miércoles, 9 de marzo de 2011

Manzarek & Krieger of The Doors y Mark Farner: Dos formas de encarar el pasado




Foto: Nicolás Turchetto / Colección Auditorio Nacional
9 de marzo, 2011 / 3:15 horas de duración / Función única / 
Promotor: F.R.J. Asociados S.A. de C.V. / Felipe Real Jiménez
David Cortés
Hay música atemporal, sólida, de consistencia granítica y a la cual el tiempo aún no ha mellado a pesar de los años; las estaciones, en vez de erosionarla, la han robustecido hasta conferirle el estatus de clásica, de vintage. Esta noche dos de esos clásicos llegan al Auditorio Nacional y encaran, de forma diferente, el pasado.

En los setenta, Mark Farner, con el torso desnudo y la guitarra al hombro, semejaba un apache en pie de guerra y lideraba a Grand Funk Railroad, exponente del hard rock norteamericano del cual se separó definitivamente en 1999. Hoy, su aspecto es el de un gran jefe indio asentado en una reservación que vive de sus éxitos pasados, aunque de manera digna.
Sin falta, el guitarrista recorre algunos de los temas que le dieran fama y reconocimiento. Los acomete con la misma furia de antaño, aunque, apoyado por una base rítmica de color, les infunde un grasoso sabor a funky, un resabio a mugre que imprime a la música vitalidad y, si pudiera decirse, un poco de frescura.
Farner y los tres músicos que lo acompañan no son respetuosos del pretérito. Los temas se mantienen sin cambios en su base, pero sobre ésta el cuarteto se toma muchas libertades, apenas empañadas por el alto volumen desplegado. Se la juegan sin contemplaciones y cualquiera juraría que son la banda estelar y no la agrupación telonera. Tal vez Farner muestra el recato propio de un sesentón y ya no exhibe su físico como hace algunas décadas, pero su música está bañada por la misma cantidad de dinamita que en su época dorada.
Entre 1965 y 1971, Ray Manzarek (teclados), Robby Krieger (guitarra), John Densmore (batería) y Jim Morrison (voz) construyeron con su música un hermoso automóvil de finas líneas y aspecto deslumbrante en el cual cabían todas las emociones, experiencias, anhelos, deseos y expectativas de una generación ansiosa de cambiar el mundo.
La historia cuenta cómo en julio de 1971 la muerte de Jim Morrison vino a frenar la travesía de esta agrupación. Sin embargo, lo que se anunciaba como una desaparición inminente, con el paso de los años se ha convertido en un lento ocaso. Esta noche, por tercera vez, Manzarek arriba a nuestro país*, pero el vehículo resplandeciente de principios de los setenta ahora es un recuerdo.
Hoy, sólo cuando los gritos de “Robbi, Robbi, Robbi” ya no pueden ser ignorados, Manzarek anuncia lo evidente, que éste se “encuentra ausente, recuperándose de un mal hepático, pero que estará listo para el show del día siguiente”. Tampoco está Brett Scallions en la voz y su lugar lo ocupa Dave Brock (nada que ver con el líder de Hawkwind).*


Foto: Nicolás Turchetto / Colección Auditorio Nacional


Y así, podríamos señalar muchas cosas que ya no están, pero que Manzarek —cual prestidigitador— pretende hacernos creer que sí están y que pasan inadvertidas. Desfilan los clásicos, esos temas que el tiempo sería incapaz de desgastar, pero que difícilmente resisten resistir los remiendos que sus propios creadores les han hecho porque ahora resulta imposible descubrir qué permanece de las glorias de fines de los sesenta y qué es un añadido de reciente cuño.
La nostalgia vende, por eso Manzarek cuenta con la connivencia de los asistentes para celebrar la eterna circulación de su legado. Y si deseaban una sorpresa, ésta es el toque final: Alex Lora (líder de El Tri), a invitación del propio Manzarek, sube a cerrar con “Light my Fire” que seguramente será memorable, pero por razones extramusicales.
* En octubre de 2004, el grupo llegó rebautizado como The Doors of the 21st. Century; en octubre de 2007 como Riders on the Storm, The Doors 40 Aniversary.
** Los cantantes que han acompañado a Manzarek y Krieger han sido Angelo Barbera, Phil Chen, Ian Astbury, Brett Scallions, Miljenko Matijevic y Dave Brock.


Una productiva ausencia
Este año se cumple el 40 aniversario de la muerte de Jim Morrison, pero su desaparición ha resultado un gran negocio no sólo para sus ex compañeros de grupo, sino para la industria discográfica. Una vez fallecido, los demás integrantes de la banda grabaron un par de discos, pero éstos pasaron desapercibidos.
La explotación de la figura de Morrison comenzó formalmente con la edición, en 1978, de An American Prayer, un disco de poemas del cantante musicalizados por la banda. En 1997 se puso en circulación The Doors Box-Set, conteniendo grabaciones de conciertos editadas de manera oficial por primera vez. En 2006 otro box-set titulado Perception incluyó más de dos horas y media de canciones inéditas. La mayoría de estas producciones se lanzan al mercado desde los cuarteles de Bright Midnight Records, disquera propiedad de The Doors y en la cual se incluyen lo mismo grabaciones de conciertos que entrevistas y ensayos. Bajo este sello han aparecido presentaciones famosas como la de Detroit (Live in Detroit), considerado uno de los shows de mayor duración en la vida del cuarteto; Boot Yer Butt: The Doors Bootlegs (2003), una caja de cuatro CDs de pobre calidad, y The Lost Interview Tapes Featuring Jim Morrison (dos volúmenes de entrevistas).
Lo más reciente que ha visto la luz alrededor de la vida de la banda y de Morrison es el documental When You’re Strange (disponible en todos los formatos imaginables), dirigido por Tom DiCillo y narrado por Johnny Deep. (D.C.)

Programa
Mark Farner: Are You Ready? / Rock and Roll Soul / Footstompin’ Music / We’re an American Band / Heartbreaker / Sin’s a Good Man’s Brother / Aimless Lady / Shinin’ On / Mean Mistreater / Bad Time / Locomotion / Some Kind of Wonderful / I’m Your Captain (Closer to Home).
Manzarek-Krieger of The Doors: Roadhouse Blues / Break on Trough / Strange Days / When the Music’s Over / Peace Frog / Blue Sunday / Alabama Song (Whiskey Bar) / Back Door Man / Five to One / Not to Touch the Earth / Gloria / Touch Me / L.A. Woman / Riders on the Storm / Light my Fire. 

1 comentario:

Dany dijo...

Al contrario del autor del artículo, quien parece que disfruto la presencia de Mark y no de Manzarek, yo puedo asegurar que este fue un CONCIERTAZO.

Mark Farner actuó como telonero, pero él bien podría ser el autor de un show propio al visitarnos, ya que de hecho, lo es en EUA y muchos otros países a los que viaja y se presenta. Su actuación es impecable, el tipo es simplemente un músico grandioso, es la energía en persona, además de mantener todavía un físico respetable, que hasta el espectador más lejano se da cuenta. Los 2 tipos negros que lo acompañan son músicos de alto calibre que no tienen nada que pedirle a sus ex-compañeros Don Brewer y Mel Schacher (ambos grandes músicos), ya que las canciones suenan igual o mejor que Grand Funk, y esto se debe a que el bajista Lawrence Buckner produce un sonido fuerte, grave y variable a través del concierto, tal como las melodías de Farner deben sonar; y el baterista Hubert Crawford imprime toda la energía y talento necesarios para ese sonido increíble y poderoso; y si además agregamos el sonido del güero tecladista, tenemos una interpretación compleja y completa que resultan en una explosión de júbilo en todos los espectadores.

Y por si esto fuera poco, los 3 integrantes (y Mark, por supuesto) cantan magistralmente, haciendo los coros, y supliendo a Mark en la voz principal en 2 números: We're an American Band, cantada por el tecladista, y Some Kind of Wonderful, cantada por el Sr. Buckner. Ambos cuentan con una voz potente, por lo que interpretan las partes de Brewer a la perfección.

En cuanto a Ray Manzarek, también es acompañado por una gran banda, ya que tanto guitarra, a pesar de la ausencia de Krieger, como bajo y batería, se escuchan de manera impecable gracias al gran talento de los músicos. Mención especial para Dave Brock, quien parece un clon de Jim Morrison y canta con el mismo tono de voz, con esa potencia que el Rey Lagarto exhibía, y esa suavidad, dependiendo de la canción.

La verdad es que el concierto debió haber ocurrido al revés, o sea, Manzarek abriendo, y Farner como acto principal. Aún así, y como el orden de los factores no altera el resultado, un evento único en la vida, principalmente para los fans de Grand Funk Railroad, ya que Mark difícilmente regresará a tierras aztecas :(. Y eso a pesar de que faltaron canciones tan simbólicas de parte de ambos lados, como Inside Looking Out, Time Machine, Love Me Two Times o Hello, I Love You.

P.D. Por favor regresa a México, Mark, se te adora, tienes bastante fanaticada como te diste cuenta en los pocos conciertos que has brindado en nuestro país. Y al Sr. Manzarek desafortunadamente ya no lo podremos ver más, descanse en paz con Jim Morrison.

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