viernes, 21 de octubre de 2011

OV7: Lágrimas que rejuvenecen

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Tour Primera Fila / 20 de octubre, 2011 / Función única / 

2:00 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.



Julio Alejandro Quijano
Prólogo. Además de agua, sodio, potasio y proteínas, las lágrimas de los integrantes de OV7 contienen, en partes iguales, felicidad y líquido rejuvenecedor. En un año han conseguido recuperar varias cosas de cuando fueron jóvenes: éxito, popularidad y, sobre todo, agilidad en los músculos. 

OV7 había desaparecido en 2003, pero en 2010 la banda decidió reunirse en un concierto aquí mismo, donde se hizo evidente el paso del tiempo: alguna falla coreográfica, falta de aire, cansancio. Nada de eso sucede hoy. Las lágrimas surten efecto: mientras más llanto, más potasio, más felicidad y más juventud para los integrantes de esta banda conformada por Óscar, Ari, M’Balia, Mariana, Lidia y Érika. 

Primer llanto. Vuela más alto, más / vete más lejos ya / de un sólo trago bébete el azul del cielo / mucho más alto, más. 

Mariana Ochoa sufre una inundación. Los ojos y la nariz se le desbordan de lágrimas que terminan por ahogar su garganta. Tras un inicio volador ―los cantantes bajan al escenario en plataformas que vienen del techo mientras interpretan “Vuela más alto”― Ochoa toma el micrófono para despedir a M’Balia Marichal. Entre ahogos, alcanza a balbucear que es su amiga porque... (las lágrimas cortan la explicación), que la quiere desde que... (el llanto le impide contar el origen de su cariño) y que la va a extrañar porque... (definitivamente se resigna a que los sollozos hablen por ella). 

Al llanto le sigue una cadena de canciones: “Más que amor”, “Shake, shake” y “Tengo el control”. La primera requiere destreza vocal, la segunda precisión coreográfica y, la tercera, un esfuerzo físico para empatar voz y baile. Al terminar, se apagan las luces. Parece un momento de descanso. No es necesario para los rejuvenecidos OV7. En cuestión de segundos, reaparecen para ofrecer “Tus besos” en compañía de Billy (guitarra) y Rodrigo (voz), integrantes de Motel. 
Óscar se queda solo para explicar lo que Mariana no pudo: M’Balia se despide hoy; esta noche es su último concierto, pero no de la banda, que tiene planes para un nuevo disco: “Ya nos estamos reuniendo con algunas personas para tener algunas ideas”, dice vagamente Óscar, convencido de que las diez mil personas que tiene enfrente en ese momento gritando su nombre y rogándole por un beso, sostendrán el éxito de esta nueva etapa del grupo. “¡Vamos a volar más alto!”, grita. 
Segundo llanto. Cachito, cachito, cachito mío / pedazo de cielo que Dios me dio; / te miro y te miro y al fin bendigo, / bendigo la suerte de ser tu amor. 
Kalimba y M’Balia se toman de la mano. Se miran a los ojos, y en esa mirada los hermanos Marichal se acuerdan de la época en que él era un bebé “chillón” y ella lo levantaba en brazos, lo acurrucaba en su pecho y le cantaba “Cachito mío” hasta que el hermanito menor suspiraba y se dormía. Se ponen a llorar: M’Balia hacia afuera y Kalimba para dentro. 
Es decir, que al cantante no le salen lágrimas pero tiene los ojos colorados. Se traga su dosis de potasio, felicidad y líquido rejuvenecedor, y luego despide a su hermana: “La he visto ser una gran hermana, la vi crecer y convertirse en una gran mujer. Ahora se va de OV7 para ser una gran mamá y una gran esposa”. Le toma las manos y le entona a capela, igual que ella lo hacía cuando era bebé, “Cachito mío”. Los versos compuestos por Consuelito Velázquez resumen el amor de estos hermanos: Porque eres de mi vida un pedacito / al que quiero como a nadie he de querer. 

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Kalimba está aquí de visita. Renuente a participar en el reencuentro de OV7 desde hace un año, se había limitado a ser un espectador que asiste a los conciertos y luego sube sus fotos “de fan” a Twitter. Hoy tampoco iba a venir. “Tengo otras cosas en mi agenda”, dijo. M’Balia lo reprendió: “Somos tus hermanos, tú tienes que estar con nosotros”. ¿Cómo decirle que no a la mujer que te acurrucaba en su pecho y te cantaba “Cachito mío”? 
Después de un popurrí con sus éxitos infantiles ―de la época en que el grupo se llamaba La Onda Vaselina y era tutelado por Julissa―, suena la música de “Shabadabada”. Ari canta la primera estrofa y luego, del fondo del escenario, aparece Kalimba para interpretar el resto. Y tras despedir a su “cachito de vida”, el cantante sale del escenario llorando, evidentemente, para adentro. 


Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Tercer llanto. Te quiero tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, / cada día un poco más. 

Hay pocos momentos para descansar. Una tras otra, las canciones se unen en una cadena de coreografías y coros que evidencian la juventud de OV7 y sus fans. A punto de cumplir dos horas de concierto, Érika se detiene para tomar una foto. Explica: “Cuando íbamos a sacar el disco que grabamos en vivo hace un año, dudamos mucho en la imagen de portada. Vimos miles de fotos. Y al final decidimos poner la imagen de lo más importante: ustedes”. Para repetir la experiencia, ella misma pide a un miembro del staff que apriete el obturador. Surge el resto de la banda para unirse a la imagen. Óscar y Ari con los brazos en alto, Érika, M’Balia, Mariana y Lidia haciendo una V con los dedos. Y de fondo, diez mil fans, muchos de ellos, seguramente, derramando felicidad por los ojos.



Sólo para fans 

En su regreso a los escenarios, OV7 encontró, entre otras novedades, el auge de las redes sociales. “Queremos aprovecharlas al máximo en nuestra nueva etapa”, declaró Lidia Ávila en octubre de 2010. 

Así ha sido. Ahora, sus seguidores más fervientes han conseguido meterse hasta los camerinos. A través de Facebook, un fan llamado Jaime ganó un pase para estar con OV7 el día del concierto en el Auditorio Nacional. El grupo se tomó decenas de fotos con él, que luego fueron subidas al perfil oficial. El ganador les escribió, como si de sus amigos más entrañables se tratara: “Muchas gracias OV7, fue un día maravilloso junto a ustedes, aún sigo emocionado con tantas cosas padres que pasaron ayer, y con el trato que nos dieron, mejor no pudo ser. Los quierooo muchísimo!” 

La relación fan-OV7 es entrañable gracias también a Twitter. Paulina Priego se hizo en el brazo un tatuaje en honor a Lidia Ávila. Lo subió a su cuenta y de inmediato recibió la respuesta de la intérprete. 

Además de anécdotas ―como que Lidia Ávila le sacó sangre a Óscar con un codazo en la cara―, también comparten asuntos de la vida diaria: Óscar hace burla de un productor musical que le va a los Pumas y tiene en su casa una taza con el escudo del América. (J.A.Q.)



Programa 
Vuela más alto / Love Colada / Aum, aum / Confieso / Más que amor / Shake, shake, shake / Tengo el control / Tus besos (con Motel) / En algún lado / Aventura / Hoy / Perdón / Aunque muera / El juego / Caleidoscopio / Jam / Te necesito (con Paty Cantú) / Goma de mascar (con Paty Cantú) / Pónganse botas / Primer amor / Reventón / Vamos al mar / Susanita tiene un ratón / Calendario / Shabadabada (con Kalimba) / No me voy / Desbaratándome / Volveré / Fíjate en mí / Somos un mundo / Prohibido quererme / Enloquéceme / Te quiero tanto / Mírame a los ojos / Obsesión.





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