miércoles, 29 de junio de 2011

Los amigos de Toussaint: Reunión de familia con amigos

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Homenaje a Eugenio Toussaint / 29 de junio, 2011 / Función única /
3:12 hrs. de duración / Promotor: Jan Toussaint

David Cortés
Enrique Toussaint, en el bajo, interpreta un melancólico tema. Al terminar, Jan y Enrique Toussaint (hijos de Eugenio) y Julián André (su sobrino), suben a acompañarlo. Tocan una serie de covers (Jimi Hendrix, Grand Funk) y preparan el terreno para el arribo de Cecilia Toussaint. Así seguramente eran las fiestas de los Toussaint cuando niños; en sus reuniones familiares, en vez de balones, muñecas o canicas, había instrumentos musicales; en lugar de jugar a las escondidas o quemados, jameaban o dialogaban valiéndose de la música.

Tal es el espíritu que impera en el último concierto en homenaje al fallecido Eugenio Toussaint, un divertimento en donde no importan los traspiés. Lo que flota en el ambiente, y comparten los asistentes, es la evocación de una pérdida, pero en lugar de hacerlo con lágrimas, el dolor se troca en festividad. La máxima “el show debe continuar” predomina y clausura cálidamente una trilogía dedicada al jazzista.
Cierto, él fue un músico completo y esta noche le recordarán esa faceta por tercera vez, pero ante todo, fue un gran impulsor del jazz. La apertura está a cargo de Héctor Infanzón a piano solo, insinuando lo que va a venir.
Aleks Syntek cuenta anécdotas y, acompañado de su banda, interpreta algunos de sus éxitos, entre ellos una versión sincopada de “Loca” (“porque le gustaba mucho al maestro”), pero especialmente lo recuerda como el arreglista de alguna de sus producciones y da fin a su participación con “Sexo, pudor y lágrimas”.
El momento musical más intenso está cargo del trío compuesto por Héctor Infanzón (piano), Gabriel Puentes (batería) y Aarón Cruz (bajo). En vida de Eugenio, los últimos formaron un trío que nunca llegó a plasmar su quehacer en grabaciones. Hoy estos músicos tocan juntos por primera vez; Cruz y Puentes, acoplados desde hace tiempo, se adaptan al tiempo del pianista y lo llevan poco a poco a hasta que éste verdaderamente empieza a llevar al sonido por los recovecos de su imaginación. “No porque me acuerdo” es un tour de force que deja al público boquiabierto.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Brillante es también el breve set de Alejandro Campos y su trío. Quien fuera saxofonista del grupo Sacbé, saca jugo a sus exploraciones en donde se advierten influencias del jazz latino y ligeros guiños a la world music. Hay, sí, un poco de improvisación, pero por instantes se le nota contenido, como si el tiempo para desarrollar sus temas no fuera suficiente. No obstante la presión de lo abigarrado del programa, Campos se prodiga y logra excelentes momentos, los suficientes para redondear una trilogía de conciertos que sirvieron para recordar a un músicos que desde el jazz, entregó mucho a la música mexicana.
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