jueves, 6 de octubre de 2011

Los Amigos Invisibles: Una pista derretida

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

6 de octubre, 2011/ Función única / 
3:15 hrs. de duración / Promotor: Armando Valencia

David Cortés
“Vamos, pana (amigo)”, parece decir el vocalista Julio Briceño al baterista Juan Manuel Roura, quien, a su vez, empuja el ritmo a una velocidad cercana al electronic body music. Y en ese cruce de miradas, en esa connivencia adquirida luego de estar juntos veinte años, está la fortaleza de Los Amigos Invisibles. Hoy, con el pretexto de despedirse temporalmente de México, simplemente han venido a derretir la pista del Lunario.

No hay secretos, ni fórmulas; la única pretensión es la de divertir. Esa consigna es la misma con la cual naciera el grupo en su natal Venezuela, cuando decidieron hacer una música que se alejara del rock y de los sonidos imperantes en su país. Y la opción era el dance, la música bailable. El resto ha sido producto del trabajo y un poco de suerte, como cuando su primer álbum, A Typical and Autoctonal Dance Band llamó la atención de David Byrne, ex Talking Heads y cabeza del sello Luaka Bop, que de inmediato decidió firmarlos.
El sexteto se mantiene incólume desde su formación ―además de Briceño y Roura, están José Luis Pardo, guitarra; Armando Figueredo, teclados; Mauricio Arcas, congas, percusiones; José Rafael Torres, bajo― y cuenta en su haber con ocho discos (entre ellos un EP y un directo), un Grammy Latino por Mejor Álbum de Música Alternativa otorgado a Commercial (2009); pero sobre todo cuenta con muchos amigos, como puede comprobarse esta noche.
Aquí no sólo están sus fieles seguidores, también aquellos deseosos de bailar hasta desvanecerse y para ello la banda se pinta sola. ¿Quién más, en estos momentos, puede rendir a los presentes con esa mezcla de soul, funky, jazz latino, rumba y música disco? Y es que la negritud y los ritmos caribeños se dan con profusión; las guitarras hacen solos grasosos, eróticos, lascivos, compitiendo con las percusiones; éstas hacen lo mismo con los teclados y, mientras, la voz de Briceño se erige en la directriz que rige y manda el movimiento de los cuerpos.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


El set es continuo, cada tema se enlaza con el siguiente con pasajes rebosantes de ritmo, y es hasta el minuto cuarentaicinco que interactúan con el público, aunque sólo un poco. Hay citas a The Police (“Bring on the Night”), Bowie (“Let’s Dance”), covers (“Los luchadores”, con máscaras incluidas) y una temperatura a la alza. Hoy, Los Amigos Invisibles demuestran sus dotes como músicos, no sólo como entertainers, y lo hacen muy bien. Voltean al Lunario de cabeza, lo sacuden, y los asistentes, asidos por la música, se dejan llevar. 
El encore únicamente confirma a los panas como un combo caliente, capaz de someter hasta la voluntad más férrea. Sí, estar con Los Amigos Invisibles y no bailar es un pecado.

Programa
Robot Love / Mi linda / Una disco llena / Yo no sé / Qué rico / Diablo / Amor / Sexy / Ease your Mind / Óyeme nena / Es la verdad / Los luchadores / Sex Appeal / Sueño erótico / Ultrafunk / Plastic Woman / Viviré para ti / Dulce / La vecina / Mentiras / Loco por tu amor / All Day Today-Gotta Feeling / Ponerte en cuatro
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