miércoles, 25 de mayo de 2011

Alondra De La Parra, Ely Guerra, Natalia Lafourcade y Denise G.M.: Concierto para orquesta y damas


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Travieso Carmesí / 25 de mayo, 2011 /
Función única / 2:20 hrs. de duración / Promotor:
Alejandro González Castillo
Kurt Masur se lo dijo hace años, cuando tomó clases con él: “Si piensas que toda la gente siempre te va querer y los músicos te van a adorar, mejor dedícate a otra cosa”. Y es que Alondra De La Parra levanta polémica cada vez que su mirada apunta hacia las partituras, pues para algunos resulta difícil comprender que una chica como ella esté al frente de una orquesta, ya que las canas aún no surcan su cabellera ni aborda su oficio con la solemnidad que regularmente muestran no pocos de sus colegas masculinos.
¿Disidente? Tal vez. ¿Profesional? Nadie podría dudarlo: obtuvo la licenciatura en piano y luego la maestría en dirección orquestal para ser elogiada por Plácido Domingo y dirigir orquestas en diversas partes del mundo, como Estados Unidos, Alemania, Dinamarca y Canadá. Además, ha conseguido en México lo que pocos: colocar su álbum debut, Mi alma mexicana, en el anaquel de lo más vendido, como si en lugar de oboes y violines guiara los pasos de un efímero grupo coreográfico.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

La cita de hoy ya tuvo un antecedente el año pasado. Ocurrió a unos cuantos kilómetros de distancia del Auditorio Nacional, justo a los pies del Ángel de la Independencia. Entonces, Alondra, Ely Guerra, Denise G. M. y Natalia Lafourcade se sintieron tan bien trabajando juntas que decidieron que la experiencia tenía que repetirse en un disco (Travieso carmesí, Sony Music, 2011) y en alguna presentación más.

Es la propia directora quien hoy explica en qué consiste el concierto: “Traemos unas canciones populares que han trascendido décadas y que ahora adquieren una nueva dimensión, porque las voces de Ely, Denise y Natalia son muy diferentes, por eso cuando se combinan hacen magia”. De este modo, el trío de cantantes se apropia del costado izquierdo del escenario, bien resguardado por la colosal orquesta que revive una de las más entrañables composiciones de Agustín Lara, “Solamente una vez”. 
Mientras Guerra posee un carácter y tono vocal maduros que se acentúan con su firme desempeño escénico, la candidez de Lafourcade y Denise crean un contrapunto que consigue cierto equilibrio entre los temas —de “La Llorona” a “Farolito”, de “Cucurrucucú paloma” a “Cielito lindo”—; sin embargo, el nerviosismo de las dos más jóvenes es evidente. Incluso Natalia, en algún momento, toca su pecho para certificar cómo su corazón late más fuerte que de costumbre.
Por su parte, Alondra literalmente lucha contra el viento que genera la sección de metales; sin soltar la batuta, con la mano que le queda libre, lo mismo arroja puñetazos que desenreda el aire con sus dedos. Al mismo tiempo, su mirada pasa de la ira que provoca el ataque de los percusionistas a la ensoñación que arroja el arpa con su punteo. Para la nacida en Nueva York, las gesticulaciones forman parte esencial de su trabajo; sus maestros le enseñaron que el rostro está capacitado para comunicar emociones en el mismo nivel que la música.


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Luego de celebrar que las butacas se encuentran ocupadas por escuchas de todas las edades, De la Parra apunta que el paso del tiempo no debe detener el deseo amoroso, porque “cuando la gente deja de amar, se hace mayor”. Entonces, sin aviso previo, Armando Manzanero se sienta frente al piano para cantar “Adoro”, no sin antes mostrarse “bendecido por ser dirigido por una mujer tan esplendorosa”. “Esta tarde vi llover” es la composición que, finalmente, obliga a la directora a unirse al trío de cantantes y al compositor yucateco para entonar juntos el tema más coreado de la noche. El recibimiento es tan efusivo que incluso el improvisado quinteto canta dos veces ese himno a la soledad con una precipitación fluvial como marco. “Tenemos que montar una más para la próxima vez”, advierte Manzanero, como dejando ver sus planes a futuro, mientras las chicas se retiran con una sonrisa tan grande como los arreglos florales que llevan entre brazos.


Cuatro chicas por los caminos del rock

Con cinco álbumes editados a la fecha (Ely Guerra, Pa´morirse de amor, Lotofire, Sweet & sour, hot y spicy y Hombre invisible), Ely Guerra labró desde mediados de los años noventa un camino que años después le ahorraría esfuerzos a Natalia Lafourcade, cuyo disco debut, rebosante de hits radiales, no fue del todo bien recibido por el público rockero, quien no le concedió el perdón a la cantautora hasta 2009, con las canciones contenidas en Hu hu hu, su álbum más reciente.

Respecto a Denise G.M., conocida en los territorios del indie local como Lo Blondo, se trata de una cantante que posee una jugosa cantidad de fans gracias a los discos que ha grabado con Hello Seahorse! De su breve su discografía con el combo, Bestia (2009) emerge como la carta de presentación ideal. Por otro lado, pese a contar con una rigurosa formación académica, Alondra De La Parra cuenta con credenciales en la preparatoria del rock. Arpía fue el primer grupo del cual formó parte cuando aún no llegaba a los diez años de edad, en él cantaba “Twist and shout”. Siendo adolescente, formó El Elefante Gris para más tarde meterse al estudio de grabación con Aurora y La Academia, y hacer música con Juan Sebastian Lach y Jacobo Lieberman (ambos ex miembros de Santa Sabina). (A.G.C.)



Programa

Danzón 2 / Solamente una vez / Farolito / Piensa en mí / Sobre las olas / Júrame / Estrellita / Vereda tropical / Huapango / Un viejo amor / Te quiero dijiste / Cucurrucucú Paloma / Amanecí en tus brazos / La llorona / Sandunga / Cielito lindo
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