martes, 28 de junio de 2011

The Skonek-T en vivo - El Jorobado de Nuestra Señora de París: Retrato de la condición humana

Foto: Fernando Aceves / Colección: Auditorio Nacional

Cine-bar BandaSonoras Presenta / 28 de junio, 2011 / 2:00 hrs. de duración /
Función única / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Alejandro González Castillo
A casi noventa años de distancia del estreno de El Jorobado de Nuestra Señora de París (cuyo título original en inglés es The Hunchback of Notre Dame), aún provoca escalofríos observar los modos de Lon Chaney en el papel de Quasimodo, el jorobado que sucumbe ante el embeleso que le genera Esmeralda (Patsy Ruth Miller), una bailarina gitana de hechizante belleza que atrae miradas cada vez que contonea su cuerpo.


Bajo la dirección de Wallace Worsley, el filme estrenado en 1923 trajo consigo ganancias millonarias debido al impecable trabajo de Chaney, pero también gracias a sus épicas escenas de combate y a la lograda ambientación de la capital francesa de la edad media que recrea. Apenas tiene lugar la primera escena de la obra, Israel Torres y Eliasib Morán toman sus violines mientras Omar Sánchez abraza el chelo y Adrián Molina se sienta tras la batería. The Skonek-T se encuentra acompañado, al otro extremo del escenario, por Isaac Sánchez, un invitado especial encargado de manipular sintetizadores y computadoras; juntos endulzan con sonidos el beso frustrado que estelarizan Ruth Miller y Norman Kerry, pero también le ponen gesto agresivo a la sanguinaria batalla que tiene lugar a los pies de la catedral parisina.
En determinado momento, el grupo de músicos se atreve a citar al popular grupo inglés Muse, aunque el resto de sus partituras hayan sido creadas expresamente para ésta, la noche donde conviven estrepitosas escalas con efectos sonoros que van de los cascos de un caballo chocando contra el suelo a los campanazos que anuncian la muerte y delirio de una multitud enardecida.

Foto: Fernando Aceves / Colección: Auditorio Nacional
Nuestra Señora de París es el nombre de la novela escrita por Victor Hugo que sirvió para que Worsley desbaratara los límites que separan a los seres humanos de las bestias, todo en una ciudad donde la brecha que mantenía alejados a los ricos de los pobres era tan inmensa como la zanja creada por la Santa Inquisición para ahí esconder sus crímenes. Y es que en el filme que hoy se proyecta conviven alegres verbenas populares con oscuras torturas públicas, callejones plagados de harapientos —se anuncia La Corte de los Milagros como el lugar donde corre “el torrente del vicio y la vagancia”— con majestuosos castillos donde la suntuosidad se luce en cada esquina; belleza y miseria que también se unen en el maltrecho cuerpo del encargado del campanario de la iglesia, quien, reptando orgulloso por ser coronado como El Rey de los Tontos, descubre la compasión tras experimentar la deslealtad.
Sí, aún estremece el rostro de Chaney, El Hombre de las Mil Caras, cuando interpreta a Quasimodo, porque en ese sujeto se concentra el fascinante estado de la condición humana. El público abandona la sala con esas facciones incrustadas en la mente mientras el quinteto de músicos ejecuta “Algodón de azúcar”, un tema incluido en su álbum Corriente alterna, el cual sirve como telón de despedida a los aplausos que producen los créditos finales del trabajo de Wallace.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.