viernes, 27 de mayo de 2011

Saúl Hernández: Más allá de mito

Foto: Fernando Aceves / Colección: Auditorio Nacional

Remando / 27 de mayo, 2011 / 2:10 hrs. de duración / Función única /
Promotor: Operadora de Centros de Espectáculos S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Tiene al público en el bolsillo incluso antes de colocar sus dedos sobre el diapasón de la guitarra. El ansia de sus seguidores obedece al hecho de que hace unos cuantos días ellos mismos fueron testigos, entre decenas de miles más, de la resucitación de Caifanes, uno de los grupos emblemáticos del rock hecho en México.



Pero Saúl Hernández no ha limitado ahí su mira; entre guiños al pasado y las labores cotidianas de su taller —llamado Jaguares— se ha dado tiempo para grabar un disco donde, por primera vez, coloca su nombre de pila en la tapa, justo encima del título del cancionero: Remando. Un trabajo calificado por el mismo autor como “un nuevo espectro sonoro, un nuevo pulso”.

En los temas que integran el debut solista del jaguar existe un perfil bien definido, forjado desde hace décadas, difícil de sortear. Escuchando una a una las canciones queda claro que más allá de los músicos que lo acompañen, el temario tiene limitadas sus esquinas: las referencias estelares, químicas y biológicas, por un lado; y la purificación espiritual como medio de salvación, en el otro extremo. A la par, los fraseos de Saúl pueden adivinarse mientras los músicos que lo acompañan repasan un sonido que Caifanes y Jaguares ya visitaron en numerosas ocasiones, durante prologados pasajes instrumentales y uno que otro devaneo tropical.
Sin embargo, ¡atención!, pues extraviado en esa zona de confort se encuentra el nuevo “pulso” del cual habla un cantante que, así como se muestra más relajado en su discurso —pese a que las bendiciones, las recriminaciones a los políticos corruptos y la tendencia a enaltecer a la “raza” luzcan intactas— se da la oportunidad de homenajear a algunos de sus compositores preferidos: “Lucha de gigantes” (Antonio Vega), “María de mis alquimias” (Guillermo Briseño) y “La maza” (Silvio Rodríguez). En ese rol, “Hallelujah” (Leonard Cohen) resulta ser la revelación más afortunada.

Foto: Fernando Aceves / Colección: Auditorio Nacional


Luego de revisar cada uno de los tracks de su debut solista, el cantautor reserva espacio para recordar a Jaguares; “Las ratas no tienen alas”, “Detrás de los cerros” y “Entre tus jardines” parecen anticipar la llegada del temario caifán, sin embargo eso jamás sucede. Lejos de molestarse, la audiencia abandona el Lunario convencida de que la ausencia de las tonadas que más la hieren significa que ese zombie —porque está medio vivo y medio muerto— llamado Caifanes está preparándose para ofrecerles algo más que unos cuantos manotazos. “Imagíname y resucítame”, dice Hernández en una de sus composiciones, y justo así la esperanza de un regreso se asoma mientras el desalojo del foro se lleva a cabo con “Imagine” de fondo.


Programa
Molecular / Bruja caníbal / Llévame a tu sol / ¿Será mañana? / Voy a hablarle al mundo / Un mal sueño / Balcón / Hallelujah / Manos de cristal / Lucha de gigantes / La maza / María de mis alquimias / Remando / Quiero saberlo todo / Como tú / Kaliman / Detrás de los cerros / Entre tus jardines / Acechándote / Las ratas no tienen alas / Voy a beberme el mar.
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