miércoles, 30 de marzo de 2011

El Reencuentro: Los superhéroes no envejecen


Foto: Nicolás Turchetto / Colección Auditorio Nacional
Tour One More Night / 30 de marzo, 2011 / 2:10 horas de duración / 
Función única / Promotor: Súper Publicidad S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Los héroes de la infancia jamás se hacen viejos, sin embargo, en la vida real es imposible detener el trote de las manecillas del reloj. Batman y La Hormiga Atómica, por ejemplo, mantendrán eternamente su gracia, a pesar de que sus seguidores acumulen arrugas y el fanatismo se extinga cuando el acné haga acto de presencia.
Y es que pocos son los que llevan en el pecho la figura de sus ídolos de la niñez más allá de la adolescencia. En ese sentido, los seis tipos que hoy bailan en el escenario del Auditorio deben sentirse verdaderamente afortunados. Sus siluetas desde hace décadas se conservan intactas en las mentes de sus miles de seguidoras, quienes seguramente ya olvidaron cuándo se deshicieron de su colección de muñecas, pero manejan al dedillo la discografía del grupo que les cambió la vida: Menudo.
Ricky Meléndez, Miguel Cancel, Johnny Lozada, Charlie Massó, René Farrait y Ray Reyes reproducen las coreografías que en los años ochenta hacían que las chicas se arrancaran el cabello. Aparecen sobriamente vestidos, con trajes oscuros que no permiten indagar cómo anda su relación con la báscula, y aunque las venas de sus cuellos parecen reventar, a ojos cerrados pocos dudarían que esas voces provengan de un puñado de infantes. Uno de ellos es quien hace el balance: “Hace trece años que El Reencuentro comenzó a ofrecer conciertos. Originalmente no creíamos que el asunto llegaría tan lejos, por eso nombrábamos cada gira como “la de la despedida”. La actual lleva por título One more night porque no sabemos; quizá el próximo año nos veamos de nuevo por acá”. Con la promesa planteada, desaparecen los sacos y se descubre quiénes se atrevieron a tijeretear las mangas de la camisa para mostrar la musculatura.
René anuncia que por primera vez en su historia el sexteto tomará asiento bajo los reflectores, para hilar unas cuantas baladas. Pero ahí no terminan las sorpresas; es cierto que el grupo ha perdido la cuenta de las veces que ha visitado éste mismo escenario, pero no planea repetir fórmulas. Así, Johnny y Miguel interpretan como una primicia “Amistad”, el tema que grabaron para ayudar a los damnificados del terremoto en Haití, y Ray toma la voz principal para hacer su versión de “Chiquitita”, el clásico de ABBA. Y aunque el ánimo de sorprender es agradecido por la audiencia, en realidad los recursos que mejores resultados obtienen son los mismos de toda la vida, como los coros de “Súbete a mi moto”, “A volar” y “Claridad”. Los puertorriqueños podrían repetir cinco veces “Clara” y toda vez que sus índices disparasen besos hacia el techo los gritos seguirían siendo igual de ensordecedores. 
Foto: Nicolás Turchetto / Colección Auditorio Nacional
Luego de pasar de la música salsa a la disco y de la power ballad al hard rock, los intérpretes hablan de su origen: “Ustedes saben que Menudo es de Puerto Rico, aunque para nosotros hubiera sido un honor nacer aquí, en México”. Entonces interpretan “Cielito lindo” con el ánimo de Bon Jovi, al tiempo que René usa las banderas de los países mencionados como capa. Pero lejos de surcar el aire con el puño como timón, los antillanos permanecen más cerca que nunca del suelo. Saben que los héroes carecen de nacionalidad, que su deber no es defender territorios, sino fincar esperanzas. De ese modo, es Ray quien se despide en nombre de sus compañeros tras un encore jacarandoso, desprendiéndose por un minuto de su traje con poderes especiales para transformarse en un mortal más que, humildemente, se inclina agradecido al descubrir que los papeles han estado invertidos desde hace décadas: “gracias, de verdad, estamos muy agradecidos con ustedes por haber hecho de nuestra infancia algo inolvidable”.

Robby & Ricky
Menudo fue una agrupación conocida por jubilar a sus miembros cuando éstos abandonaban la adolescencia, creando así un constante flujo de figuras que no hizo más que incrementar el número de fans. En ese nivel, hay dos personajes que fueron más allá de las coreografías infantiles: Robby Rosa y Ricky Martin.
El primero entró al combo para ocupar el lugar de Johnny Lozada, y fue con él que el grupo grabó su primer álbum en inglés: Reaching Out (1984). Bajo el nombre de Robby Draco Rosa, el otrora niño inocente es hoy reconocido por su contrastante discografía como solista, su obra plástica y su labor actoral, pero especialmente por la relación profesional que sostiene con Martin, quien sustituyó a Ricky Meléndez, también en el orwelliano 1984.
Sobra decir qué ha sido de Ricky Martin tras su salida de Menudo; lo que pocos conocen es que junto a Draco ha producido los éxitos con los cuales le ha dado varias vueltas al planeta, como “Livin’ la vida loca”, “She Bangs” o “La copa de la vida”. (A.G.C.)


Programa
Indianápolis / Rock TV / Fuego / La chispa de la vida / Susana / Ven a bailar sobre el mar / Dame un beso / Tú te imaginas / Clara / Quiero ser / Dulces besos / Chiquitita / Lluvia / Señora mía / Voy a América / Me voy a enamoriscar / Zumbador / A bailar / Y yo no bailo / Claridad / A cara o cruz / Acércate / Por amor / Si tú no estás / Cuando pasará / Quiero rock / No te reprimas / Cámbiale las pilas / Y mi banda toca rock / Súbete a mi moto.
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