domingo, 1 de agosto de 2010

Kalimba: Añoranza con big band

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional




Amar y querer / 30 de julio, 2010 / Función única /
1:35 horas de duración / Promotor: Westwood Entertainment

David Cortés

“Dijo Pedro Vargas que cada veinte años surge un nuevo exponente de la música romántica en México”, afirma un emocionado José José, quien ha subido espontáneamente al escenario. A continuación, añade: “Y ése es Kalimba, de México para el mundo”. El espaldarazo del Príncipe de la canción únicamente constata lo que minutos antes ha proyectado el joven cantante en una suntuosa presentación.

Él no es ningún improvisado; a pesar de su corta edad, tiene un amplio currículum en el cual encontramos sus inicios en la serie infantil Chiquilladas, su paso por telenovelas y los grupos La Onda Vaselina y OV7. Como solista ha grabado tres discos y hoy cierra la gira promocional de Amar y querer: Homenaje a las grandes canciones, su más reciente producción discográfica, la cual obtuvo disco de platino por altas ventas.

El éxito se finca en tres elementos: la selección de canciones, el formato de big band con el cual fueron arropadas, y la maleable voz del intérprete. En su garganta, composiciones del cancionero popular escritas por Roberto Cantoral, Rafael Pérez Botija, Juan Gabriel y Camilo Blanes, entre otros, y popularizadas por José José, Camilo Sesto, La Sonora Santanera y el Divo de Juárez, adquieren nueva vida. Y mucho ayudan también los arreglos de la orquesta de Pepe Zavala, quien ha impregnado a estos temas de tintes latinos, matices de pop, y dosis de jazz.
Es como un viaje hacia aquellos momentos en donde las orquestas eran elegantes, no sólo en su vestir, sino también en la ejecución. La atmósfera también se le asemeja, aunque las damas que hoy han acudido no visten vaporosas prendas, ni los caballeros elegantes smokings. La música es de ensueño; la sección de metales, pródiga en evocaciones, tiende una tersa alfombra que permite a la voz de Kalimba lucimiento, y matiza cuando es necesario para no opacar al intérprete. Los coros, con sus armonías, realzan el trabajo del cantante, y los solos instrumentales, aunque pocos, se esparcen en los momentos idóneos.
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Con ese marco, el joven repasa un libro en el cual se cuentan anécdotas de trágicos encuentros, amores explosivos, romances inconclusos, dolorosos finales, temas que han permeado la música romántica de los últimos cuarenta años, hoy presentada con magnificencia y destilando un garbo y una arrogancia ya olvidados. Kalimba cierra el festín con “El Triste”, y más que un encore festivo, la interpretación suena a añoranza, a lamento, a pérdida.

Programa
Introducción / Perfume de gardenias / Amar y querer / Luces de Nueva York / Ya lo sé que tú te vas / Amor eterno /Al final /Acá entre nos / Vivir así es morir de amor / Desesperado / El último beso / Volcán / Querida / A mi manera / El triste.
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