viernes, 16 de julio de 2010

José Fors: Tocada de personalidad múltiple


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


José Fors presenta: Reproducciones Vol. 1 / 16 de julio, 2010 / 
2:00 horas de duración / Promotor: Universidad de Guadalajara 

Julio Alejandro Quijano
Del pelo largo a la cabeza rapada. Del headbanging al monstruo en pose dramática. Del metal al rock, de ahí a la música instrumental (con evidentes referencias a Bach) y luego de vuelta al rock con voz rasposa. Éstas son las esquinas del rompecabezas que se llama José Fors. A partir de tales guías, el concierto Reproducciones Vol. 1 plasma lo que ha sido su biografía musical. 

En una declaración al blog Sangre de Metal, él mismo ofrece las instrucciones para este aparente caos de piezas armables: “Es que yo, como todos, tengo muchas caras; mucha gente nada más ofrece la cara de la que se siente más orgulloso. Pero yo tiendo a encuerar todas las caras, así he vivido toda la vida y no me apena”.
La primera pieza que ofrece es “The Fox”, que requiere una explicación previa: “Muchos de ustedes todavía no habían nacido cuando lanzamos este proyecto”, dice para evidenciar la juventud de la mayoría del público; algunos nunca la han escuchado pues es parte de Mask, grupo que editó un solo disco y que se ha convertido en tópico de leyendas por parte de algunos fans, ya que nunca se reeditó. Así que es una canción importante para delimitar los orígenes de Fors, quien la fija con un pequeño sermón: “Estaba muy mal grabada, se oía espantoso y además cantábamos en inglés porque así eran las exigencias de aquella época. Ahora hay muchos que siguen cantando en inglés, no sé por qué; seguramente por mamilas”.
La siguiente esquina que pone es Forseps, el proyecto al que más tiempo le ha dedicado. Con “Vudú” tiene el pretexto perfecto para hablar de Carlos Áviles, el bajista que lo ha acompañado también en La Cuca y en la ópera rock Dr. Frankenstein. La tercera esquina es precisamente esta obra en la que Fors se convierte en el monstruo incomprendido, solitario y repudiado incluso por su propio creador. “¿Quién soy yo?, ¿dónde está mi hogar?”, se pregunta el ente con el típico tono de Fors.
Una última esquina es José Manuel Aguilera, guitarrista de grandes ligas, amigo y, según confiesa Fors, un consejero de muchos años. Se hacen un “autohomenaje” con “Día Negro” de La Barranca y “Mendigo amor” de Forspes, y terminan en estado de éxtasis: “Algún día, tú y yo vamos a tener que grabar un disco juntos”.

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Sobre estas cuatro guías, José Fors rearma su historia como si estuviera forjando su propia creatura: le pone la irreverencia de aquellos primeros años donde la provocación era la regla, agrega el sentido poético de Forseps, y le adhiere unos cuantos elementos dramáticos de Dr. Frankenstein. El resultado es largamente aplaudido por un público que ama a este engendro y espera con ansia que el Doctor Fors le implante el elemento faltante: la memoria de La Cuca, lo cual sucederá en el volumen 2 de Reproducciones.
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