viernes, 6 de mayo de 2011

Radaid - National Geographic sónico

Fotografía: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

6 de mayo, 2011 / Función única /
1:50 hrs. de duración / Promotor: Elizabeth Monroy

Alejandro González Castillo
Con más de diez años de trayectoria, Radaid experimenta esta noche el más efusivo de todos los recibimientos. Los propios músicos los certifican con sus palabras, sorprendidos ante los aplausos que provocan: “El año pasado estuvimos aquí mismo, en el Lunario, para grabar nuestro DVD, pero esta vez estamos más felices porque hay mucha más gente”. En realidad, tanto arriba como bajo el escenario apenas hay espacio libre, pues Saúl Ledesma, Emmanuel Macías, Víctor Aguilar, Maricarmen Camarena, Yolihuani Curiel, Darko Palacios, Fernando Arias y Sofía Orozco se acompañan esta vez de un invitado especial, Eder Perales, originario del conjunto Marlento.

Una nutrida discusión acarrearía definir con exactitud qué es exactamente lo que Radaid ejecuta. El propio grupo se ahorra problemas y prefiere englobar su música dentro de la llamada world music, o con mayor tino referirse a sus temas en términos de “fusión”. Y es lo mejor porque, ¿cómo unir en una palabra la música de Oriente y Medio Oriente, África y la zona de los Balcanes? Resultaría complicado, más aún si se agrega algo de folklore mexicano y otro tanto de rock. Y ya que se mencionan esas regiones y cadencias, vale ahondar en la cantidad de instrumentos que Sofía y sus compañeros ejecutan, siempre intercambiándolos entre sí; djembe, tablas, arpa, sitar y darboukas conviven con violín, guitarras, batería, teclados e incluso computadoras en un amasijo que también posee sampleos y distorsiones en el mismo nivel que flautas de origen indígena y cantos que bien podrían escucharse en el atrio de una iglesia.
Con tres discos editados a la fecha (Radaid, Luz escondida y L´intent), el grupo cuyo nombre significa “hijo del sol” ha recibido palmas no sólo en México, sino en Portugal, Estados Unidos, Francia y España, y aunque gran parte de su repertorio está interpretado en inglés, la facilidad con que pasan de los aires gitanos (“La gitana”) a la canción ranchera (“Deja que salga la luna”) y de ahí al canto difónico propio de los tibetanos, hace comprender que la lengua de Shakespeare opera como punto de convergencia meramente informativo; útil para leer el índice de esa suerte de National Geographic sónico que los tapatíos hojean en “China Warrior”.

 
Fotografía: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional




Pese al excelente trato que recibe junto a sus compañeros, la de hoy es una noche triste para Sofía Orozco, pues un pariente cercano falleció apenas unos días atrás. Con dificultad sostiene el llanto al final del concierto para dejar en claro ante su audiencia que, como ocurre con la felicidad y la música, la tristeza y el agradecimiento carecen de nacionalidad: “Gracias por hacer de un lugar como éste nuestra casa, porque aquí es donde convivimos con ustedes, nuestra familia”.


Programa
Una entrada confusa / Hombre mirando al norte / Nada que sea real / Chez Nous / La gran victoria sobre la muerte / Cuando salga la luna / China Warrior D / Shine / Butterfly / The cravings of the dead / La gitana
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