miércoles, 23 de febrero de 2011

Swing Gitan - La General: El swing de la locomotora

Cine-bar BandaSonoras / 22 de febrero, 2011 / 1:15 hrs. de duración / 
Promotor: FUANN Financiera S.N.C. y Cineteca Nacional
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Alejandro González Castillo
Buster Keaton contaba con el don de mantener su rostro inexpresivo aunque a su alrededor el universo se encontrase al borde del colapso, de ahí nació el mote con el cual se hizo popular alrededor del mundo: Cara de Piedra. Ayudado de sus facultades acrobáticas y sus dotes como comediante, su insaboro gesto le otorgó un lugar privilegiado en la industria cinematográfica, al protagonizar filmes como El héroe del río, Las siete ocasiones y la que hoy se proyecta con la musicalización de Swing Gitan: La General (1927).

Apenas aparecen los créditos iniciales en las pantallas del Lunario, en la primera proyección del ciclo Cine-bar BandaSonoras, el trío de músicos de swing —iluminado tenuemente en una de las esquinas del escenario— simula el paso de una locomotora con el par de guitarras que ejecuta. Mientras tanto, Johnny Gray, el protagonista de la historia, demuestra que su pasión son las máquinas que andan sobre rieles, pero también los labios de Annabelle, la chica que lo orilla a enlistarse en el ejército con tal de otorgarle un poco de atención.
Consciente de que sólo uniformado tendrá la oportunidad de conseguir su objetivo, Johnny intenta enrolarse en las fuerzas bélicas sin éxito, y es justo en medio de su desilusión que tiene lugar una de las escenas más emblemáticas de la historia del cine: cuando el frustrado combatiente toma asiento en la biela de su locomotora mientras ésta arranca para así iniciar un sube y baja que, paradójicamente, luce tan trágico como gracioso.
Extrañas circunstancias llevan al maquinista a vivir una frenética persecución. Cruza ríos y montañas bajo el sol y la lluvia, primero en bicicleta, luego en monorriel y finalmente en locomotora. Durante la aventura, los únicos capaces mantener su ritmo son Alex Rojas, Carlos Honc y Alfonso de la Torre, quienes recurren al espíritu del guitarrista Django Reindhardt (1910-1953) para ambientar la desesperación de un sujeto que sin desearlo se ve obligado no sólo a rescatar a su amada, sino a todo un ejército. Gray ni siquiera sabe empuñar un espada y cuenta con armas seductoras propias de un elefante, por lo cual cada quien decide dónde posar la mirada: si en sus torpes extremidades o en los veloces dedos del trío de músicos, quienes tamben arrojan leña a la caldera de La General con cada acorde que construyen.
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Cuando la leyenda “The End” aparece, el público aplaude al reconocer que, efectivamente, ha presenciado la huida en tren más memorable de la historia del séptimo arte, pero también la aventura de Keaton mejor sonorizada porque el swing de Alfonso, Carlos y Alex suena tan vigoroso como el andar de esas bestias de acero que vomitaban vapor y que el comediante consiguió dotar de alma con la ayuda de una historia tan simple como encantadora.
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