miércoles, 2 de febrero de 2011

Raphael: La eterna juventud


Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional
Tour Te llevo en el corazón / 2 y 3 de febrero, 2011 / 2:45 hrs. de duración /
Dos funciones / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Gina Velázquez

Cuando el Auditorio comience a vaciarse, entre los muchos que aguardarán su turno de salida podrá escucharse a alguien emocionado y nostálgico dejando escapar un “le faltaron varias”. Los que alcanzarán a escucharlo, esbozarán una sonrisa, pues después de un concierto tan completo será curioso encontrar a un insaciable.

Una de las características en un concierto del Divo de Linares es que siempre va a faltar algún hit, pues con más sesenta discos no puede interpretar todos sus éxitos en una sola presentación; más difícil hoy porque muestra su más reciente producción, Te llevo en el corazón (2010), un triple homenaje a Latinoamérica que incluye boleros, tangos y rancheras.
Alguna vez Edith Piaf declaró que cantaba vestida de negro para que su público no se distrajera y se centrara en el canto. De alguna manera, sucede lo mismo con Raphael, quien tiene la misma costumbre. Sin embargo, en él no sólo sobresale la particular voz, también sus gestos y los movimientos aflamencados de sus manos. Comprueba que no le hace falta una grandiosa escenografía ni una producción monumental; Raphael per se basta para que el espectáculo sea extraordinario. Es una gran noche.
Para el largo recorrido del show, el español está acompañado por siete músicos: piano, percusiones, sintetizador, trompeta, bajo, guitarra y violines. La entrega de temas imprescindibles resulta bien dosificada de principio a fin. No hay nada que no le celebren ni coreen. No obstante, cuando llega el turno de las composiciones de Manuel Alejandro, que el mismo Raphael denomina como “Las joyas de la corona”, desata un vórtice de emociones que estremece. “Desde aquel día” le arranca lágrimas al cantante y hace una pausa que es colmada con sentidos aplausos. 
El característico sonido del bandoneón anuncia los tangos. Con un sombrero porteño y desgarrador sentimiento recorre los temas más entrañables del género. “Nostalgias” inunda el corazón de melancolía y es el preámbulo para el memorable final de este segmento. De un aparato de radio de los años treinta se desprende la voz de Carlos Gardel; así, una mágica versión de “Volver” es interpretada a dos voces. 
Las luces constantemente se dirigen hacia la audiencia, pareciera que son destellos de la voz que iluminan desde el escenario. Los espectadores, a pesar de que son de distintas generaciones, se entregan cabalmente. La familiaridad con los acordes de los boleros enternece más que los tangos. Son canciones muy conocidas, pero en voz de Raphael cobran otra dimensión. 

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional
La sonrisa, otra de sus señas particulares, no deja de mostrarla, sobre todo cuando interpreta con el público “Estar enamorado”. El coro monumental del estribillo es claro y fuerte, pero el resto de la canción pocos la conocen; divertido, se limita a decir: “sólo se aprenden un trocito”. Con “Para volver a volver” da cuenta de que sigue siendo el mismo personaje que el mundo entero ha elogiado, pues el final de la canción la interpreta sin micrófono, a capella, haciéndose escuchar en cada rincón.
Por si no fuera suficiente, cuando llega el mariachi demuestra que no canta mal las rancheras. La euforia es incomparable, pues un consentido de México como él, ofreciendo las canciones emblemáticas del país, es un doble regalo. La gente canta con más ganas, los gritos son unánimes, le chiflan y llueven los piropos a la mexicana. Sin duda, al derrochar vitalidad y energía, Raphael hace pensar que ha encontrado en los aplausos el elíxir de la eterna juventud.
América en el corazón
La enésima visita de Raphael a México sigue siendo noticia, ya que Te llevo en el corazón —el disco triple lanzado en 2010— contiene cuarenta temas de tres géneros que caracterizan a Latinoamérica. Desde su debut, ha estado en las primeras posiciones de la lista de ventas y ya es Disco de Oro.
Los temas interpretados no le son ajenos, pues considera al continente americano como su segunda casa. Ha confesado: “Siento que formo parte de la vida de muchas familias y hogares de este lado, como en España. Mi disco es un reconocimiento a tantos amantes de los tangos, los boleros y las rancheras.”
Raphael ha declarado que la selección fue sumamente difícil, ya que “hay mucho y muy bueno”; incluso planea una segunda parte. En sus palabras, ha sido el trabajo “más ambicioso” de su carrera, pues abarca composiciones de grandes como José Alfredo Jiménez, Cuco Sánchez, Carlos Gardel, Osvaldo Farrés, Antonio Machín, entre otros. (G.V.)


Programa
Ahora / La noche / Mi gran noche / Digan lo que digan / La cumparsita / A media luz / Cuesta abajo / Caminito / En esta tarde gris / Yira yira / Nostalgias / Uno / Volver / Hablemos del amor / Cuando tú no estás / Desde aquel día / Yo sigo siendo aquél / Maravilloso corazón / Tres palabras / Voy / Toda una vida / Usted / Encadenados / Tú me acostumbraste / Estar enamorado / Para volver a volver / En carne viva / Escándalo / Grítenme piedras del campo / Ella / Ojalá que te vaya bonito / La media vuelta / Un mundo raro / Amanecí en tus brazos / Fallaste corazón / Ámame / Qué sabe nadie / Frente al espejo / En esta tarde gris / Yo soy aquél / Como yo te amo.
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