jueves, 30 de junio de 2011

Diego Verdaguer: Pampero de corazón delicado

Foto: José Jorge Carreón / Colección: Auditorio Nacional

30 de junio, 2011 / Función única / 1:45 hrs. de duración /
Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.
Alejandro González Castillo
Hace treinta años solicitaba que su corazón fuera querido y besado debido a su delicada condición; hoy sostiene firme su urgencia de mimos con las rimas de “La ladrona”. La letra del tema es suficientemente explícita, su intérprete no necesita sobarse el pecho ni arrugar el gesto como sinónimo de dolor; contrariamente, acepta su problema cardiaco dejando ver una amplia sonrisa bajo su popular bigote antes de soltar las primeras palabras en la noche: “Muchas gracias por permitirme hacer lo que más me gusta, cantarles las canciones que nacen de mi alma”.


En realidad, pese a que los títulos de su cancionero no ayudan a creerlo del todo, el mensaje primordial de Diego Verdaguer es de lo más amoroso. Él mismo lo explica cuando llega el turno de “Coco loco”: “La vida es simple y está hecha para amarse”. Por eso dedica “Desierto” y “El aire de mi amor” a Amanda Miguel y Ana Victoria, su esposa e hija respectivamente, no sin antes excusarse por involucrar tantas emociones familiares. Sin embargo, el público luce feliz cuando esto sucede; así, un dueto con Amanda es recibido con euforia y apenas éste termina Diego se ve obligado a explicar las razones de la fugaz colaboración: “Es que a mí también me encanta cómo canta. Si por mí fuera, me siento a disfrutar de su voz, pero Amanda me dijo que era mi show. Cuando vaya a cambiarme trataré de convencerla para que cante más. Se los prometo”.
Mexicano hasta las pampas es el nombre del álbum producido por Joan Sebastian que significó para Verdaguer su regreso a la punta de las listas de éxitos en toda Latinoamérica. De ahí que la parte medular de su espectáculo se centre en repasar dicho disco. “Mentiras bonitas”, “Ventana de mi alma” y “Todos mentimos” componen la trilogía dedicada a la falsedad, mientras que “No sé quién de los dos” y “Pídeme” ―ésta ejecutada por vez primera en público― integran la dupla más celebrada por la audiencia.
Los más de treinta músicos que acompañan al argentino consiguen que nadie extrañe la presencia de un mariachi; sin embargo la ausencia de Joan Sebastian resulta sensible una vez que se anuncia que el avión que transportaría al guerrerense a la capital del país no ha conseguido despegar debido a la lluvia. A cambio de la mala noticia, “Corazón de papel” consigue que el también compositor se una a la coreografía impuesta por seis bailarinas ataviadas cual vaqueras. Un ímpetu campestre que también se percibe en las pantallas del recinto, donde el bonaerense explora los paisajes desérticos de Durango con una guitarra eléctrica colgada del hombro. Así, de pronto, el gaucho se transforma en un ranchero eléctrico que recuerda el tema que “hace muchos años” (1979) le abrió las puertas de México: “Yo pescador”.

Foto: José Jorge Carreón / Colección: Auditorio Nacional

“¿Usted qué haría?” resulta una buena tonada para cerrar la noche, con una nutrida sección de percusiones sobre el escenario y el cantante sacando del armario aquellos viejos pasos de baile estilo Mick Jagger, pero lo justo es despedirse con el desgarro como aliado. En ese sentido, los malos deseos contenidos en “Que sufras más” consiguen que la mirada del intérprete se incruste con violencia en el vacío, como orillando a esa amante ingrata a que se hunda en el fango para luego ofrecer una de sus canciones más populares: “Volveré”.
Lejos de atraer sentimientos tristes, el autor explica que dicha composición “es, ha sido y será una llave mágica”. Y lo dice porque entiende que guarda en el bolsillo todo un llavero que vale oro. Así, se despide ofreciendo una reverencia, a sabiendas de que muy pronto regresará, “porque no importa cuan lejos se encuentren los artistas de su público; las canciones siempre estarán ahí”.

Diego, México, Elvis y Zoé
Su verdadero nombre es Miguel Atilio Boccadoro Hernández, pero la gente lo conoce como Diego Verdaguer. Aquí, algunos de sus pensamientos:
“Comencé mi carrera en Argentina, allá conocí lo que era un escenario, pero mis sueños se hicieron realidad en México, adonde en los años setenta llegué y una compañía de discos me hizo una buena oferta. Desde entonces todo ha salido bien para mí, tanto, que aprendí a amar a México, a su gente”.
“Antes uno se rodeaba de músicos de primera línea para generar álbumes, había talento; ahora, con la tecnología, cualquier persona puede grabar un disco. Pienso que hay demasiada oferta, tanta que incluso crea confusión y eso complica la situación, porque hacerse de un lugar es difícil. Actualmente escucho a pocos artistas con identidad y a cambio encuentro demasiado refrito”.
“Ha pasado el tiempo; sin embargo, en los shows actuales he procurado volver a los arreglos originales de mis temas, como ocurre en ‘¿Y usted qué haría?’, y lo hago para darle a mi espectáculo el toque especial de los años ochenta. Además, me gusta el rock de toda la vida. Incluso Elvis [Presley] fue quien me motivó a cantar a los seis años. Porque lo que yo hago, después de todo, es pop rock, tal como lo hacen Zoé y otros grupos”. (A.G.C.)

Programa
La ladrona / Pasadiscos / Nena / El cobarde / Venecia sin ti / Con Amanda Miguel: Desierto / El secreto callado / Coco Loco / Pídeme / Mentiras bonitas / Todos mentimos / Ventana del alma / El aire de mi amor / No sé quién de los dos / Voy a conquistarte / Yo pescador / Corazón de papel / La mantequilla / Usted qué haría / Qué sufras más / No sé quién de los dos será / Volveré
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.