miércoles, 25 de mayo de 2011

Agustín Bernal 5 / Beto Cobos y Ana Sánchez:


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Con-cierta Independencia / 25 de mayo, 2011 / Función única /
2:23 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

David Cortés
En la música hecha en México, especialmente en géneros como el rock y el jazz, no es frecuente encontrar puentes generacionales. Hoy es una de esas raras ocasiones. Beto Cobos (guitarra) y Ana Sánchez (voz), oriundos de Puebla, y acompañados por los veracruzanos Fernando Alarcón (batería) y Óscar Terán (contrabajo), presentan su disco homónimo. En él han plasmado un jazz amigable y estimulante.



Su set list navega por composiciones de Dorival Caymmi, Antonio Carlos Jobim, Manuel Esperón, María Grever, Violeta Parra, así como algunas propias, dominadas por el límpido sonido de la guitarra de Cobos y las buenas hechuras de sus acompañantes. La fortaleza del dueto está en la bossa nova, en esa forma fresca en la que el guitarrista y Ana Sánchez dan muestras de su entendimiento y le imprimen a la velada magia, seducción y sensualidad. La cara del futuro del jazz mexicano se manifiesta, aunque en un par de ocasiones, Cobos y Sánchez, precisaron que es el presente el que debe ser escuchado con atención.
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Tal presente tiene un enorme pasado. El contrabajista Agustín Bernal posee una gran trayectoria en el jazz mexicano (formó parte del grupo Antropoleo y su palmarés incluye colaboraciones con Magos Herrera, Eugenio Toussaint, Gabriel Puentes y Héctor Infanzón, entre otros) y lo mismo puede decirse de tres integrantes de su grupo: Otis Ganceda (sax tenor), Miguel Villicaña (piano), Jako González (sax alto). Juan Alejandro Saenz en batería es la sangre nueva, pero no se arredra.
El quinteto presenta El fuego interno, su más reciente producción discográfica. Todos dominan sus instrumentos y no están reñidos con la expresividad que puedan extraer de ellos. Es un grupo compacto, sólido: va del funk a la fusión, sin olvidar escalas por el bebop. En ocasiones, a una señal de Bernal, el grupo se contrae, se convierte en trío, para luego desdoblarse nuevamente y regresar a su formato de quinteto, y luego pasar a dueto, todo en un mismo tema.
Abundan los solos; en este sentido, la entrega de las composiciones es tradicional: el esquema es grupo / solo / grupo / solo, sin muchas variantes, pero los arreglos son muy buenos. Permiten el brillo del trabajo grupal y el lucimiento de los aportes individuales, pero siempre se siente una obra cohesionada, sin fisuras.
Como todo maestro con experiencia, Bernal sabe que no es mejor quien dirige al frente y se vuelve protagónico, sino quien aun en la retaguardia es capaz de asignar los roles para que la música crezca. En el encore, esa actitud es más evidente; el contrabajista se niega a ir al frente, no obstante la petición de los asistentes; sabe que es su instrumento la columna vertebral de un sonido que ha entretejido a partir del input de sus acompañantes y que hoy él ha administrado con la sabiduría que sólo aportan los años.


Programa
Cobos / Sánchez: Rebrotando / Estate / Libélula / Doralise / Luisa / Para que discutir con Madame / Así / Autum in New York / Gracias a la vida / Flor de Azalea.
Agustín Bernal 5: Picnic Reloaded / El fuego interno / Teresita’s Way / Good Morning Dear John.
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