. 
Los conciertos del cubano suelen estar compuestos no sólo de un puñado de conocidas letras y melodías, también de asombros ejemplos de virtuosismo instrumental, con bocados exquisitos de bolero, son, rumba y jazz. 
Pablo Milanés recuerda que hace 33 años pisó por vez primera el Auditorio Nacional y no duda en llamarlo “recinto sagrado”. Promete una velada entre amigos con canciones nuevas y viejas, y realiza una somera revisión de una carrera que va de temas como “Para vivir” (1967) a “Matinal” (2008). 
En el programa hay una marcada predilección por el discurso amoroso, en el que cierto grado de tristeza se pasea a sus anchas, incluso entre la felicidad de las parejas bien avenidas. También hay lugar para la alegría desbordada en “Amo esta isla”, que se convierte en una fiesta inolvidable e interminable, pero la nostalgia siempre regresa como un veneno del cual no es posible prescindir. 
Podría decirse que Milanés y su público forman una secta infectada de saudade. Él se encarga de suministrar frases que hablan del amor como sinónimo de lo imposible; nunca es el momento ideal para la felicidad, a veces falta carne y deseo, y en otras ocasiones es necesario negar tres veces a la persona amada antes de que llegue el alba. 
“Yolanda” es la excepción que confirma la regla. En ese popular tema por fin se atreve a decir: te amo, / te amo, / eternamente, te amo, pero sin olvidar que se trata de una soledad que se siente acompañada
El público escucha todo con atención y respeto, pero algunos no se aguantan las ganas de externar a gritos los títulos de sus canciones preferidas, que paulatinamente son interpretadas. Milanés ha llegado a México luego de una larga gira por América del Sur, Europa y Estados Unidos, con polémica escala en Miami. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Viene de enfrentar cruentas batallas ideológicas que lo han dejado agotado y quiere un remanso de paz estrictamente musical. 
Las canciones de corte político brillan literalmente por su ausencia, y cuando todo parece indicar que por esta vez no habrá nada en esa frecuencia, surge “Yo pisaré las calles nuevamente” como segundo y último encore
El club de los nostálgicos abandona el recinto; en el vestíbulo se voltean a ver unos a otros, reconociéndose como hermanos del mismo dolor. 


Pablo querido 
La discografía individual de Pablo Milanés rebasa las 40 producciones e incluye homenajes a poetas como José Martí y Nicolás Guillén, pero también a un género, Filin, al que le dedicó seis ediciones entre 1982 y 1991. 
También tiene un álbum singular, Pablo querido (2002), en el que hace duetos con intérpretes variopintos: Charly García (“Los años mozos”), Ricardo Arjona (“La novia que nunca tuve”), Armando Manzanero (“Para vivir”), Milton Nascimento (“La soledad”), Fito Páez (“Sábado corto”), Tania Libertad (“El primer amor”), Francisco Céspedes (“La felicidad”), Caetano Veloso (“Comienzo y final de una verde mañana”), Fher de Maná (“Si ella me faltara alguna vez”), Eugenia León (“Ya se va aquella edad”), Alberto Cortez (“Juegos de muerte”), Marco Antonio Muñiz (“El amor de mi vida”). 
En sus inicios, Milanés grabó un disco colectivo con Silvio Rodríguez y Noel Nicola (Cuba va), cuatro con el Grupo de Experimentación Sonora y uno más con Sara González y Amaury Pérez, así como antologías de La Nueva Trova Cubana y múltiples colaboraciones. (F.F.)


Programa 
Proposiciones / Vengo naciendo / Plegaria / Los días de gloria / Si ella me faltara / Nostalgias / Búsqueda / Canción (De qué callada manera) / Matinal / Diario de Mauricio / El amor de mi vida / El tiempo, el implacable / La soledad / Mírame bien / Identidad / Amo esta isla / Despertar / Años / Yolanda / El breve espacio en que no estás / Para vivir / Yo no te pido / Yo pisaré las calles nuevamente
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