miércoles, 22 de junio de 2011

Las mujeres de Toussaint: De la tristeza a la alegría

Foto: Fernando Aceves / Colección: Auditorio Nacional
Homenaje a Eugenio Toussaint / 22 de junio, 2011 /
2:36 hrs. de duración / Función única / Promotor: Jan Toussaint

David Cortés
Son diversas las facetas que, en vida, cubriera Eugenio Toussaint. Y una de ellas, tal vez la menos publicitada, fue la de incansable impulsor del jazz en un país reacio a recibirlo. Cuando Iraida Noriega sube al escenario, resalta esa arista con una hermosa anécdota.


“En los años ochenta —dice la cantante—, mi padre Freddy Noriega no encontraba su lugar en el universo musical del momento. No había compañías independientes, existían pocos lugares para tocar, pero alguien se acercó a ofrecerle un contrato de grabación con la condición de que el arreglista de ese disco fuera Eugenio. Mi padre aceptó, y conforme pasaban las sesiones de grabación y me mostraba los adelantos, vi cómo pasó de la tristeza a la alegría. Eugenio Toussaint fue en gran medida responsable de ello, desde entonces aprendí a quererlo”.

Las mujeres de Toussaint rememoran sus diferentes encuentros con el arreglista, pero las cuatro subrayan la inmensa labor que realizara el pianista no sólo en pro del jazz, sino de la música mexicana en general. Y es que hoy el menú de esta noche incluye jazz, así como boleros y baladas.
Susana Zabaleta lo recuerda con desenfado, Guadalupe Pineda es más reverente; Iraida lo evoca con un cariño infinito, y Meza con respetuosa distancia. No escatiman elogios y son pródigas en su canto, no importa si éste se apega a una canción convencional o exige riesgo e improvisación. Lo mismo hay composiciones de Ivan Lins, Thelonius Monk, Álvaro Carrillo o Consuelo Velázquez; pero la columna vertebral está en los arreglos de Toussaint. Eso es lo que reúne a divas de tan diferente procedencia, quienes se saben dueñas de un maravilloso instrumento y que lograron potenciarlo gracias a los talentos e impulso de quien fuera director artístico de Paul Anka.
En esta jornada de homenaje, también los músicos recurren a lo mejor de sí mismos; los pianistas Carlos Tercero y Rosino Serrano, el primero con su trío y el último solo, tienden puentes entre las intérpretes. En otro momento es el mismo Toussaint, por la vía del video, el encargado de establecer el enlace.

Foto: Fernando Aceves / Colección: Auditorio Nacional
Al final, sin encore, queda la imagen de cuatro mujeres talentosas que encontraron en un entusiasta pianista al cómplice ideal. Todas ellas, como Freddy, aprendieron un poco de la tristeza para finalmente alcanzar la plenitud como intérpretes.
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