viernes, 17 de diciembre de 2010

El Cascanueces: Tradicional y encantador cuento de Navidad

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

17 al 19 y 21 al 23 de diciembre, 2010 / 10 funciones / 
1:57 horas de duración / Promotor: FUAAN Financiera, S.N.C.

Gina Velázquez
Uno de los precursores de la literatura fantástica más importantes, admiraba tanto a Wolfgang Amadeus Mozart y sus composiciones, que un buen día decidió cambiar su tercer nombre en honor al músico vienés. Así, de ser Ernest Theodor Wilhelm Hoffmann, se convirtió en Ernest Theodor Amadeus. Curiosamente, además de escritor, también se dedicó a la música, sin embargo, su legado literario fue el que trascendió. Sus vastas creaciones literarias inspiraron muchas piezas musicales de compositores como Wagner, Schumann, Offenbach, entre otros. No obstante, una de las más emblemáticas ha sido El Cascanueces y el rey de los ratones (1816), escrito especialmente para los hijos de su amigo Hitzing, y que es uno de sus dos únicos cuentos infantiles en su obra. 
Años más tarde, el francés Alejandro Dumas (padre) lo retoma y escribe una versión, en ésta se basó el compositor ruso Piotr Illich Chaikovski para crear la música del ballet en 1892. El ballet completo cobró popularidad y se convirtió en un clásico navideño a partir de 1960.
La antesala de hoy está invadida por el ambiente decembrino. En el vestíbulo hay decorados coloridos y grandiosos en los que se puede posar para llevarse una foto en el celular, pero lo más vivaz son villancicos interpretados por un coro. Los ríos de personas circulan por todas partes, se respira la alegría y emoción por el espectáculo. “Con esta fila vamos a ver la obra a la una de la mañana”, se escucha decir a una pequeña que con sus zapatillas de ballet, se cuelga del suéter de su madre para entretener su espera. 

Dos soldados gigantes abren el telón y comienza la noche fantástica. La Compañía Nacional de Danza y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes no tardan en crear una atmósfera maravillosa y emprenden a contarnos el cuento sin palabras. Atendemos a la víspera de Navidad en la casa de Clara, los preparativos cobran un ritmo especial, mientras los niños juegan; pero lo más emocionante comienza cuando el padrino Herr Drosselmeyer sorprende con los juguetes que lleva como regalos. 

El escape de la vida cotidiana inicia en la segunda escena, es momento en el que de la mano de Clara, se emprenderá el viaje al reino de los sueños y la imaginación. A partir de aquí, nadie perderá detalle de lo que sucede en el escenario, pues lo más emocionante del cuento de hadas se da con la batalla entre el Rey de los ratones y el Cascanueces. Aunque se sospecha el desenlace y que el bien triunfará sobre el mal, la agitación por los pasos de baile salpicados de beligerancia suscita suspenso y aspavientos de los pequeños espectadores. El alivio se da cuando el Cascanueces vence y el amor por Clara lo convierte en Príncipe; los suspiros y sonrisas son unánimes. 
Durante el intermedio, la inquietud se apodera de las butacas. No faltan las niñas que se paran de puntitas y dan vueltas sobre su propio eje y llaman la atención exclamando “mira, yo soy Clara”. La magia no se ha quedado contenida en el escenario. Niños corren por los pasillos, se asoman a la fosa de músicos y observan curiosos cada uno de los instrumentos. Varios les parecen familiares y otros les provocan preguntar en voz alta al que esté más cerca “ese cómo se llama”, “ese cómo suena”. Incluso llevan sus boletos y piden autógrafos a algunos músicos que se han quedado a respirar la fascinación del público.

Fotos: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
El segundo acto transcurre en el País del Azúcar y se va como agua. Las armoniosas evoluciones de los distintos bailes del mundo exaltan los ánimos y arrancan aplausos espontáneos. El bello final llega con el romántico baile entre los protagonistas, parece que es lo único que faltaba para hacer de esta noche inolvidable. Para los propios y ajenos asistir a El Cascanueces no deja de ser encantador, no solo por la música y el ballet, sino por la maravillosa historia en la que la ficción y la realidad se funden y son posibles en un mismo mundo. 

Treinta años de dulces sueños
Desde 1963 la Compañía Nacional de Danza del INBA es la agrupación de ballet clásico más representativa de México con lo mejor de la danza clásica y contemporánea. Sin embargo, una de las obras que es referencia de esta compañía es El Cascanueces. Desde el 2 de diciembre de 1980 se ha convertido en un clásico navideño de las familias mexicanas. Aquella noche el Hada de Azúcar era la primera bailarina Sylvie Reynaud, hoy directora de la compañía. El Palacio de Bellas Artes albergaba las cinco funciones que se presentaban, hasta el año 2000 que llegó al Auditorio Nacional y desde entonces, éste ha sido la sede en donde se ofrecen diez funciones. 
Las tres décadas de trabajo y compromiso con la calidad han refinado el montaje y ratifican las palabras del coreógrafo francés Roland Petit: “Ningún otro ballet podrá competir jamás con la fama y encanto de El Cascanueces, porque la perfección se da en una sola entrega y para siempre”. La escenografía ha sido construida ex profeso para este recinto. Este clásico se ha representado más de 350 veces en el país, respetando la coreografía original de Lev Ivanov. 
La directora de la compañía ha declarado que es una pieza inspiradora, pues “tras ver la belleza de la puesta en escena, no han sido pocos los niños y jóvenes que han despertado en su alma el deseo de integrarse a alguna escuela de música o de danza; esta es una virtud de esta obra.” (G.V.)

Créditos
El Cascanueces
Música 
Piotr I. Chaikovski


Coreografía 

Nina Novak, sobre la original de Lev Ivanov



Arreglos coreográficos 
Laura Echevarría, Carlos López, Jorge Cano y Dariusz Blajer

Libreto 
Marius Petipa, basado en la versión de Alexandre Dumas del cuento de E.T.A. Hoffmann

Orquesta del Teatro de Bellas Artes
Director huésped
Tadeusz Wojciechowski

Diseño de escenografía
Laura Rode

Diseño de vestuario
Carlo Demichelis

Diseño de iluminación
Rafael Mendoza

Efectos especiales
Alejandro Jara y Grupo Profesional de México

Con la participación de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea
DirectoraOfelia Chávez


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.