martes, 26 de julio de 2011

Troker - El automóvil gris: Pista sonora llena de color

Fotografía Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Cine-bar Bandasonoras / 26 de julio, 2011 / Función única /
1:57 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

David Cortés
A casi cien años de la filmación de la película de Enrique Rosas, El automóvil gris, ésta se mantiene vigente. Su historia parece sacada de un periódico de años recientes: un grupo de maleantes solapados por una autoridad menor, lleva a cabo robos a domicilio hasta que sus fechorías no pueden ser toleradas, de manera que se forma un equipo especial, alejado de la corrupción, para atrapar a los delincuentes.


El sexteto tapatío Troker —Samo González, bajo y contrabajo; Frankie Mares, batería; Gil Cervantes, trompeta; Arturo Santillanes, saxos y clarinete; Christian Jiménez, teclados, piano y guitarra; y DJ Rayo, tornamesa— encara la tarea de poner música a una película silente y lo hace con una propuesta llena de connotaciones urbanas que le permite lucir sus talentos en el jazz rock.
En aquellas escenas demandantes de acción, optan por una música vertiginosa, comandada por el saxofón y la trompeta; cuando imperan toques románticos y en la pantalla aflora el romance, el grupo elige un jazz más ligero, predomina el teclado que imprime acentos latinos y gira la música a un mood pausado que DJ Rayo subraya con paredes de cuerdas extraídas de su colección de vinilos que, con scratch incluido, imprimen un toque vintage a la atmósfera.

Fotografía Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Cuando la historia sale de la urbe y se traslada a Puebla o Apam, Troker también se mueve, deja de lado las sonoridades citadinas y centra su atención en los motivos campiranos; en la primera ciudad decoran las imágenes con sonidos cargados de ecos revolucionarios; en la segunda, es una “banda de pueblo” la que ameniza la fiesta. Y en esa búsqueda por la precisión, resulta encomiable el cuidado en el detalle, en encontrar la correspondencia entre los ruidos (golpes a la puerta, silbato de locomotora, ventanas que se rompen, disparos) emanados de la pantalla y de los instrumentos.
Sin duda, montar úsica a una película es un reto, pero Troker lo resuelve con fortuna, incluso hay momentos en los cuales su música se pone por encima de las imágenes, se vuelve protagonista y casi adquiere vida para disociarse de la pantalla. En esos instantes la banda se revela como una entidad sonora muy cohesionada que reafirma, además, esa vocación cinematográfica puesta en juego en los dos álbumes que ha editado hasta el momento, con especial énfasis en El rey del camino, su placa más reciente. Hoy, Troker abrillantó aún más una película clásica y lo hizo con una elegante banda sonora que bien puede y merece vivir fuera de la pantalla.
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