jueves, 13 de octubre de 2011

Carlos Cuevas: Limbo para enamorados

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


13 de octubre, 2011 / Función única / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Alejandro González Castillo
Como si de un show televisivo se tratase, un hombre toma el micrófono para presentar con formalidad “a un cantante con una trayectoria envidiable, que esta noche hará un recorrido por el bolero, la balada, el tango y la ópera”. Tras esto, un video certifica que se trata de alguien que lleva décadas codeándose con los exponentes más representativos del espectáculo musical en México, pues lo mismo aparece en fotografías compartiendo sonrisas con Raúl Velasco y Rocío Dúrcal que con Pedro Fernández y Lucero. “Mientras exista una pareja de enamorados, habrá boleros”, sentencia el maestro de ceremonias para de inmediato ceder terreno a quien anuncia como “la primera figura del bolero”: Carlos Cuevas. 
“Miénteme”, “Un mundo raro” y “Solamente una vez” son entrelazadas con el tema más popular de Cuevas, “Un bolero”, para que “todos los que vienen acompañados se tomen de la mano”. Que el veracruzano arroje toda la carne al asador desde el arranque del espectáculo significa que posee un cancionero suficientemente fuerte como para incendiar a la primera llamarada. Con treintaicinco años de carrera, una prolija discografía donde la música romántica ha sido el pretexto ideal para reunirse con personajes como Chamín Correa, Aída Cuevas y Jorge Muñiz, y un historial de giras que abarca Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, Carlos puede darse el lujo de visitar las canciones más queridas por el público, ésas que hace tiempo extraviaron la edad para formar parte de un limbo sonoro que sólo se encuentra poblado por parejas de enamorados. 
Ricardo Caballero es el primer invitado de la noche, un joven intérprete ganador de un programa de talentos que esta vez recibe el apoyo del llamado Rey del Bolero, quien a los doce años también recibió la ayuda de Capulina, su “padrino televisivo”, hoy recordado con un sentido aplauso antes de visitar dos clásicos de José José: “Almohada” y “El triste”. Más tarde, la llegada de Hugo Jordán, “el mejor tanguista del mundo”, trae consigo el talento de una pareja de bailarines que le ponen el acento sureño a “El día que me quieras”, “un tango con noventa años de edad” que se lleva los aplausos más sonados de la velada hasta que aparece el tenor César Rodríguez, quien completa el trío de invitados especiales para interpretar pomposamente “Al final”, de Roberto Cantoral. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Americanista de corazón, Cuevas atiende su papel como cronista amoroso, pero también acepta su pasión futbolera y concede peticiones a cambio de un supuesto billete de quinientos pesos, al tiempo que recuerda que el compositor “más prolífico y cachondo de México” ha sido santificado, su nombre: San Álvaro Carrillo. Después de todo, nadie podría soportar por tanto tiempo los sollozos provocados por la “Perfidia”, así que finalmente la apasionada traición es tomada jacarandosamente con la ayuda de “La boa” y “Luces de Nueva York”, los temas que invitan a los asistentes a levantarse de sus asientos. Todos mueven sus manos de izquierda a derecha mientras cantan: adiós cabaretera / adiós, adiós
El cantante, satisfecho por haberles devuelto la sonrisa luego de tato lagrimeo, se despide sonriente.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.