viernes, 29 de abril de 2011

Raúl Ornelas & The Cacles: “Mi lado izquierdo y algo más”


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
29 de abril, 2011 / Función única /
2:30 hrs. de duración / Promotor: Raúl Ornelas

Alejandro González Castillo
“Aquí estoy, sin plata pero con vocación”, así se presenta Raúl Ornelas ante su público. Lo acompaña un quinteto de músicos que pone en evidencia las referencias sonoras del chiapaneco; por un lado se encuentran las coincidencias rítmicas con sus paisanos de Elefante, pero lo que llama especialmente la atención es lo parecida que resulta la voz de Ornelas si se le compara con la de Arjona. Incluso llega un momento que los fraseos del mexicano parecen fundirse con los del guatemalteco.

En primera instancia, un detalle así podría considerarse como desfavorable, sin embargo pareciera que no hace más que ofrecerle puntos a favor al autor de “La fuerza de la sangre”, quien, con guitarra entre brazos, no se muestra modesto: “Esta canción, como muchas otras, me ha dado un montón de satisfacciones”.
El compositor sureño mostró desde muy joven un gusto especial por la música, pero fue hasta que se mudó a Villahermosa, Tabasco, donde contaba con un bar —en el cual, además de servir bebidas y cocinar, él mismo entretenía a los parroquianos con las canciones que desde entonces ya escribía— que adquirió las tablas necesarias para ocupar un lugar en el panorama de cantautores mexicanos que, como él mismo denomina, hablan de quienes son “sorprendidos por el amor”. Así, con su llegada a la capital del país, comenzarían las historias de triunfo con su álbum debut (Ornelas en el exilio), de donde se extrajo la canción que representaría a México en el Festival Internacional Viña del Mar, en Chile: “Gato y pantera”.
Apenas Raúl confiesa que se muere de ganas por morder los dedos y besar el ombligo de su amada, abandona el escenario para invita a Cacles a ocuparlo. El trío de músicos se dedica a “descomponer canciones” de Los Bukis, Bronco, El Recodo y José José con la desfachatez como bandera. Las armas de Mauricio Carrera, Alain Arroyo y Benjamín García son el swing, el rockabilly y el tango, de ahí que el público los reciba como si fuesen el acto estelar cuando se supone que no son más que un distractor para que el auténtico protagonista cambie de vestuario.
The Cacles. Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
“¿Cómo vieron a mis amigos? Bien bajado ese balón, ¿no?”; comenta Ornelas cando vuelve bajo los reflectores, quizá sin estar al tanto de que, más allá que poner en el suelo el esférico, sus tres amigos metieron varios goles. De ese modo, la tónica se repite una vez más; con García, Arroyo y Carrera haciendo de las suyas con los temas incluidos en su único disco: Estación café.
La llegada de Jaime Flores y Lazcano Malo para interpretar “El hombre de hojalata” junto al autor de “Hasta la camisa”, antecede el final de una velada donde los reclamos hacia ese intruso llamado amor provocan aplausos en lugar de molestias; una noche donde una pregunta tan honesta como “¿Por qué chingados?”, hace que el hecho de no haber visitado Nueva York ni conocer a Sylvester Stallone —como reza la letra de “El riesgo”— parezcan hechos sin importancia.
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