jueves, 6 de mayo de 2010

Presuntos Implicados: Los cambios también son evolución

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Será / 6 y 7 de mayo, 2010 / 2 funciones / 1: 43 hrs. de duración

Gina Velázquez
A pesar de ser un gran lugar común, es innegable que la primera impresión no se olvida; más aún en la música, suele ser la huella vocal lo que marcará nuestro primer vínculo con el artista. Por eso, cuando en mayo de 2006 Soledad Giménez decidió marcharse de Presuntos Implicados, todos pensamos que sería el fin de este emblemático grupo español formado en 1980. Sole, irrefutablemente, era una de sus más particulares señas de identidad. 

Sin embargo, Juan Luis Giménez y Nacho Mañó permanecieron juntos y durante un tiempo compusieron “canciones sin voz”, regresaron a la esencia que los caracterizó durante casi tres décadas. Cuando reunieron suficientes melodías y fuerzas, buscaron una nueva compañera, entonces llegó Lydia Rodríguez, que con su voz y forma de interpretar encajó perfectamente. 
Hoy vuelven a México tras ocho años. Más que un concierto para dar a conocer su más reciente álbum, Será (2008) –nominado como mejor álbum vocal con grupo en los Premios Grammy Latino 2009–, es un reencuentro de amigos que hace mucho tiempo no se ven. En estricto orden de antigüedad van apareciendo, primero Juan Luis –fundador del grupo– que emocionado comienza con una canción preparada para este día, luego hacia el final se le une Nacho. Los acordes reconocibles de “Nadie como tú” provocan la exaltación del público y así la emoción aumenta, a la mitad por fin Lydia se presenta. Se muestra nerviosa y emotiva, pero con voz segura y profunda. 
Justo al centro del escenario, los músicos cubren a su nueva compañera, ella está en medio rodeada con sus guitarras; no pueden esconder lo contentos que están de regresar. Están tan juntos que no hace falta más que un micrófono para los tres. Emanan complicidad y proyectan que están más acoplados de lo que cualquiera pudo imaginar, en este punto ya no caben las comparaciones entre las voces, no hay antes ni un después de, simplemente son tres presuntos implicados que estremecen regalando, en versión acústica, canciones de antaño. 
Casi llegando a la mitad de la noche, tres músicos se les unen para completar a la banda: Lucas Jiménez (batería), Chema Hernández (teclados) y Tere Núñez (coros, guitarra, bajo). Continúan con el repertorio de clásicos, que obligatoriamente forman parte de la banda sonora de la vida de los presentes. Cuando interpretan “Gente”, los acompaña el vocalista del grupo de pop mexicano Sandoval (ex-integrante de Lu), que sin poder esconder su fervor por los españoles se acopla naturalmente.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
El final sobreviene con la canción más representativa del grupo: “Cómo hemos cambiado”. No obstante, nadie está conforme con la despedida y no se cansan de pedir más hasta que regresan para el encore. Interpretan la más pedida de la velada, que curiosamente en España nunca piden y en México parece ser la favorita de todos: “Cuando quiero sol”. No falta la nostalgia ni sobran las sonrisas; el viaje termina con “Cada historia”, y a diferencia de la letra: “Es tan triste recordar / que cada historia tiene su final”, seguramente recordar la historia de esta noche será un gozo. 

Programa 
Intro / Nadie como tú / Across the universe / Esperaré / La flor de la mañana / Alma de blues / Palabras de amor / Tenemos que hablar / La fiesta / Tu tierra y mis semillas / Llovió / Sed de amor / La noche / Sentir su calor / Dónde voy yo / Gente / Esta tarde vi llover / Tú cómo estás / Todas las flores / Cómo hemos cambiado / Cuando quiero sol / Milenios / Me das el mar / Fallen / Mil mariposas / Cada historia.


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