Bienvenido


El AUDITORIO NACIONAL es más que un centro de espectáculos, es un recinto plural e incluyente, abierto a las más diversas manifestaciones artísticas y culturales, y con una amplia agenda de actividades. En esta BITÁCORA podrás conocer los sucesos que han escrito la historia de este espacio que ya es emblema de la sociedad mexicana. Si deseas adentrarte en los acontecimientos que le han dado distinción al AUDITORIO NACIONAL, da clic en las pestañas inferiores.

jueves, 14 de julio de 2011

El Hombre Araña: La encarnación del cómic

Foto: Fernando Aceves / Colección: Auditorio Nacional

14, 15 y 16 de julio, 2011 / Tres funciones / 2:00 horas duración /
Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.
Julio Alejandro Quijano
Los niños se levantan de sus asientos y los adultos aplauden. Todos juntos señalan hacia el techo, debajo del cual la figura de El Hombre Araña avanza en el aire, apenas sostenido por su telaraña y rumbo al escenario, donde luchará contra sus enemigos. A la escena únicamente le falta el típico marco de cómic para honrar el origen y la esencia de este superhéroe que hace 49 años —exactamente el 10 de agosto de 1962— vio la luz gracias a la creatividad de Stan Lee y los dibujantes Jack Kirby y Steve Ditko.


A pesar de la dificultad que impone el teatro a un personaje tan dinámico como éste, nacido en historieta y desarrollado en cine y televisión, la respuesta del público es de tal dimensión que confirma el hecho de que el montaje El Hombre Araña cubre las expectativas del más exigente público: los niños.
Algunos llegan en brazos de sus padres, otros son grupos de hermanos cuyas estaturas se asemejan a una interminable escalera; hay hijos únicos, gemelos, primos, la mayoría ataviados con el pijama de El Hombre Araña, el disfraz oficial, una playera o la máscara. Todos ellos, fanáticos del arácnido, llegan puntualísimos.
Ni la feroz lluvia, que sitia la tarde para desembocar en un espeso y exasperante tráfico vehicular alrededor del Auditorio Nacional, impide la emocionada llegada de los seguidores de este superhéroe azulgrana. La expectación escapa de sus brillantes ojos y de sus movimientos infantiles, exasperados porque la hora cero no llega.
Al fin, se abren las puertas; al fin en sus asientos, al fin se apagan las luces, al fin… ¡El espectacular Hombre Araña! La historia producida por Adolfo Scheines, con licencia de Marvel Comics, dirección y guión de Leandro Panetta, se propuso “recuperar la estética de los cómics de los años 60; nos basamos mucho en ello, la música tiene elementos de la serie televisiva de 1967, con mucho jazz fundamentalmente”, según declaró el director a la prensa mexicana.
Al margen de la estética y la música, lo verdaderamente sorprendente es el ritmo de la puesta en escena. Los actores, responsables del intenso trabajo físico basado en piruetas, saltos y vuelos, logran verosimilitud con sus triples saltos hacia atrás. Las riñas entre héroe y villanos hacen que, una y otra vez, el público salte emocionado, grite e insulte a los malvados: “¡Eres de lo peor, Duende!”
Foto: Fernando Aceves / Colección: Auditorio Nacional
Los encuentros entre Mary Jane y El Hombre Araña, especialmente los que culminan en beso apasionado, arrancan un largo “¡Aaaah!” entre los chicos que observan al personaje más exitoso de Marvel, que paradójicamente es caracterizado como Peter Parker, un perdedor, tímido, clasemediero y sin suerte en el amor.
Tanto el elenco como los efectos especiales y la pantalla, que reina en el escenario, sirven para mostrar el ágil traslado del arácnido a lo largo y ancho de la ciudad virtual, mientras el actor principal se mueve con arneses.
El espectáculo consta de dos partes. En la primera se narra la génesis del personaje y da lugar al primer enfrentamiento con su gran rival, El Duende Verde. En la segunda, llena de acción, el héroe se ve obligado a rescatar a su amada Mary Jane, secuestrada por el Duende, quien además echa mano de otros históricos enemigos del arácnido como Otto Octavius, Lizard, Electro, El hombre de Arena, Buitre, El Rayo y Rinho.
Este último elaboró una situación chusca para su presentación en México. Su aparición se da en medio de las butacas, y como parte de su actuación debe caminar hasta el escenario y subir a él, pero el enorme villano tropieza una, dos, hasta tres veces sin lograr ascender: “¡Malditos escalones!”, dice, y el público le responde con risas y aplausos. Lo de menos es caerse cuando se está en medio de una batalla en la que va de por medio salvar al mundo.

La responsabilidad del poder
“Una delgada y silenciosa figura avanza lentamente a las puertas de la oscuridad…” Esta frase, que anunció en 1962 la aparición de El Hombre Araña en el número quince de The Amazing Fantasy, describe el asombro con que, medio siglo después, los niños reciben en vivo al personaje, quien aquí tiene el apoyo de cuarenta toneladas de equipo, proyección de imágenes en Alta Definición, una tirolesa de 50 metros de altura y 25 actores más en escena. Una producción originaria de Argentina, que ha recorrido varias ciudades de ese país, Brasil y México.
El secreto del longevo encanto de este superhéroe (uno de los pocos que no utiliza armas en su lucha contra el mal) ya existía desde su origen. La portada del cómic muestra al personaje surcando rascacielos neoyorquinos con un maleante bajo el brazo y diciendo: “Quizá la gente se burle del tímido y apocado adolescente Peter Parker, pero pronto conocerán el asombroso poder del Hombre Araña”.
Eso le da sentido a todos estos niños, que en la vida cotidiana lidian con problemas en la escuela y la casa, pero que hoy andan por el foro lanzando telarañas.
El hecho de que los padres dejen que sus hijos sean como El Hombre Araña también tiene su explicación: después de todo, Peter Parker es licenciado en biofísica, con un doctorado trunco en bioquímica. Así que no está nada mal que los niños quieran ser como él, siempre y cuando recuerden la segunda parte de aquella frase de 1962: “… consciente de que, al menos en este mundo, con un gran poder viene también una gran responsabilidad”. (J.A.Q.)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...