viernes, 20 de mayo de 2011

La Castañeda: Nuevo elogio de la locura

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Doble llama / 20 de mayo, 2011 / 3:20 hrs. de duración /
Función única / Promotor: Sinaí Pantoja
David Cortés
Zona en donde lo lúgubre se asienta; sitio en el cual la insania, la enfermedad y la locura tienen cabida, la música de La Castañeda es, desde sus inicios, una apología de lo distinto, lo extraño, y hoy, en uno de sus momentos de mayor intensidad, Salvador, cantante y front man de la banda, lo recuerda. “Bienvenidos aquí en donde la oscuridad y la luz tienen su sitio, porque cada una lleva esa contradicción en su interior”, dice, y sus palabras caen como una revelación sobre los asistentes.


Han pasado dieciocho años desde que el quinteto grabara su primer álbum y hoy llegan al Lunario con Doble llama, su más reciente producción discográfica. Hay cambios; de la alineación original sólo permanecen Salvador, Oz (guitarras) y Omar (teclados). En el camino se unieron Felipe (batería) y Pepo (bajo); la música también ha evolucionado, se escucha con más empaque, las composiciones son más sólidas y la interpretación es de muy buen nivel, mesurada, ceñida a la canción, al protagonismo de ésta y no a despliegues de virtuosismo. Cierto, el grupo aún se mueve en los márgenes de la oscuridad, pero ha dejado el espíritu puro del gótico para mezclarse con nuevos sonidos sin necesidad de llegar a desfigurar su identidad.

Esta alquimia le ha permitido convertirse en una banda intergeneracional; de hecho, son más los jóvenes que hoy han venido a brindarles reconocimiento a estos cinco músicos que ahora empiezan a repasar canciones que forman parte de los clásicos del libro del rock hecho en México. Sin embargo, no se crea que La Castañeda vive de la nostalgia; para que sus temas sobrevivan al paso del tiempo, le han añadido nuevos toques sin difuminar su estructura original. Las viejas canciones se escuchan potentes, agresivas, no han perdido nada con el paso del tiempo.


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Cualquier cosa puede pasar en un concierto de la banda y hoy un fanático sube a proponerle matrimonio a una sorprendida chica, quien, luego de asentir, escucha a Salvador cantar las primeras estrofas de “El beso”, y luego al improvisado Romeo en la voz principal. Después, el concierto regresa a la normalidad, a la sucesión de canciones que van desplegando velas y llevando a buen puerto a los asistentes.
El encore no es explosivo, pero muestra un lazo indisoluble entre la banda y sus seguidores; es una muestra de cómo mediante una canción se entabla diálogo con la audiencia, en el cual lo más importante es dejar aflorar los sentimientos y construir, a partir de ellos, un mejor mundo, una realidad menos abrupta, más acogedora.


Programa

Demonio / Segunda Llamada / Me fui / Estación / Lucrecia / Gitano de mente / La fiebre de Norma / Loco / La espina / Alamar / Libertino / El ocaso / Llamando a Dios / Regina / Liberación / El beso / Tloque Nahuaque / Misteriosa / Libertino / Cayendo
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