miércoles, 21 de septiembre de 2011

Faralae / Julio Revueltas: Gozoso festín de jazz


Faralae. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Con-cierta Independencia / 21 de septiembre, 2011/ Función única / 
2:50 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

David Cortés


Una tímida lágrima asoma a los ojos de mi vecino de mesa. “Sí —dice—, siempre me pasa así cuando me acuerdo de Django”. Hoy, él tiene motivos para llorar a raudales porque Faralae no niega a sus mentores. La música de este quinteto, jazz manouche o gitano, tiene fuertes deudas con el guitarrista Reinhard y el violinista Stephan Grapelli, pero al mismo tiempo con otros ejecutantes (Bireli Lagrene, por ejemplo) que no tardan en aparecer en sus interpretaciones. 


La noche va por el desenfado, la frescura y la espontaneidad; hay repaso por temas conocidos (entre ellos de Stevie Wonder y Consuelo Velázquez), pero también espacio para las composiciones propias incluidas en un CD que hoy presenta el grupo. Tal vez la felicidad de tener un nuevo disco lleva a Faralae a prodigarse en alegría y efusividad. 

Esta forma jazzística no es amiga de los riesgos y sí mucho de apego a los cánones; pero los seis (Alejandro Martínez Gil, guitarra, dirección, arreglos; Rafael Zermeño, guitarra; Liliana Buneder, voz; Israel Torres, violín; Enrique Rosales y Omar Anguiano, contrabajos) lo hacen de una manera tan festiva que uno termina por sentirse atrapado por esa cauda de emociones que se destilan allá arriba. 
Hay que dejarse arrastrar por esas acometidas del violín, por la rápida digitación de los guitarristas que crean unísonos o entrelazan sus instrumentos para tejer contagiosas melodías. Voz independiente la de Faralae, pero no por ello carente de experiencia; conducen al público por una senda pletórica de estímulos y al final no queda más que la sensación de estar en un gran festín en donde sólo faltan las serpentinas y el confeti. 

II 
El trío de Julio Revueltas (Luis Huerta, batería; Alain Decont, bajo) se encarga de abrir las hostilidades. El guitarrista de apellido ilustre rompe un silencio de varios años y extrae temas de sus cinco discos en estudio para recordar a los presentes su talento. Cuando lo desea es vertiginoso, despliega muchas notas si es necesario, a veces recurre a los trucos (hoy emplea una secadora de pelo y el arco del violín para sacar sonidos a las seis cuerdas). Cuando eso sucede, su sonido está muy cercano a Joe Satriani o Steve Vai. 


Julio Revueltas. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Pero en su chistera también hay espacio para la fusión, para la música más orientada al jazz. Ubicado en este terreno, su guitarra deja de ser un instrumento de guerra para tornarse instrumento de embrujo y crear temas más suaves, reposados y atmosféricos (su cover a “Sleepwalk” de Santo, Johnny y A. Farina es sublime) que permiten advertir su musicalidad. Julio habla poco sobre el escenario pero con sustancia: “La mejor maestra de música es la vida; espero que puedan ver lo mismo que yo”. 
Noche de extremos, redonda, de dos muestras del quehacer jazzístico para un público abundante, entregado y deseoso de buena música, que hoy vino a poner en entredicho esa consigna de que no hay escuchas para este género en nuestro país.


Programa 
Faralae: Isn’t She Lovely? / Tzigane / El agarrador / That’s Allright Mama / Encuéntrame un rincón / Desde que tú no estás - La Bruja / O pato / Pinochonky’s / Dime que sí / Tres gatos / Bésame mucho
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