sábado, 24 de septiembre de 2011

Ha*Ash: Orgullo y confusión adolescente

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

24 de septiembre, 2011 / Función única / 
1:50 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Escuchar los discos de Ha*Ash no significa, como ocurre con muchos de los álbumes que los adolescentes suelen oír en sus habitaciones hasta el hartazgo, un acto de extrema rebeldía. Sin embargo, alguna sospecha deben guardar las miles de madres que hoy no se han conformado con dejar a sus hijas en las puertas del Auditorio Nacional, como si del zaguán de una escuela se tratase, sino que han pagado entrada doble para certificar que todo ande en orden en el interior del foro. Y así resulta ser. 
Pareciera que la calma impera hasta que Marconi aparece en el escenario. Entonces, la presencia de cuatro jóvenes enamoradizos le pone los cabellos de punta a la concurrencia. Aunque se trata de una agitación bajo control porque los temas que interpretan fueron popularizados hace años por Ricardo Montaner, Mijares y Jordi. Sonrientes, las madres aplauden el buen tino del repertorio mientras las hijas, en secreto, suspiran por el impecable porte de los intérpretes.
“Irremediable” abre el espectáculo de Ashley y Hanna, y así se descarta cualquier signo de alarma. “¿Dónde están las mujeres?”, preguntan las integrantes del dúo tras declararse perdidas y enredadas en asuntos sentimentales con los chicos, para luego desmenuzar el coro de “Soy mujer”, en el estilo “Complicated” de Avril Lavigne. 
Entonces, se revelan las razones del éxito de un dueto capacitado para unir con efectividad el orgullo y la confusión propios de la adolescencia con una imagen donde cada una de sus integrantes define su personalidad contundentemente. Resulta que mientras la hermana menor se comporta desenfadada y casi desafiante, la mayor se muestra recatada, pero desbordada a nivel emocional. Imposible ignorar tal grado de complicidad con sus fans cuando éste se acentúa gracias a un popurrí de baladas donde la presencia de Leonel García lo certifica cabalmente; para una chica, “Todo eso es suficiente”. 

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Mientras Ashley sólo se cuelga la guitarra en una ocasión, es Hanna quien aprovecha todo pretexto para lucir su talento en la armónica, el teclado y, claro, la guitarra eléctrica, aunque cada vez que la dupla coordina sus pasos de baile es cuando más fuerte resulta la ovación. En ese sentido, las también compositoras cuentan con las herramientas necesarias para emparejarse con OV7, el grupo que, como invitado sorpresa, pone a gritar a las pocas niñas que habían mantenido su garganta sin lacerar. De este modo, “Mírame a los ojos” y “Vamos a llamarlo amor” son compartidas por ambos combos. Con Río Roma hay cierto flirteo que no pasa a mayores luego de “Camina conmigo”. 
Desafortunadamente, para las madres que encantadas observan a sus hijas desvivirse en aplausos, el prietito en el arroz está por arribar. Sin algún aviso de por medio, el quinteto de músicos que acompaña a las chicas hila tres canciones pertenecientes a AC/DC para que las otrora domadas voces se raspen con rabia. Una señal de siniestro parpadea discretamente: “Highway to Hell” no parece un título benevolente y mucho menos sus puntiagudos riffs, pero el foco rojo se apaga una vez que arriba “Te dejo en libertad”, una resignada oda a los pretendientes que se alejan. 

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

“Llevamos diez años acá, arriba, y ésa ha sido la aventura más grande de nuestras vidas”, apunta el par de cantantes al despedirse de éste, un concierto tras el cual las niñas que hoy han sido acompañadas por sus madres sentirán que de ahora en adelante asistirán solas a todos los shows que se les antojen. Y seguramente así será, porque en el camino de vuelta a casa escucharán despreocupadamente “Impermeable”, “Qué hago yo” y “Estés donde estés”. Eso sí, el repaso a “Back in Black”, impulsado por el breve homenaje que las hermanas hicieron a los rockeros australianos, lo hará cada bando en sus respectivos audífonos y a escondidas, ya bien entrada la madrugada.



Un artífice oculto 
Hanna Nicole y Ashley Grace Pérez Mosa mostraron desde su adolescencia virtudes para el canto y el baile, talento que reforzaron con estudios de guitarra y piano que finalmente se materializarían en su álbum debut (Ha*Ash, 2003) y un sencillo en especial, “Odio amarte”, el cual sería popularizado gracias a que operó como tema de una telenovela. 
Por otro lado, “Qué hago yo”, un tema compuesto por Soraya incluido en el segundo álbum de la dupla (Mundos opuestos, 2005), pronto se convertiría en el favorito de las estaciones radiales. Y fue precisamente en esa época que nació Fondo Ha Ash, dedicado a ofrecer apoyo a niños infectados con VIH. 
En 2008, Habitación doble significó el regreso del grupo al mercado discográfico con una colección de temas grabados en Nashville, en donde resalta “Already Home”, el primer acercamiento de las hermanas al idioma inglés. Tres años después, aparece A tiempo, el más reciente disco del dúo producido, al igual que el resto de su obra, por Áureo Baqueiro, quien, más que un simple colaborador, se erige como una pieza indispensable para comprender el éxito de dos chicas que lo mismo se adentran en los terrenos del pop más bailable que del rock suave e, incluso, del country y el tex mex. (A.G.C.)


Programa

Irremediable / Odio amarte / Amor a medias / Soy mujer / ¿De dónde sacas eso? / Todo no fue suficiente / Si pruebas una vez / Te quedaste / Con Leonel García: Lo que yo sé de ti / Camina conmigo / Me entrego a ti / Malas costumbres / Tu y yo volvemos al amor / Faltas tú / Vamos a llamarlo amor / Mírame a los ojos / Popurri AC/DC / Latente / Te dejo en libertad / Sólo una vez / No te quiero nada / Impermeable / ¿Qué hago yo? / Estés donde estés.
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