martes, 12 de abril de 2011

Journey / Night Ranger: Empresarios y rockeros, ¡uníos!


Journey. Foto: Nicolás Turchetto / Colección Auditorio Nacional


12 de abril, 2011 / 3:00 hrs. de duración / Función única /

Promotor: Ocesa Promotora S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Un par de personas se miran de reojo en medio de la oscuridad y sonríen con complicidad al tiempo que Journey, desde el escenario, dispara la dinamita que hace que ambos saquen chispas de las guitarras imaginarias que manipulan. Uno porta la cabellera hasta la cintura, haciendo juego con un ajuar metalero sin reservas; el otro luce un casquete corto, la corona ideal para su saco y corbata. Parecen diferentes, sin embargo ambos sienten que sus manos han sido poseídas por el espíritu de Neal Schon, quien dota de sobrehumana elasticidad sus tendones.

Además de Schon, sólo Ross Valory, el encargado del bajo, podría ofrecer detalles de cómo fue la primera presentación de Journey en directo, en 1973; el resto de músicos tendría que conformarse con escuchar el anecdotario atentamente. Y es que Jonathan Cain se integró al combo en 1981, mientras que el baterista Deen Castronovo hizo lo propio hasta 1998. Finalmente, la adhesión más reciente al grupo nacido en San Francisco ocurrió bajo circunstancias excepcionales, pues un buen día Neal se topó en youtube con el video de un grupo que se dedicaba a hacer covers y cuyo cantante llamó tanto su atención, que de inmediato se puso en contacto con él. Y helo ahí, saltando sobre el escenario desde 2007, su nombre: Arnel Pineda.
El trabajo del cantante filipino no es sencillo. Interpretar “Separate Ways (Worlds Apart)”, por citar uno de los temas que hicieron de Steve Perry un ídolo, posee su grado de complicación. Pero la audiencia celebra cada una de las inflexiones vocales del recién llegado como si Perry jamás hubiese dicho adiós, y esto ocurre en buena medida gracias a que Neal toma el papel protagónico apenas aparece la oportunidad, con inmensos pasajes de guitarra sobrecargados de efectos que hacen que, incluso por momentos, la voz de Pineda quede en segundo plano.
Por su parte, al fondo del escenario, tras su aparatoso set de tambores y platillos, Castronovo también coopera para que nadie extrañe a Steve, ni a alguno de los sucesores, no sólo ocupándose de sus baquetas, sino de la voz cuando llega el turno de “Keep on Running”. Así, sin variaciones sonoras que escapen de los márgenes del hard rock, y con uno que otro apunte de rock progresivo entre paréntesis, el quinteto pone especial esmero en presentar a sus fans su más reciente álbum, Eclipse, con temas como “Resonate” y “City of Hope”, que bien pudieron haber sido escritos hace treinta años y que los escuchas reciben con el mismo afecto que “Stone in Love” y “Lights”.

Night Ranger. Foto: Nicolás Turchetto / Colección Auditorio Nacional


Tras casi dos horas de concierto, el par de vecinos de butaca luce agotado al descolgarse sus guitarras imaginarias, y no es para menos; antes de Journey, otro de los grupos más populares que ha exportado San Francisco hizo acto de presencia: Night Ranger, quien tomó sorpresivamente el escenario para ofrecer un espectáculo pleno de teatralidad con clásicos como “High Enough” y “Sister Christian”.
¿Cómo es posible que los dos grupos que hoy se presentan en el Auditorio Nacional sigan haciendo giras alrededor del mundo? Es decir, ¿cómo agotan los boletajes de sus shows cuando los lineamientos para llenar un estadio con la música como pretexto han cambiado radicalmente? El conjunto abridor desmenuzó la respuesta cuando interpretó “The Secret of my Success”, mientras que la banda estelar posee una tonada al respecto que opera como mantra para sus seguidores. Y es tan certera como esperanzadora: “Don’t Stop Believing”.

Un negocio llamado Journey
Las ventas de álbumes certifican que se trata de un grupo triunfador; sin embargo, Journey ha recibido severas críticas a lo largo de su carrera debido a que, para algunos, se trata de un grupo de músicos con oficio empresarial; como si el rock y los negocios fuesen equipos enemigos.
Basta revisar el historial de los creadores de “Open Arms” para darse cuenta de que, más allá de la saña con la que el periodista Dave Marsh (Rolling Stone) solía tratarles, efectivamente; en su momento los de San Francisco supieron firmar los contratos más jugosos, y no todos fueron precisamente discográficos. ¿Ejemplos? Journey fue uno de los primeros nombres del rock que trabajó hombro con hombro con una marca cervecera —célebres son sus loas a la bebida espumosa en formato de jingle— y con la industria de los videojuegos, al contar con su propio cartucho para la hoy arcana consola Atari; por otro lado, el grupo incursionó en el mundo del cine al aliarse con Disney para así ceder el tema “Only Solutions” al filme Tron.
Esa clase de acciones, provenientes de músicos egresados de las filas del grupo de Carlos Santana y que originalmente ejecutaban jazz fusión, no fueron muy bien recibidas por quisquillosos que no alcanzaban a ver que esos movimientos provenían del escritorio de un manager trabajador y ciertamente visionario. Su nombre: Herbie Herbert. Su lema: “Se debe sembrar mientras dure la primavera”. 
(A.G.C.)


Programa
Separate Ways / Edge of the Moment / Only the Young / Ask the Lonely / Send Her My Love / Resonate / Stone In Love / Keep In Runnin’ / City of Hope / Lights / Still They Ride / Open Arms / Chain of Love / Heel In The Sky / Human Feel / Be Good to Yourself / Faithfully / Don’t Stop Believing / Anyway You Want It / Lovin’ Touchin’.
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