viernes, 5 de agosto de 2011

Edgar Oceransky: Romántico de clóset


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
N otra vida / 5 y 6 de agosto, 2011 / Dos funciones /
2:45 hrs. de duración / Promotor: Edgar Oceransky Ruiz

Fernando Figueroa
Hace poco más de un año, Edgar Oceransky se enfrentó cara a cara con la muerte y ganó la batalla. Se libró de un extraño virus, sobrevivió a un infarto e hizo un disco más en su carrera, N otra vida, que hoy presenta en sociedad. No lo dice, pero se sabe que la E desapareció del título para que el total de las letras fuera nueve, que según la numerología tiene que ver con el genio artístico, el romance y la simpatía.


Simpatía es lo que le sobra a Oceransky, quien pasa la mitad del show bromeando en torno a la supuesta tiranía sentimental que ejercen las mujeres sobre los hombres. Incluso se define como la contraparte de Paquita la del Barrio, todo ello en un ambiente relajado donde nadie se siente agredido y las risas brotan por igual entre varones y damas; estas últimas agregan piropos para el intérprete —quien celebra su cumpleaños 36—, algunos muy subidos de tono.
Comenta que creció oyendo boleros en su casa, pero por seguirle la corriente a sus amigos de juventud creó una banda especializada en covers de Guns N’Roses y de otros grupos de rock. Sin embargo, añade, “la neta es que siempre fui un romántico de clóset y… estoy aquí”. Las dos últimas palabras son el título de uno de sus mayores éxitos y son recibidas con euforia.
Hace diez años grabó su primer álbum con una compañía trasnacional, de la cual se divorció muy pronto; “quise comprarles ese material, no aceptaron; les rogué, no me pelaron; entonces decidí auto piratearme y no les di ni madres”, dice para regocijo de sus seguidores. Ejemplifica lo que son los derechos de autor con el chiste de un niño que tiene muchos arañazos en la cara; cuando la madre pide una explicación, el infante inventa excusas que ella no cree (se cayó de la patineta, chocó contra un árbol, se peleó con un amigo), hasta que termina diciéndole: “ultimadamente, el gato es mío y yo hago lo que quiera con él”.
Antes de ofrecer “Un beso grande”, afirma que una de sus funciones en la vida es la de alcahuete y que la cumple con gusto; sugiere a los hombres que vean a los ojos de sus parejas mientras él canta, “y si de plano ellas no caen rendidas, es que ustedes están realmente muy feos”: “Ven siéntate a mi lado / no quiero hablar de amor / no quiero que te enteres / qué hay en mi corazón”.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Se siente afortunado de estar vivo gracias a la solidaridad de sus familiares y amigos, quienes lo apoyaron para enfrentar la enfermedad. Tal experiencia límite le sirvió para darse cuenta de que “hay mundos paralelos, aunque el verdadero paraíso está en la tierra”.
Invita a Edel Juárez para que éste recite: “Si existiera un Dios… / preferiría que fuera mujer / y que fuera mi amiga / y que el sexo no fuera barrera sino pretexto”. Cierra con una ranchera en la que le enmienda la plana a Juan Gabriel: “No he venido a pedirte perdón / no me siento culpable de nada…”.
El cantautor —quien recién terminó una gira nacional con Reyli Barba— ha cumplido en el Lunario con su asumida función de Celestina; las parejas salen del recinto a completar sus respectivas historias de amor o desconsuelo.

Programa
En otra vida / Hay algo que no sabes / Últimamente / Quién quiere el paraíso / Otro día sin ti / Te dejé / Bajando el telón / Yo me quedo / Volver a perdernos / Un beso grande / Como un ladrón / Estoy aquí / Demasiado bueno / Porque la quería / Con tu partida / El faro / No soy un ángel / Tuve / Juro / Nueve.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.