Bienvenido


El AUDITORIO NACIONAL es más que un centro de espectáculos, es un recinto plural e incluyente, abierto a las más diversas manifestaciones artísticas y culturales, y con una amplia agenda de actividades. En esta BITÁCORA podrás conocer los sucesos que han escrito la historia de este espacio que ya es emblema de la sociedad mexicana. Si deseas adentrarte en los acontecimientos que le han dado distinción al AUDITORIO NACIONAL, da clic en las pestañas inferiores.

viernes, 21 de octubre de 2011

El Consorcio: Corregido y sobre ruedas

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

El Consorcio acústico / 21 y 22 de octubre, 2011 / Dos funciones / 
1:55 hrs. de duración / Promotor: Erre Ele Producciones 

Julio Alejandro Quijano 

La silla de ruedas hubiera pasado desapercibida si no la hubiera mencionado la propia Amaya: “Es que he metido la pata… literal; la he metido y se me ha roto el fémur, todito; que he oído un crack y nada, que el fémur se me hizo pedazos”, dice con un encantador acento vasco la vocalista de El Consorcio cuando apenas va la segunda canción. 
Amaya Uranga es el vértice del grupo; en torno a ella estos músicos se reunían en los ochenta para amenizar las comidas de familiares y amigos. Fundadora de Mocedades ―incluso desde antes, cuando el grupo se llamaba Voces y Guitarras―, Amaya genera aún más atracción liderando a El Consorcio desde su silla de ruedas. 
Pronto es evidente, sin embargo, que el imán de la vocalista no reside en el vehículo. Las luces son igual de intensas para todos los integrantes del grupo, los meseros se afanan entre las mesas por atender a sus clientes, y en la barra de la cantina los vasos chocan con las botellas, pero durante tres minutos y veinte segundos todo eso desaparece. Es Amaya con sus “Palabras del amor” la que ocupa por completo este pequeño universo en donde meseros, músicos, luces y acompañantes no existen. 
Atraídos por su dulce voz, se regodean en el romanticismo del tema, original de Joan Manuel Serrat, y nadie nota un pequeño giro en el último verso: Nos bastaban esas tres frases hechas / que entonaba un trasnochado galán, / de historias de amor, sueños de poetas, / a los quince años no se sabe amar. Aplausos. Gritos. Contemplación. Aplausos de nuevo. Amaya confiesa entonces su pequeño pecado: el original de Serrat termina: A los quince años no se saben más, en alusión a que un adolescente se enamora apenas con unas cuantas palabras de amor. Pero la cantante lo cambió. No por capricho, sino porque vino a este mundo en febrero de 1947, canta profesionalmente desde 1968, fue durante 16 años vocalista de Mocedades, interpretó muchas de las más talentosas canciones de Juan Carlos Calderón, cantó con Armando Manzanero en el disco Seguimos juntos y desde 1986 interpreta, precisamente, “Palabras de amor”. Habiendo vivido tanto, Amaya sabe, dice, que “a los quince años no se sabe amar, pero tampoco a los treinta ni a los cincuenta o los ochenta”. 
Pero no sólo corrigió a Serrat. Juan Carlos Calderón escribió: Tómame o déjame / y si vuelves trae contigo la verdad / trae erguida la mirada / trae contigo a mi rival / si es mejor que yo, podré entonces llorar. Amaya canta: Tómame o déjame / y si vuelves trae contigo la verdad / trae erguida la mirada / trae contigo a mi rival / si es PEOR que yo, podré entonces llorar.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Y explica la corrección: “Si me dejan por alguien que es mejor, pues ni modo, que se vaya. Pero si me dejan por alguien peor, entonces sí que me pongo a llorar. ¿Están de acuerdo conmigo? Juan Carlos Calderón también”. Con ese ímpetu aleccionador, Amaya va de “Eres tú” a “Quién te cantará” y remata con “Quiero abrazarte tanto” y “Amor de hombre” que levantan un coro multitudinario. “Ustedes siguen cantando requetebonito”, dice Amaya. “Tú también”, le responden. Y, evidentemente, con más sabiduría, la suficiente para corregir a Serrat, Calderón, Víctor Manuel…



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...